"Una caza sostenible, prudente y moderada de lobos debería ser viable"

uan Delibes, en el auditorio Bajo Deva de Unquera.
uan Delibes, en el auditorio Bajo Deva de Unquera. / Daniel Tosal
  • Cazador y pescador apasionado, aboga por el aprovechamiento de la pesca deportiva como "recurso turístico de gran interés e importancia"

A su padre, Miguel Delibes, que cuando contaba con diez años le regaló unas katiuskas y un juego de aparejos, le debe su desmedida pasión por la pesca; y, quitándose méritos, cree que a sus muchos amigos, el haber sido nombrado pregonero del Máster de Campeones que se celebra estos días en los ríos Cares y Deva. El Auditorio Bajo Deva, de Unquera, escuchó en la noche del miércoles los testimonios de este pescador y cazador, que también es escritor y periodista especializado en esos temas, pero por encima de todo, defensor de la naturaleza. Juan Delibes ha aterrizado aquí desde Madrid y disfrutará de parte del máster pero no se quedará hasta el final porque mañana recibe en Jaén el premio de ‘Mejor Cazador del año’, otorgado por la revista Caza y Safaris.

–¿Qué le parece esta zona en lo que a fauna se refiere?

–Esta zona para mí es preciosa. Yo me considero norteño ante todo; entonces, me encantan los paisajes, los bosques, las montañas de esta zona... Creo que en algunos casos estamos de enhorabuena. Por ejemplo, el oso pardo ha pasado de estar casi extinguido a ir hacia arriba, ir a más. En especies grandes, como jabalíes, corzos o rebecos, vamos a más; y otras como las perdices o las liebres, que antes eran más abundantes, van a menos. Sin embargo, creo que son zonas relativamente bien conservadas y aunque hay que lamentar la escasez de algunas, como el urogallo, que se nos acaba, también tenemos que felicitarnos porque algunas que estaban a punto de extinguirse como el oso, parece que se recuperan. Es ley de vida.

–¿Cómo cree que podrían entenderse Gobierno y ganaderos respecto a la problemática del lobo en Cantabria?

–Conozco bastante bien el tema porque he tenido la suerte de vivir, cazar y patear muchos montes y lugares con lobos, en León, Zamora, Valladolid... He visto bastantes lobos en mi vida y conozco la problemática del lobo porque he estado con gente que lo ha sufrido. Yo amo al lobo, yo quiero que haya lobos en España, sin duda ninguna, pero pienso que protegerlo a ultranza porque hay un colectivo que se niega en rotundo a admitir que se mate algún lobo más, puede no ser el camino más adecuado. Yo creo que se debe garantizar que las poblaciones de lobo que hay van a ser viables, debe haber un seguro y una indemnización en las poblaciones donde el lobo está protegido; pero por otra parte, no me parece mal que en zonas donde hay un exceso de población o causan demasiados daños se cace a un cupo de ejemplares, muy prudente, muy moderado y muy limitado, para que el problema no vaya a más.

–¿Cómo funcionaría su planteamiento?

–Por una parte, la caza del lobo podría conllevar un incentivo económico porque habría gente que pagaría por ello y por los cotos, y por otra, redundaría en que a los ganaderos el problema les iría a menos. Siembre, por supuesto, garantizando que la población se va a mantener. Entonces, soy de los que piensan que una caza sostenible, prudente y moderada de lobos debería ser viable. Me parece mucho más razonable eso que, por ejemplo, el Gobierno asturiano esté pagando un servicio de guardería para matar los lobos ellos. O sea, en vez de pagar dinero, eso cuesta dinero y además no consiguen su objetivo.

–Ha dicho en su pregón que no se valora lo suficiente la importancia turística de la pesca deportiva

–A mí me sorprende que en España y en las comunidades autónomas apenas se tenga conciencia de que la pesca es un recurso turístico de gran interés e importancia. Yo he tenido la suerte por mi actividad profesional de viajar por gran parte del mundo pescando. He sido director de la revista Trofeo y llevo veinte años dirigiendo programas de televisión de caza y de pesca. Entonces, veo cómo la pesca es un motor turístico importantísimo. Podría citar muchos ejemplos.

–Pero también ha recalcado su interés por conservar las especies.

–Antes que pescador, me considero un defensor a ultranza del salmón, abogo por no matarles, por la pesca sin muerte. Al verlos, como los veo, tan amenazados, sería capaz perfectamente de dejar de pescar para intentar que se recuperasen. El salmón es una joya, es un pez heroico que se marcha de Asturias o Cantabria a Groenlandia; está uno, dos, tres años... y vuelve otra vez miles de kilómetros, sorteando montones de peligros, al lugar que le vio nacer para reproducirse; entonces, da un poco de pena a veces pensar que le esperamos aquí y antes de que se reproduzca lo matamos. Yo soy partidario de no matarlos: pescar a mosca y volverlos al agua , o matar muy poquitos

–¿Qué diferencias encuentra entre la protección de España y de otros países que ha visitado?

–Yo he visitado la mayor parte del mundo donde hay salmones como los que tenemos en Asturias y Cantabria; países como Irlanda, Inglaterra, Noruega, Islandia, Rusia, la costa atlántica de Canadá,... y no te puedes imaginar cómo cuidan, cómo protegen a los salmones. Allí las poblaciones salmoneras son mucho más numerosas que las que tenemos en España, que son ya residuales, al borde da la extinción, y los cuidan mucho más, vigilan las vedas, los cupos son bajísimos, promueven la pesca sin muerte y me sorprende que aquí en España tengamos muchos menos y todavía no haya calado esa cultura. A pesar de todo, creo que el pescador que conoce al salmón, que ama al salmón, como nos pasa a muchos de nosotros, es la primera persona que va a mover ficha para conservarlos.