La A-8 no envía negocios a la cuneta

  • Los más cercanos al nuevo vial facturan hasta un 40% más, y los pegados a la nacional no han perdido clientes

  • Los vecinos celebran el impulso del consumo un año después de inaugurar el tramo Solares-Torrelavega

Cuando el 24 de septiembre del pasado año la entonces ministra de Fomento Ana Pastor viajó a Cantabria para inaugurar la autovía A-8 entre Solares y Torrelavega, los augurios se sucedieron entre vecinos y comerciantes sobre los pros y contras de una infraestructura que estaba llamada a transformar el tránsito del tráfico en esos 27,8 kilómetros que quedaban por completar en la Autovía del Cantábrico. «Ya es posible ir desde el Faro, en el sur de Portugal, hasta París por carreteras de alta capacidad», destacó la responsable gubernamental. A día de hoy, un año después, todos coinciden en hacer un balance positivo. Gasolineras, bares y demás comercios cercanos a las salidas del nuevo vial han visto sus cajas sumar dígitos de recaudación, mientras que aquellos otros ubicados en los aledaños de la ahora ya antigua carretera nacional, apenas se resienten por la pérdida de tráfico, salvo en unos pocos casos concretos.

Pese a estar alejada de la nueva A-8, conserva buena parte de la clientela.

Area de Servicio de Pámanes

Pese a estar alejada de la nueva A-8, conserva buena parte de la clientela. / Daniel Pedriza

«Muchos conductores siguen prefiriendo venir por la carretera vieja. Supongo que el hombre es un animal de costumbres y en solo un año es difícil cambiar los hábitos», cuenta María Jesús Gómez, empleada en el área de servicio de Pámanes. Su sistema de tarjetas descuento, que acumulan puntos por repostaje y compras en la tienda de la gasolinera, funcionan como reclamo mercantil. «Al final a muchos de estos transportistas no les cuesta mucho tiempo desviarse y nos conocen desde hace años. En un solo año es muy complicado que las costumbres de todos ellos cambien. No sé lo que pasará en el futuro», se cuestiona.

Solo las cifras de venta de combustible para turismos se han resentido en los últimos meses; «pero en un porcentaje casi imperceptible».Probablemente la masiva afluencia de turistas a Cantabria en el último verano, que ha batido toda clase de récords en este sentido, haya paliado el déficit de visitas que pudiera absorber el nuevo vial. «Seguro que eso ha tenido que ver. Ha venido tanta gente que al final hay mercado para todos», agrega Gómez.

Cabárceno y más

Otros casos concretos, como el del café bar Raquel, en el kilómetro 634 de la carretera nacional, sobreviven al nuevo escenario gracias a la fortuna: «Tenemos delante nuestro un centro logístico de Carrefour con varias naves industriales que sirven de abastecimiento para todo el norte de España», desvela la propietaria del negocio que funciona desde el año 2000, Raquel Argumosa. Quizá por eso la primera imagen al llegar es la del transporte pesado estacionado. «Toda esta gente lleva viniendo desde hace muchos años, y por mucho que hayan inaugurado el nuevo vial, pasan por aquí de forma obligada porque el centro logístico está ahí mismo», cuenta mientras señala el lado opuesto de la calzada, en un alto que se contempla desde la misma puerta de su negocio donde lo mismo se puede tomar un café que comer un menú del día.

«En invierno estamos trabajando muy bien, pero este verano ha sido especialmente bueno». Aún hoy, en pleno septiembre, sirven del orden de 80 comidas en un día. «Otra cosa que tenemos muy buena es que estamos muy cercanos al parque de Cabárceno. Aquí estamos a solo 2 kilómetros y eso también se nota mucho. Hay turistas que salen algo despistados, muchas veces confundidos por el GPS, y nos encuentran», agrega.

Luis Miguel ha visto incrementada un 40% la facturación por el nuevo vial

Bar Sport (La Penilla de Cayón)

Luis Miguel ha visto incrementada un 40% la facturación por el nuevo vial / Daniel Pedriza

Los temores de muchos de estos comercios se gestaron desde el mismo día en que se anunció la construcción de la Autovía A-8, hace ahora exactamente 8 años. Pero lejos de quedar relegada a una calidad de ramal desierto, la antigua carretera nacional ha conservado mucho del tráfico de antaño. A veces, como en este caso, fruto de las casualidades, como la ubicación de ese inmenso centro logístico de la marca de supermercados francesa, que fue creciendo conforme a ese orden antiguo, cuando solo existía un camino.

