Los principales laboratorios del mundo pugnan por el millonario contrato de los tres hospitales

Laboratorio de análisis clínicos del Hospital Valdecilla.
Laboratorio de análisis clínicos del Hospital Valdecilla. / Andrés Fernández
  • Siemens, Abbott, Roche Diagnostics y Beckman Coulter figuran entre las 14 ofertas presentadas al concurso del Servicio Cántabro de Salud, cuyo precio de licitación es de 21,5 millones de euros

El equipamiento y la gestión de los laboratorios de los tres hospitales cántabros –Valdecilla, Sierrallana y Laredo– es el gran pastel para el que el Servicio Cántabro de Salud (SCS) busca comensales.

Una tarta valorada en más de 21,5 millones de euros (presupuesto máximo de licitación, IVA incluido) que ya ha sentado a la mesa a las principales empresas del sector, dispuestas a abrir la pugna por el reparto de porciones –el contrato, de cuatro años de duración, prorrogable otros dos, se reparte en ocho lotes–.

La Mesa de Contratación ha recibido catorce ofertas, aunque la competición más reñida estará entre las cuatro que optan a los lotes más importantes, como bioquímica y diagnóstico microbiológico: Abbot, Siemens Helthcare, Roche Diagnostics y Beckman Coulter.

La lista de firmas aspirantes (no hay obligación de optar a todos los paquetes) se completa con Menarini Siagnostic, Seba Hispania, Immucor, Werfer España, Bio-Rad Laboratories, Horiba ABX Ibérica, Grifols Movaco, Diagnostica Stago, Técnicas Científicas para Laboratorios y Diamed Ibérica.

El Servicio Cántabro de Salud, que ya ha comprobado la documentación acreditativa y la solvencia de cada candidata, conocerá hoy sus proyectos en un acto programado en la Casa del Marqués de Valdecilla en Solares.

En vista del reconocido nivel técnico de las competidoras, se augura una dura pugna que se decidirá en los sobres que guardan sus propuestas económicas. Y ahí es donde la Consejería de Sanidad prevé un buen pellizco de ahorro respecto al coste actual del servicio.

De entrada, el concurso sale a un precio un 10% inferior de lo que se estaba pagando hasta ahora. La diferencia suma un total de dos millones de euros en los próximos cuatro años, a razón de 10.000 euros semanales de descuento. Si a esa cuenta se añade la rebaja que puedan presentar los licitadores, el montante podría llegar hasta los cinco millones. Con lo cual, la puesta en marcha de los nuevos laboratorios de los hospitales cántabros podría reportar a Sanidad un ahorro de alrededor del 20%. Las firmas internacionales en liza, líderes del sector, pelearán por hacerse con el contrato, atraídos por la ‘marca Valdecilla’.

La integración de los servicios de laboratorios, que durante la legislatura popular levantó una enorme polvareda entre profesionales sanitarios y sindicatos, temerosos de que los hospitales comarcales salieran mal parados de la maniobra en favor del gran Valdecilla, está a punto de culminarse dos años y medio después.

Al contrario que ocurrió entonces, cuando trascendieron los planes de la Consejería dirigida por la popular María José Sáenz de Buruaga, que tuvo que afanarse durante semanas para aclarar que el ahorro que se buscaba en pro de la eficiencia (se hablaba de un ahorro estimado de 17 millones de euros en cinco años) «no iba a ser a costa de la pérdida de puestos de trabajo ni de prescindir de los laboratorios existentes», el proceso de esta adjudicación se ultima en estas fechas sin ninguna interferencia alrededor.

Mesa de trabajo

Cierto es que la polémica se sofocó cuando en el diseño del proyecto Sanidad invitó a participar a los responsables de los laboratorios, que perfilaron cómo implantar de forma progresiva un modelo común en los tres hospitales que propiciara la compra centralizada de reactivos y material clínico –ahí es donde se ajustan los costes– y la eliminación de ineficiencias en el funcionamiento, que hoy hacen que el precio de una analítica difiera dependiendo del laboratorio en el que se realiza.

Ellos mismos reconocieron que cada hospital funcionaba de forma estanca, cada uno con sus propios medios informáticos, proveedores y cartera de servicios –participan hasta trece empresas privadas–, lo que daba lugar también a duplicidades de procedimientos. Pero solo se aceptó el proyecto, que reunió más de 25.000 firmas en contra solo en el área de salud de Laredo, una vez quedó garantizado que cada centro médico mantenía su propio laboratorio, sus funciones y su plantilla, que entonces estaba integrada por 223 profesionales en Valdecilla, 50 en Sierrallana y 31 en Laredo.

La medida, presentada en 2014 por la propia Buruaga como «beneficiosa» tanto para pacientes como para sanitarios y para el propio sistema público (cifró el gasto global en 27,4 millones), encontró entonces la oposición en las filas socialistas, que veían en este contrato «abiertas las puertas de la privatización». Sin embargo, la vuelta del bipartito PRC/PSOE al Gobierno, un año después de la controversia, no solo no frenó el proyecto, sino que ha sido el equipo de la socialista María Luisa Real el que se ha encargado de rematarlo y hacerlo realidad.

Con este contrato mixto, que incluye la adquisición de los productos y servicios para realizar las pruebas y técnicas de diagnóstico biológico de rutina y de urgencia en los tres hospitales cántabros, se proyecta aprovechar «las disponibilidades tecnológicas actuales» para «abordar de manera más integrada, con la mayor automatización posible y homogeneizando las pruebas y resultados de los centros». Todo ello acompañado por la implantación de un sistema de información único –bautizado como ‘Liscan’–, que garantice la trazabilidad de las muestras y permita incorporarlos los resultados a la historia clínica.

El CORE de Valdecilla

El plato fuerte para la futura adjudicataria será el laboratorio central de Valdecilla (CORE), que dará soporte al resto de laboratorios y al conjunto del hospital. Solo esta parte del contrato supone 14 millones.

El resto del montante se reparte entre Sierrallana (4,7 millones) y el Hospital de Laredo (2,7). Se alojará en la planta -1 de las Tres Torres y se encargará de la gestión de todas las analíticas del centro, a excepción de las muestras de Anatomía Patológica, que se mantendrán en los propios laboratorios del servicio.

La concesionaria deberá garantizar que el tiempo de respuesta de todas las pruebas de urgencia será menor de 30 minutos y, en el caso de las pruebas hospitalarias preferentes, de un máximo de 2 horas. En cuanto a las pruebas de rutina se fija que el 95% se resolverá en un día.

Para ello, deberá dotarse de equipos de recepción/clasificación con elevada capacidad de procesamiento y un sistema automatizado. En el área de sangre los requisitos que marca el SCS establecen una capacidad para procesar 1.600 muestras diarias de rutina y 450 de urgencia, mientras que en suero y orina, será de al menos 600 muestras por hora. El contrato contempla, por otro lado, un plan de formación para el personal específico de los laboratorios.