Cantabria recupera el protocolo del ébola para actuar en caso de fiebre hemorrágica

Tras la alerta del ébola, Sanidad impartió cursos de formación al personal sanitario, tanto en los hospitales como en la red de Atención Primaria.
Tras la alerta del ébola, Sanidad impartió cursos de formación al personal sanitario, tanto en los hospitales como en la red de Atención Primaria. / Alberto Aja
  • Salud Pública traslada a la red sanitaria las indicaciones frente al 'virus de la garrapata' para poner al día los recursos que se habilitaron en 2014

Hace solo 72 horas que el Ministerio de Sanidad advirtió de que no se descartan nuevos casos de infección en humanos por el virus de fiebre hemorrágica Crimea-Congo, que se transmite por la picadura de garrapata o por contacto con la sangre y los tejidos de ganado infectado. Aunque la probabilidad es «baja», recomienda estar vigilantes e informar a los profesionales sanitarios para identificar de forma precoz los posibles síntomas. El protocolo de vigilancia epidemiológica de este grupo de enfermedades se activó nada más confirmarse la causa de la muerte en Madrid, el 25 de agosto, de un hombre de 62 años infectado en Ávila por una garrapata -la enfermera contagiada que le atendió aún sigue ingresada en estado estable-. El diagnóstico impulsó el mecanismo de coordinación entre todas las comunidades autónomas, que han consensuado un documento específico para la variante Crimea-Congo (aún pendiente de aprobación por la Comisión de Salud Pública), y puso en guardia al sistema sanitario, lo que ha llevado a Cantabria a recuperar el protocolo de actuación que se creó en 2014 para encarar la alerta del ébola.

Aquella experiencia, que entonces generó una gran alarma social, obligó a actualizar a marchas forzadas el primer plan de acción diseñado frente a la epidemia de gripe aviar, en 2006, porque la virulencia y el elevado grado de contagio del virus requería extremar las precauciones. El engranaje que se diseñó para la crisis del ébola, se aplicará paso por paso de detectarse la más mínima sospecha de fiebre hemorrágica.

La Dirección General de Salud Pública ha informado esta misma semana a la red sanitaria regional -hospitales, centros de salud y servicio de emergencia 061- de las recomendaciones y guía de actuación. Entra en vigor todo el dispositivo que ha permanecido en 'stand by' estos dos años, coordinado por los servicios de Medicina Preventina, Riesgos Laborales y Enfermedades Infecciosas. Valdecilla, como centro de referencia, ya está preparado. De recibirse un paciente con los síntomas de la enfermedad (fiebre brusca, dolor de cabeza y muscular, que incluye rigidez de las articulaciones, náuseas y vómitos, conjuntivitis...), cuya etapa más complicada es la fase hemorrágica (sangrados), se activará de inmediato el protocolo de seguridad. Solo faltaría por designar con nombres y apellidos al equipo que coordinaría este operativo.

Todo el equipamiento con el que la Consejería de Sanidad armó a sus profesionales frente al ébola, que incluyó medio millar de trajes de protección especial, repartidos entre Atención Primaria y los hospitales, está disponible. Solo se llegaron a utilizar los de prueba de los cursos de formación y los empleados por el personal que atendió el único caso sospechoso que se registró en Cantabria, que resultó negativo. En concreto, Valdecilla cuenta con un centenar de equipos que el servicio de Medicina Preventiva ya se ha encargado de revisar para comprobar que están en perfecto estado, al igual que la unidad de aislamiento que se habilitó en la tercera planta del Hospital de Liencres y que no ha sido destinada a otros usos en este tiempo. En ella, se prepararon cuatro habitaciones individuales de más de 25 metros cada una, con dos esclusas, conectadas a un circuito de vigilancia de seguridad, con una vía de comunicación de refuerzo con la sala de control a través de interfonos.

Una de las habitaciones de la unidad de aislamiento, en la tercera planta de Liencres.

Una de las habitaciones de la unidad de aislamiento, en la tercera planta de Liencres. / Andrés Fernández

El plan, entonces y ahora, prevé aislar en estas instalaciones a los casos 'probables' de infección -el paso siguiente a 'sospechoso' y anterior a 'confirmado', según la clasificación que fija el protocolo-, así como a sus contactos más estrechos. Al tiempo que se potenciaron las medidas de seguridad, se intensificó la formación del personal sanitario con cursos teóricos, sobre la enfermedad y el manejo de estos pacientes, y prácticos, en los que se aprendió cómo ponerse y quitarse el traje para evitar el riesgo de contagio.

Aunque el virus de Crimea-Congo no es tan letal como el ébola, el patrón de contagio entre humanos es muy similar. Comparten la máxima clasificación de bioseguridad por su alta mortalidad y su capacidad de infección, que entre personas exige el contacto con fluidos (sangre, orina, saliva, etc). Además, «aunque no está demostrado, la transmisión aérea entre humanos teóricamente puede ocurrir», recuerdan desde Salud Pública. De ahí que se indique el uso de mascarilla para casos que presenten síntomas respiratorios. La de Crimea-Congo es una de las enfermedades de transmisión por garrapata con mayor extensión a nivel mundial. Las responsables son las del género Hyalomma, que una vez infectadas pueden propagar el virus a lo largo de su vida.

Criterios

Para activarse el protocolo de actuación deben darse dos criterios: el clínico (síntomas coincidentes y al menos dos manifestaciones hemorrágicas) y el epidemiológico, que implica haber estado en un país con epidemia -la fiebre hemorrágica es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y Asia- o en contacto con algún infectado. El procedimiento de Salud Pública establece que cualquier llamada telefónica de un paciente a un centro de salud, servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) o a cualquier hospital (salvo Valdecilla) deberá ser redirigida al 061. Si se presenta físicamente en el centro sanitario, se evitará todo contacto físico directo y se aislará en una habitación (lo más vacía posible con silla o camilla). El facultativo contactará con el 061 para valoración y toma de decisión sobre su traslado, que deberá realizarse en una ambulancia especialmente preparada, con la cabina del conductor físicamente separada del área de transporte del paciente.

Cuando el paciente abandone el lugar, se procederá a limpiar y desinfectar la habitación en la que ha permanecido por personal especializado mediante protocolo específico supervisado por Prevención de Riesgos Llaborales. Las autoridades sanitarias recuerdan que cualquier duda, consulta o aviso sobre algún posible caso de sospecha se realizará al 061. Si la valoración clínica indica el ingreso hospitalario, este se remitirá a la unidad de aislamiento de Liencres. Las muestras biológicas se enviarán al Centro Nacional de Majadahond. Un resultado positivo haría necesario derivar al paciente al hospital de referencia que indique el Centro Coordinador de Alertas Sanitarias del Ministerio.