«Yo era una de esas temerosas de las consecuencias que traería la nueva infraestructura. Estuve pensando mucho tiempo si meter el apoyo de otra chica, y al final me decidí en enero. Pues bien, ahora estoy muy contenta porque noto que nos sigue yendo muy bien», matiza Argumosa.

Unos pocos damnificados

Existen no obstante pequeñas zonas más olvidadas. Tramos de la antigua carretera que han quedado más relegados al olvido porque no han tenido la suerte de otros. En el peor de los casos son negocios que han cerrado sus puertas, aunque solo sea de forma momentánea, como el bar 'El molino de la Hoz', en Penagos. «Por aquí ya no pasa ni un coche, salvo los que vivimos aquí. Es lógico que se cierren negocios como este, que vivía de los turistas», cuenta un vecino que opta por permanecer en el anonimato. En esos establecimientos se vivía más de las pequeñas consumiciones: desayunos, pinchos, refrescos... El caso de los restaurantes es diferente. Normalmente es otro tipo de negocio que no atiende tanto al turismo de paso sino al cliente conocedor o recomendado.

Rocío prefiere omitir el apellido y confiesa que en el bar 'El rojo', en uno de los laterales de la nacional en Pámanes, no se ha notado apenas el descenso de asistentes. Quizá vendan algún desayuno menos, «pero no ha habido un impacto negativo como pensábamos». «Este año ha habido mucha gente, ha habido muchos turistas que venían de toda España, muchos más que en años precedentes, y supongo que por eso apenas hemos notado caída en las ventas», cuenta la propietaria del local.

Muy lejos de estos datos tímidos se encuentran los negocios ubicados en las salidas de la A-8. Aquellos que ya sobrevivían ajenos a lo caudaloso de un canal de transporte de esta envergadura, y que ahora han visto cómo sus negocios multiplican la rentabilidad fruto de un flujo de turismos y camiones que no cesa en ningún momento, durante los 365 días del año.

El transporte pesado y Cabárceno mantienen su negocio pese a estar lejos de la A-8.

Café Bar Raquel (Penagos)

El transporte pesado y Cabárceno mantienen su negocio pese a estar lejos de la A-8. / Daniel Pedriza

«Aquí ha sido exagerado, para bien, claro», cuenta entre risas Dámaso Tabernilla sobre una facturación en la estación de servicio de Vargas que «fácilmente ha ascendido un 35% en este verano respecto al del pasado año», celebra. «Se nota mucha mayor afluencia sobre todo de turismos. Se piensa que los camiones consumen mucho combustible, pero es que si los coches llegan y llegan, al final muchos pocos terminan por hacer mucho», confiesa el empleado de la gasolinera. «Podemos estar agradecidos a la nueva autovía, porque además de canalizar bien el tráfico y mejorar la seguridad en este tramo, nos ha dado mucho trabajo a muchos negocios que la circundan», señala el trabajador.

En su caso lo han notado también en la venta de la tienda junto a los dispensadores de combustible. «De hecho hemos tenido que meter a una persona más porque no dábamos abasto para atender con la calidad requerida a tal volumen de clientes que han venido sobre todo en estos meses de junio, julio y agosto».

Un 40% más de negocio

En la salida de la A-8 hacia La Penilla de Cayón hay una señalización que indica estación de servicio y restaurante. Allí mismo, justo en la entrada al pueblo y frente a la fábrica de Nestlé, se encuentra el bar Sport, regentado por Luis Miguel González. «Algunos vecinos se quejan del incremento del tráfico. La verdad es que por esta zona apenas pasaban antes coches y ahora es un paso diario que no cesa. Pero claro, qué le voy a decir, a mí me ha venido de maravilla», confiesa con una sonrisa tímida. Tanto es así que su caja ha mejorado la recaudación este verano en un 40%. «Sobre todo en lo que tiene que ver con los refrescos y los pinchos. Con el alcohol es otra cosa, los conductores son responsables y no consumen, pero para todo el resto, ha sido estupendo para nosotros».

Una salida cercana a la nueva autovía les ha multiplicado el negocio.

Estación de servicio de Vargas

Una salida cercana a la nueva autovía les ha multiplicado el negocio. / Daniel Pedriza

«No nos podemos quejar de ninguna de las maneras. Por lo demás creo que es una autovía que ha mejorado mucho las cosas. El viaje se hace mucho más corto y la seguridad es mucho mejor. Yo estoy a favor porque ha mejorado mucho el negocio, pero por norma general me consta que la gente está contenta, y hay negocios que se van a poner en marcha a partir de este éxito, como una gasolinera en esta misma zona. Todo lo que sea impulsar la economía viene bien, y en este caso así ha sucedido».