"Volkswagen hizo trampas, pero otras marcas harán lo mismo"

Casi un centenar de personas acudió a la charla informativa sobre el fraude de los motores diésel de Volkswagen.
Casi un centenar de personas acudió a la charla informativa sobre el fraude de los motores diésel de Volkswagen. / Antonio San Emeterio, 'Sane'
  • Los afectados por el fraude de la compañía alemana se reunieron ayer para conocer cómo actuar ante futuras reclamaciones

«Tengo un modelo de los defectuosos, me enteré de que se iba a hacer este encuentro y he venido para ver qué podemos hacer», explica Adolfo Quintana, que hace menos de medio año se compró un Volkswagen Tiguan que venía con sorpresa. Él fue uno de los casi cien afectados -muchos todavía no saben con certeza si están o no en ese saco- que acudieron ayer al Hotel Coliseum de Santander para conocer cómo actuar ante el «fraude» que la compañía alemana ha cometido en la venta de casi 700.000 coches en España. Todo por instalar un programa informático que falseaba los datos sobre la emisión de gases contaminantes cuando se pasaba la inspección técnica.

En la sala también había propietarios de vehículos Seat, Audi y Skoda, los otros tres fabricantes que utilizan motores de Volkswagen. Muchos no tenían muy claro en qué consistía la trampa hecha por la compañía. «He oído algo de un software que afecta al medio ambiente, pero no sé mucho más», decía otro de los asistentes. Eso sí, querían conocer qué tenían que decirles desde la Asociación de Perjudicados de Entidades Financieras (Apdef), la organización que en los últimos años ha colaborado con poseedores de participaciones preferentes o los que tenían en su hipoteca cláusulas suelo y que ayer promovió esta cita. «A las 18.30 horas hemos estado con los maltratados por los bancos y ahora con los del sector de la automoción», explicaba antes de comenzar el acto Pablo Piris del Campo, el abogado de esta asociación en Cantabria.

Lo de ayer era un primer acercamiento al tema, una «charla con carácter preventivo». Para estar preparado ante las decisiones que tomen tanto la compañía como el Ministerio de Industria de ahora en adelante. «A fecha de hoy, toda esta problemática tiene muchos interrogantes. No se sabe muy bien cuál es la postura de la compañía. Ni si van a atender de manera positiva las reclamaciones, si van a indemnizar, si van a reparar los motores, si van a cambiar los vehículos o si se harán cargo de la pérdida del valor del coche después de la reparación. A partir de esta reunión podremos mantener al corriente a todos los afectados y aconsejarles de manera más precisa», explica el jurista.

Primer paso

La recomendación inicial que dan en la asociación -ayer también insistieron mucho en este punto- cuando llega un propietario es que comprueben si realmente su coche está afectado o no. Para eso, lo mejor es buscar el número de bastidor del vehículo e introducirlo en la aplicación que ha habilitado la compañía en su página web. Un código de 17 cifras y letras que hace las veces de un D.N.I. y que permite acceder a toda la información sobre su fabricación. «Se puede encontrar en la esquina del salpicadero, muy cerca del parabrisas en el lado del conductor y también en el permiso de circulación o la ficha técnica», explicó Piris del Campos. Si la respuesta es negativa, el dueño del coche puede estar tranquilo. De lo contrario, sí que se abre el camino a futuras reclamaciones.

Luis Carlos Gómez, conductor de un Golf con seis años de vida, ya ha realizado esta comprobación. Y le tocó. «Hoy mismo he recibido el segundo correo de la empresa y dicen que están trabajando para arreglarlo. Sabemos que Volkswagen hizo trampas con las emisiones, pero seguro que otras marcas están en la misma situación y no se sabe», cuenta. En su caso, además de quitar el software, tienen que introducir otra pieza. Parece que en caso de Adolfo será más sencillo. «Con arrancar el programa vale. Lo que ocurre es que eso puede suponer un mayor consumo y perdida de potencia, que es lo que no quiero». Como él, muchos de los presentes temen que el Gobierno les obligue a devolver la ayuda que recibieron al comprar el vehículo. «Han engañado a Industria y no tenemos por qué pagarlo nosotros», concluye.

A medio plazo, no descartan que el asunto puede llegar hasta los juzgados. De hecho, la Audiencia Nacional ya ha recibido la primera y única querella de un grupo de afectados que reclaman entre 7.000 y 8.000 euros en concepto de daños y perjuicios. Otros están a favor de pedir la nulidad del contrato y devolver el vehículo. En ese caso, la compañía tendría que devolverles entre 20.000 y 25.000 euros. Eso sí, piensan que lo mejor es pelear de manera individual. Salvo que haya alguna circunstancia nueva que se conozca en las próximas semanas, recomiendan dejar a un lado las demandas colectivas, ya que pueden ser más lentas y menos efectivas.