La guerra contra la 'velutina'

La guerra cántabra contra la avispa asiática

  • Redeños de pescar y botellas dulces, entre los remedios caseros que están empleando los apicultores de la región y que, de momento, funcionan

Asesta un golpe en la mandíbula a sus presas, les clava el aguijón, les arranca las patas y les abre el abdomen para comerse el polen que llevan dentro. La avispa asiática está robando miel y horas de sueño a los apicultores cántabros, que ya no saben qué remedio casero inventar para acabar con la 'asesina' de abejas. En lo que va de año, Cantabria ha eliminado 189 nidos.

La vespa velutina, nombre científico de la avispa asiática, se ha expandido como la pólvora por toda la cornisa Cantábrica, diezmando gravemente las cosechas de los colmeneros que, a estas alturas y sin poder tomar medidas, salvo vigilar y quitar nidos, emplean artimañas domésticas para acabar con ella. Por el momento, se las apañan con redeños de pescar.

"Los venden en cadena cien, y con ese 'invento' cogemos todas las que podemos. Las espero y cuando vienen las cazo y las estrello contra el suelo", dice el presidente de la Federación de Asociaciones de Apicultores Cántabros (FACC), César Alonso. Las trampas caseras están salvando las producciones de los propietarios.

"Cortamos una botella de agua de 1,5 litros por la parte de arriba y la boquilla la ponemos boca abajo. Dentro, metemos una esponja empapada en cerveza negra, vino blanco o sirope de arándano. A veces, cogemos una avispa y también la metemos dentro para que atraiga a otras", explica el presidente de la Confederación en Defensa de la Abeja en la Cornisa Cantábrica (Codacc), Carlos Valcuende. Esta trampa sólo la pueden emplear los apicultores "y hay que pedir permiso a la Consejería", puntualiza el presidente de FAAC.

Hace tan solo unos días, centenares de 'avispas asesinas' se dieron un banquete en Cayón y devoraron la producción de una granja de arándanos. "Se quedan paradas delante de la colmena, esperando como un helicóptero, y cuando llegan las abejas cargadas de peso y sin habilidad las cogen con facilidad", explica Alonso. Como quien cuelga los cuernos de marfil del elefante en la pared, algunos trabajadores del sector congelan las presas. "Hay compañeros que han matado 600 y las tienen en un tupper en el congelador", cuenta el representante de la Asociación.

Los apicultores cántabros no solo se fijan en los compañeros franceses, primeros en luchar contra la vespa velutina. "Tenemos muy cerca a vascos (que utilizan hasta drones para cazar avispas) y gallegos que tienen la misma problemática. En Francia emplean los mismos métodos que utilizamos aquí", explica Valcuende.

Precisamente el experto apícola gallego Suso Asorey, que ha realizado un estudio internacional sobre la vespa velutina, expondrá sus conclusiones en la octava edición de la Feria Nacional Apícola de Cantabria, que se celebrará en el Mercado de Ganados de Torrelavega los días 22 y 23 de octubre. El otro ponente será el presidente de la Asociación de Apicultores en Francia (UNAF), Gilles Lanio, que explicará a los asistentes las nuevas estrategias de lucha contra el avispón en Europa.

Una de las conclusiones del trabajo de campo que ha realizado Asorey revela que "en primavera deben instalarse trampas preventivas, pero solo será un parche muy pequeño", explica a El Diario Montañés. Como intentar vaciar el océano con cubos. Hay muchas avispas y se cogen pocas. Según cuenta el secretario general de la Asociación Gallega de Apicultura, las universidades de su comunidad autónoma trabajan ya en detectar un cebo que solo atraiga a este tipo de avispa, no a otros polinizadores.

En Galicia han fallecido dos personas por la picadura de la avispa asiática. Un hombre de 59 años que fue atacado cuando desbrozaba su finca en Vigo y una mujer de 86 años que sufrió 30 picaduras en cara y brazos en Pontevedra. "Esto demuestra que es un problema de seguridad ciudadana", puntualiza Asorey.

Fruta y pegamento para ratones

Los apicultores franceses, primeros en hacer frente a la avispa asiática, han probado de todo. "A mediados de febrero pusimos en marcha varias medidas preventivas y trampas: la amarilla, la campana, la protección individual de abejas, cubos-trampa... pero ninguna de ellas fue lo suficientemente efectiva", explica a El Diario Montañés, Raymond Saunier, del sindicato apícola de Gironda (Francia) y miembro de honor de la UNAF. La "satisfacción" llegó con el pegamento para ratones. "Habíamos probado a poner tableros de cola arborícola en el suelo, a un metro de las colmenas, pero no tuvo mucho éxito. Sin embargo, con pegamento para ratón, el número de avispones pegados a las 48 horas fue impresionante", cuenta.

Las frutas son como caramelos para la vespa velutina. Alain Roby, presidente del sindicato de apicultores en Francia y miembro de UNAF, probó a emplear ciruelas, melocotones y uvas estropeadas como cebo dentro de un cubo o una botella. "También se atrae a abejas pero pueden volver a salir de la trampa. Si se utiliza cebo líquido es importante colocar una alambrera con el fin de evitar ahogamientos de otros insectos e inclinar el cubo a 45º para facilitar la entrada del abejón por el agujero de la botella. Contrariamente a las instrucciones de algunos, no situamos esta trampa cerca de las colmenas, sino en un lugar soleado protegido de la lluvia".