¿Cuántos alumnos tiene que tener una clase?

Aula de tercero de Primaria de un colegio de Santander.
Aula de tercero de Primaria de un colegio de Santander. / Javier Cotera
  • Consejería y sindicatos inician este mes las negociaciones para reducir las ratios de las aulas

  • Solo cuatro países de la Unión Europea superan las cifras de Cantabria, que oscilan entre los 28 de Infantil y los 38 de Bachillerato

La Consejería de Educación y los sindicatos inician este mes las negociaciones para definir el curso escolar del año que viene. Después de recuperar la jornada completa de las maestras de las aulas de dos años, suprimir la figura del becario docente y mejorar la oferta de empleo público, la Consejería ha prometido a los representantes de los trabajadores una segunda batería de medidas para “recuperar” los niveles de calidad educativa de los que presumía Cantabria antes de la crisis. Una de esas medidas será la de reducir las ratios de las aulas, es decir, el número máximo de alumnos permitido en cada aula.

Ahora mismo, la normativa nacional permite que los centros escolares de la región tengan, al igual que en el resto de autonomías, aulas con un máximo de 28 niños en Infantil y Primaria; 33 en Secundaria, y 38 en Bachillerato. Unas cifras altas si se comparan con lo que sucede en el resto de países de la Unión Europa, donde solo cuatro países tienen ratios superiores. Turquía permite aulas de Infantil con 40 alumnos; en República Checa y en Malta se pueden ver clases de Primaria con 30 niños, y en Hungría, grupos de 35 estudiantes de Secundaria. En la comparativa europea llama la atención que países con los mejores resultados académicos como Finlandia, Suecia o Islandia no se marquen un máximo de alumnos por aula.

Sindicatos, directores y padres coinciden en reclamar una reducción sustancial de los ratios para volver, al menos, a los índices de hace cuatro años. Opinan al unísono que atender a la gran diversidad que albergan las aulas con un trato personalizado solo se consigue con aulas con pocos alumnos. "Cuantos menos haya, mejor".

Entre los representantes de los profesores, todos piden lo mismo: que se reduzca de manera sustancial en todos los tramos educativos y cuanto antes. "Hemos detectado más de un centenar de aulas de Primaria con más de 25 alumnos. Con estas cifras es imposible atender la diversidad tan alta que presentan en estos momentos los centros cántabros", opina Jesús Aguayo, del sindicato STEC. En el mismo tono reivindicativo se pronuncia Federico de los Ríos, de ANPE, para quien contar con ratios tan elevados es contraproducente tanto para profesores como para alumnos. "Cuantos menos alumnos tengas, mejor trato recibirán". Con esta frase resume los beneficios que reportará una reducción sustancial del número de alumnos por aulas tanto en los estudiantes, "porque tendrán una atención más personalizada"; en los profesores, "porque podrán centrarse más en preparar las clases", y en los padres "porque estarán contentos de ver a que a sus hijos se les enseña mejor".

CC OO habla de poner el tope en 20 alumnos por aula. Su representante, Javier Ramírez, considera que de esta manera se disminuirá la tasa de repetición y abandono escolar. "Es incomprensible que haya aulas en determinadas enseñanzas con hasta 27 alumnos o que las de Infantil estén en barracones".

Los directores de los centros escolares se suman a la idea para recuperar la calidad educativa que "se ha resentido en los últimos años por tanto recorte". José Antonio Sánchez Raba, director del colegio público Cisneros de Santander, cree que la decisión, si se toma, "contribuiría a poder desarrollar metodologías más individualizadas y que atiendan mejor a la diversidad". Ritmos más individuales, creatividad, capacidad de aprender a aprender, autonomía o inteligencia emocional son otros de los beneficios que Raba ve en tener aulas con menos niños.

Una argumentación en la que coincide Alfonso Ruiz, director del colegio concertado Salesianos de Santander. "Las características del alumnado presentan unas necesidades muy distintas y diversificadas a las de hace unos años. No tenemos un alumnado uniforme, sino muy plural en una educación que busca personalización y en la que cada alumno pueda llevar su propio camino en el proceso de aprendizaje".

Para Silvino Corada, director del IES Santa Clara de Santander, también es urgente que se reduzcan porque "la calidad de la enseñanza se está deteriorando de la misma forma que le está pasando a la convivencia en las aulas".

En lo que no coinciden estos tres responsables de centros educativos es la idea que lanzó el mes pasado el sindicato CC OO de fijar en 20 el límite máximo por aula. Mientras que en el colegio Cisneros son más partidarios de no fijar ratios fijas sino de adaptar el número a las necesidades de cada centro, en Salesianos y Santa Clara son de la opinión de establecer una horquilla que oscile entre los 20 y los 25. Eso sí, advierten de que "ningún profesor debería tener más de cien alumnos entre todos los grupos que puede llegar a tener bajo su responsabilidad".

La opinión entre los padres es más consensuada. Tanto los representantes de la escuela pública como los de la privada abogan por tener clases más pequeñas en aras de mejorar los resultados académicos de los alumnos y facilitar el trabajo de los profesores. Daniel Gómez, de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA), muestra su disconformidad con los actuales ratios porque "la distracción supera a la atención” y, de seguir así, dice, "los resultados no van a ser mejores de ninguna de las maneras". Por su parte, Mónica Haro, presidenta de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa), cree que la medida beneficiará especialmente a los alumnos con más dificultades para el aprendizaje porque sus profesores podrán dedicarles una atención más especializada.

Al otro lado de la mesa de negociaciones, la postura de la Consejería coincide con el resto de la comunidad educativa en que es necesario reducir las ratios. La idea del consejero Ramón Ruiz es volver a tener las cifras que se manejaban cuando su partido, el PSOE, era responsable como ahora de las políticas educativas de la región. Ahora lo que falta por saber es cuándo se aplicará esa reducción y hasta dónde llegará. Su idea es “mantener una hoja de ruta con las organizaciones sindicales teniendo en cuenta que el contexto económico es el que es” pero en ninguna se verá a corto plazo aulas con un tope de 20 alumnos. "Eso lo hablaremos para 2020", ha llegado a decir el consejero.