"He intentado operar gratis en Valdecilla y ha sido imposible"

Francisco del Piñal es un referente mundial en reimplantación de manos y cirugía artroscópica de muñeca.
Francisco del Piñal es un referente mundial en reimplantación de manos y cirugía artroscópica de muñeca. / Daniel Pedriza
  • El traumatólogo Francisco del Piñal, experto en Cirugía de la Mano y referente mundial en su especialidad, abandona Cantabria "aburrido" y "decepcionado" con los políticos, la sanidad pública, sus colegas y la Universidad

Su prestigio profesional como especialista en cirugía de la mano es incuestionable dentro y fuera de nuestras fronteras. De hecho, el doctor Francisco del Piñal es un referente a nivel mundial en reimplantación de manos y en cirugía artroscópica de muñeca. A sus 55 años, la trayectoria de este médico cántabro está jalonada por centenares de publicaciones y comunicaciones y es invitado de honor en los congresos de las sociedades holandesa, italiana, finesa, hongkonesa, japonesa, argentina y sudafricana, entre otras. Es, pues, un lujo para Santander, ciudad donde ejerce desde hace 24 años. Ahora ha dado el salto a Madrid para incorporarse al cuadro médico del Hospital La Luz, integrado en Quirónsalud. Se va dolido con las instituciones de su ciudad por «la falta de apoyo». Después de tantos años de ejercicio y situado en el olimpo de la medicina, ya no se muerde la lengua y da estopa a diestro y siniestro: a los políticos, a los propios médicos, a la Universidad...

–¿Qué supone este salto profesional al Hospital La Luz de Madrid?

–Santander me ha ayudado muy poco a desarrollar todo lo que puedo aportar. La colaboración de las instituciones ha sido cero absoluto. En Madrid ocurre todo lo contrario. Todo el mundo quiere que vayas y promoverte, y que la gente tenga acceso a tu cirugía.

–Le noto dolido. ¿Qué quiere decir?

–He intentado operar gratis en el Hospital Valdecilla y ha sido imposible porque no era médico del hospital. No lo conseguí ni con el PSOE, ni con el PP ni con el PRC. Hubo una directora general que me dijo que me tenía que apuntar en la cola del paro para poder operar en Valdecilla porque en caso contrario los sindicatos... Lo hacía gratis porque no quiero ganar dinero; ya he ganado bastante. La medicina privada es cara y hay pacientes que no pueden acceder a ella. Mi intención era atender a estos enfermos en Valdecilla, poder hacerles un trasplante de mano y otras muchas cosas. Pero no ha habido manera humana de hacerlo con ningún partido político. Sólo Vicente Mediavilla (exconsejero de Presidencia y Justicia del PRC) intentó hacer algo en ese sentido y no pudo.

–¿Cuál es el problema?

–El problema es que la sanidad pública está muy mal gestionada. Por un lado se malgasta, y por otro, cuando quieres hacer cosas serias, te ponen la zancadilla. El sistema es muy torpe. ¿Cómo es posible que un médico de prestigio quiera operar gratis y le digan que tiene que apuntarse a la cola del paro?

–¿La responsabilidad es sólo política o tampoco los médicos de la sanidad pública han sido muy proclives a su presencia en el hospital?

–No pude operar en Valdecilla gratis, no me canso de repetirlo, por culpa de los políticos, pero reconozco que hay médicos que lo único que quieren es que no crezcas profesionalmente. Entre unos y otros sólo consiguen perjudicar a un tercero, que es la persona que no tiene acceso a esas cirugías.

–¿Quiere decir que los médicos se han opuesto a su presencia en el hospital?

–Lo han hecho. No entiendo el corporativismo. La medicina consiste en defender lo que se hace bien, y lo que se hace mal hay que suprimirlo. Pero a la medicina le queda una labor muy importante que es limpiar su propia casa. Hay profesionales que son muy buenos, pero sin darnos cuenta se protege también a lo peor y no debería ser así. También hay muchos celos profesionales y, de todo esto, el perjudicado es el pobre paciente.

–No tiene pelos en la lengua.

–Tengo 55 años y ya no me callo nada. El problema de la política, da igual el partido, es que hay cuatro románticos que quieren ayudar a los demás y los demás, que son mayoría, son lo peor de cada casa. La política está mal pagada y por eso la gente buena está fuera. Los que quedan son los que su máxima preocupación es el lábaro.

–¿Si hubiera encontrado ese respaldo, habría dado el salto a Madrid?

–Claro que me hubiera quedado en Santander. Este salto lo he dado por aburrimiento. Llevó trabajando aquí desde el año 1992, y lo único que quería era ayudar a una serie de enfermos que no podían acudir a mi consulta, pero siempre me he encontrado con problemas. ‘Tienes que empezar desde abajo’, me decían. Pero cómo voy a empezar desde abajo si estoy arriba.

–¿Hay algún caso especialmente sangrante?

–Vino a mi consulta un chico tetrapléjico al que había que operarle de las dos manos. Me enteré de que su familia estaba recogiendo tapones de plástico y organizando actos benéficos para pagar la operación porque no tenía dinero. Al final consiguió que yo le pudiera operar en Valdecilla gratis. Teníamos el visto bueno de los cirujanos plásticos del hospital, los doctores Herrero y Serna, y con la fecha de operación puesta, se suspendió todo. Un caso terrible. Al final hablé con el Igualatorio Médico y le hemos operado cuatro veces, dos en cada mano, sin que ni la Clínica Mompía, ni el anestesista ni nadie le cobrara nada.

–¿Y qué le ofrece el Hospital La Luz de Madrid? Al fin y al cabo, usted se va a una clínica privada.

–Seguro que desde La Luz se podrán hacer muchas cosas para intentar ayudar, no a notarios de renombre, sino a gente que carece de medios. Llevo una semana y uno de los temas que hemos tratado es intentar ayudar a los pacientes que no tienen acceso a la ‘cirugía Piñal’. También espero poder hacer investigación y desarrollo.

–¿No pudo investigar en la Universidad de Cantabria?

–En la Universidad de Cantabria intenté desarrollar una investigación con perros y al no ser médico de Valdecilla me cobraban la alimentación del animal cien veces más. Si eras del hospital costaba tres euros al día y si no, 300. Para el experimento necesitaba una serie de animales vivos, así que resultó inviable. Todo ha estado en contra, es una vergüenza. Esto es como una colonia que se autoalimenta y no quiere que nadie fuera de la colonia trabaje. Tremendo.

–En su caso se diría que cobra plena vigencia eso de que nadie es profeta en su tierra.

–Dicen que ‘pueblo pequeño, infierno grande’. A mí me ha ido muy bien aquí gracias a los pacientes. El problema en Santander es que es un sitio pequeño y parece que todo lo bueno viene de fuera. Yo soy un profesional de reconocido prestigio. Cuando voy a Japón, la gente se da la vuelta para mirarme, pero aquí, se da la vuelta para darme la espalda. Eso no quiere decir que no haya habido gente que ha intentado ayudarme. Lo hizo el alcalde de Santander y Mediavilla, que son dos románticos de la política.

–¿Va a mantener su consulta en Santander?

–Sí, claro. No voy a abandonar a mis pacientes ni a los de la Mutua Montañesa. Intentaré compaginar todo.