El final de las obras del Centro Botín, tras acelerarse en verano, se fija en octubre

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Los trabajos en el edificio y en su entorno se han acelerado. Esta misma semana se ha colocado la escalera central. / Antonio 'Sane'

  • La Fundación, que mantiene su silencio sobre fechas, prepara la cita inaugural, mientras el edificio de Piano dedicará el otoño a remates y pruebas

Las señales mandan y el aspecto imponente del Centro Botín delata que el edificio que mira a la bahía afronta su recta final. El avance día a día de las obras revela el ritmo de los trabajos en la infraestructura diseñada por Renzo Piano que se levanta sobre el muelle de Albareda. No hay fecha oficial. Pero diversas fuentes vinculadas al proyecto sitúan el final de las labores de ejecución del doble volumen, junto a los Jardines de Pereda, a finales del próximo mes de octubre. Una vez concluidas las principales tareas de la construcción santanderina, iniciada hace ahora algo más de cuatro años, sus responsables plantean dedicar este otoño a abordar remates y detalles. Las necesidades que conlleva siempre una obra compleja como el Centro Botín obligarán a abrir un periodo lógico de pruebas, controles y ajustes.

Aunque la Fundación Botín calla y se aferra a su negativa a comprometerse con fechas y tiempos, la aceleración de los trabajos durante el verano ha sido un hecho notorio y, según esas fuentes, los trabajos se han completado en casi un noventa por ciento del proyecto.

El 'pachinko' o plaza central, ese complejo de estructuras de pasarelas y escaleras que se sitúan en la zona central entre los volúmenes Este y Oeste del Centro, y la urbanización de diversas zonas del entorno acaparan en las últimas semanas las intensas labores de los operarios. En la calle la pregunta recurrente es cuándo finalizarán las obras de un proyecto que dio sus primeros pasos frente a la bahía en junio de 2012. La pasarela inferior de quince metros, a modo de trampolín, que se adentra en la bahía -estructura metálica de la pasarela que vuela sobre el cantil del muelle, formada por una pieza de acero, con pisaderas de vidrio y barandillas de acero- ya ha concluido; y los avances más significativos se registran cada jornada en las estructuras centrales que comunican ambos volúmenes que integran la construcción de Piano.

Otro dato llamativo es el de la envolvente de cerámica del Centro, una de las señas de identidad del estilo y del diálogo con la luz tan característico en el arquitecto genovés. Una de las mayores innovaciones técnicas del proyecto es ese revestimiento del edificio con sus cerca de 280.000 piezas, que permitirá que la luz se refleje sobre las plazas, cubiertas o no, que el edificio genera. La piel lo cubre en su mayor parte, aunque la UTE responsable de la obra deberá afrontar la ubicación de las piezas en los recovecos y zonas que presentan más dificultad, dada la geometría de la construcción.

Las estructuras en voladizo y con suelo de vidrio, que conectan los dos volúmenes del Centro, a modo de plaza entre la ciudad y la bahía, acaparan gran parte de la singularidad del diseño. En las últimas semanas los trabajos se han centrado precisamente en este entramado de escaleras, caso del acceso central que parte de la conjunción entre el edificio y los Jardines y que asciende hacia el juego de escalinatas y pasarelas. La cubierta o techo de vidrio ya finalizada, la iluminación y las superficies acristaladas copan la actividad en esta zona. El buen tiempo y la liberación progresiva de obstáculos hacia la zona de obra ha permitido que la presencia de ciudadanos en el entorno del futuro Centro sea una constante.

Esta «plaza» pública comienza a cerrar así su configuración: es el rostro de este conjunto de pasarelas de acero, vidrio y cristal situadas a siete metros de altura que recuerda al juego de ascensores y escaleras exteriores del Centro Pompidou, del que es coautor Piano. Estas estructuras que se extienden hacia la bahía generará finalmente nuevas plazas y espacios de ocio. Las plataformas y pasarelas que unen en altura las dos construcciones, servirán, a su vez, como distribuidor exterior de visitantes del Centro. Un suelo acristalado translúcido y una iluminación muy especial (led), y la estructura en general combinará las barandillas, peldaños y zonas de paso en los que se trabaja ahora.

En paralelo se han sucedido las labores en el espacio de 372 metros cuadrados conocido como «el Muelle» situado bajo el volumen Oeste, la colocación del acristalamiento de este espacio único, que albergará lugares de estancia y atención al visitante.En el diseño, la ligereza fue la principal búsqueda del arquitecto. Hay que recordar que el sello diferenciador de uno y otro de los volúmenes enfrentados está vinculado a la actividad que integrarán: Artes -con dos grandes espacios expositivos de 2.500 m2 -en el del Oeste-; y la educación, en el Este, con un objetivo más didáctico y social. Precisamente entre los trabajos no visibles, en el interior de la construcción, una de la zonas pendientes de finalización radica en el auditorio. Las labores en los sótanos se hallan muy avanzadas, las salas de exposiciones y gran parte de los espacios interiores están listas solamente a falta de detalles o a la espera del suministro de determinadas piezas o materiales. En el entorno la semana pasada se ha trabajado además en los cinco 'pozos' o esculturas de agua de la artista Cristina Iglesias.

Además destacan los trabajos centrados en el asfaltado del terreno que prolonga la conexión entre los Jardines y la ciudad con el muelle Calderón y la pavimentación en las áreas que se extienden hacia la Grúa de piedra y el Palacete del Embarcadero.