El Cuco borra sus cicatrices

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Vista aérea del estado actual de la demolición de las viviendas del Cuco, situadas en la ladera del monte La Picota. / Javier Rosendo

  • La empresa Tragsa ha demolido ya cuatro bloques del área oeste y las máquinas empiezan a modificar la fisonomía de la ladera de La Picota

La cizalla pegó el primer mordisco hace prácticamente un mes para tratar de borrar lo que una sentencia definió como una ilegalidad con un «brutal impacto paisajístico». Una salvaje dentellada al monte La Picota de 600.000 metros cúbicos y una herencia de cadáveres de hormigón cuyas cicatrices duran una década. Las máquinas de Tragsa, la empresa a la que se ha encargado la demolición de las 214 viviendas, ya ha tirado cuatro bloques situados en la alineación inferior del área oeste, en la zona más alejada del cruce de carretera en el que aún permanece una oficina de ventas desvencijada.

Desde la A-67, en dirección Santander, la fotografía impacta. Los escombros se amontonan delante de los bloques que próximamente correrán la misma suerte. Demoler todas las casas llevará cinco meses más y costará algo más de un millón de euros.

Las primeras sentencias de muerte han recaído en tres viviendas unifamiliares y una colectiva;de ésta última se va a demoler el sótano también, pero a día de hoy sólo se han derribado las edificaciones sobre rasante.Esto ha generado un volumen de residuos procedentes de edificación de 862 metros cúbicos, según detallaron fuentes de la Consejería de Universidades, Investigación, Medio Ambiente y Política Social, dirigida por Eva Díaz Tezanos.

Hasta la fecha, la empresa pública ha tirado 8.162 metros cúbicos de los 39.150 previstos de residencias unifamiliares, lo que supone el 21%, mientras que de las colectivas se prevén demoler 49.600 metros cúbicos, de los que se ha retirado hasta ahora el 10%.

Luego empezará otra fase que tratará de restaurar, de rehabilitar, lo que fue un paisaje muy distinto. Eso costará más. Tiempo y dinero. En concreto, lo segundo, 2,7 millones. La suma de ambas cantidades la adelantará el Gobierno de Cantabria y la irá devolviendo el Ayuntamiento de Piélagos año tras año durante los próximos diez. Pero además, según fuentes municipales, desde el año 2017 el Ayuntamiento abonará un 1% de interés anual a la Administración autonómica. De este modo, el Gobierno operará a modo de una entidad bancaria.

En "dos o tres años" se podrá revertir la situación y veremos la ladera del monte regenerada paisajísticamente. Eso al menos sostiene, aunque con prudencia, Roberto Morado García, coautor junto a Magdalena Pi Martínez del proyecto de rehabilitación. Para ello, se van a utilizar los escombros procedentes del derribo. Se prevé la instalación de una planta portátil de "valorización de residuos", que separará y molerá los residuos inertes, como el hormigón, que legalmente sean reutilizables hasta convertirlos "en material adecuado" para su uso como relleno, junto a la tierra que se excave. En los diez meses posteriores se acometerá la regeneración ambiental, mediante una revegetación que se hará de manera graduada.