Urgente

Acuerdo en el ERTE de Sidenor

Los medios de comunicación tomaron ayer la entrada de la sede del partido en Ferraz
Los medios de comunicación tomaron ayer la entrada de la sede del partido en Ferraz / EFE

Históricos del PSOE cántabro ven con "tristeza" y opiniones enfrentadas la crisis de su partido

  • Eva Díaz Tezanos alegó «problemas de agenda» para no asistir a la reunión de lo que queda de la Ejecutiva de Pedro Sánchez en Madrid

Mientras el PSOE se desmoronaba, Alfredo Pérez Rubalcaba seguía ayer con su rutina habitual, dando clases de Química en la Universidad Complutense de Madrid.

El cántabro, exsecretario general de los socialistas, se ha centrado en los últimos meses en seguir muy de cerca la firma de la paz en Colombia. Pero también, aunque no se ha prodigado públicamente, es uno de las figuras con ascendencia en el partido que apoyan al sector crítico que intenta desbancar a Pedro Sánchez. Como José Luis Rodríguez Zapatero o el mismo Felipe González, que esta semana rompió su silencio para cargar contra Sánchez.

Este periódico se puso en contacto con Rubalcaba, que no quiso seguir los pasos del expresidente: «Llevo dos meses sin hablar y no voy a hacerlo ahora».

Eso no es del todo cierto, ya que hace solo dos semanas, el cántabro salió en defensa de Guillermo Fernández Vara, secretario general del PSOE extremeño, cuando el oficialismo arremetió contra él por criticar la estrategia de Pedro Sánchez.

«Lo que no se puede ni debe hacer es insultarle, faltarle al respeto, atribuirle oscuras intenciones, incluso desmedidas ambiciones. Que lo hagan nuestros adversarios políticos me parece mal; que lo hagan compañeros del PSOE, atribuyéndose incluso la representatividad de nuestro partido me parece, además, lamentable», denunció el pasado 14 de septiembre en redes sociales.

Ayer, ante la insistencia en que valorara lo sucedido tanto a nivel nacional como en Cantabria, donde la dirección se ha convertido en la única del país en no pronunciarse por ningún bando, Rubalcaba se despachó con un simple: «Dí que hay históricos enmudecidos». Otros, como Felipe González, no tanto.

El silencio en el que se ha atrincherado la dirección del PSOE cántabro también ha contagiado a muchos históricos socialistas, aunque casi todos reconocen su «tristeza» al ver resquebrajarse su partido y algunos se atreven a dar sus opiniones, que reflejan esas discrepancias que existen tanto entre la militancia como en los mandos.

Una de las más beligerantes fue Blanca Rosa Gómez Morante, presidenta del PSOE autonómico entre los años 2000 y 2008. La exsenadora y exalcaldesa de Torrelavega cargó contra la «falta de valentía» de la dirección del partido en Cantabria por su «indefinición».

«El mayor error en política es no tener opinión ni tomar decisiones. Lo que han hecho revela una falta de valentía total. En Cantabria están a salvarse cada uno como pueda», denunció.

más información

Gómez Morante se postuló contra Pedro Sánchez –«la peor elección que tomó el partido hace dos años»– y su decisión de no marcharse tras los malos resultados electorales: «Se enrocó, Pablo Iglesias le enseñó el palo y la zanahoria y sólo le dio un palo muy gordo».

"Gobiernos imposibles"

En una línea muy parecida se manifestó Jesús Cabezón, exsecretario general del PSOE de Santander y senador entre 1982 y 1986. También criticó la postura de «asombrosa tibieza» decidida por la dirección cántabra. «Deben tener una postura clara porque forman parte importante de esta crisis interna. Es su responsabilidad ante los ciudadanos», señaló el que fuera el primer eurodiputado de la historia de Cantabria.

Cabezón considera que Sánchez convocó unas primarias «a destiempo» y no cree que esta escisión vaya a tener «una salida honorable para ninguna de las dos partes». Se hubiera evitado todo, dijo, si el secretario general hubiera admitido los malos resultados de las elecciones generales de diciembre y «no hubiera evitado gobiernos imposibles».

En el extremo opuesto se situó Julio Neira, quien con solo 40 años disputó, sin conseguirlo, la Presidencia del Gobierno de Cantabria a José Joaquín Martínez Sieso en 1995. Ahora residente en Málaga, tachó de «golpe palaciego de Susana Díaz y los barones» la dimisión en bloque de la Ejecutiva para forzar la marcha de Sánchez.

«Por higiene democrática los militantes socialistas debemos impedir este despropósito. Es un escándalo y va en sentido contrario al tiempo que vivimos. No se puede ir en contra de la voluntad popular mediante subterfugios estatutarios», denunció el exdiputado.

Alejada del terremoto

La que también se alejó del epicentro del terremoto fue la secretaria general de los socialistas cántabros, Eva Díaz Tezanos. Ella es una de las 18 fieles que le quedan a Pedro Sánchez en su mermada Comisión Ejecutiva Federal y como vocal estaba convocada a la reunión celebrada ayer en Madrid. Pero decidió no asistir en un ejercicio de funambulismo profesional. Ni firmó su dimisión como hicieron los críticos ni se alineó con los oficialistas respaldando ayer al secretario general.

«Tengo una agenda que cumplir», alegó. La vicepresidenta del Ejecutivo regional asistió a las nueve de la mañana a la reunión semanal del Consejo de Gobierno –al que no asistió el consejero de Industria por estar de viaje de trabajo– y después entregó los premios de una revista económica.

La dirigente socialista sí asistirá al Comité Federal de mañana, sábado, donde tratará de «tender puentes» entre las distintas posturas del partido. Irá flanqueada por Pedro Casares y Dolores Gorostiaga, que también tienen voto en un organismo que congrega a casi 300 dirigentes socialistas de todo el país. Serán ellos los que decidan los tiempos de las Primarias para elegir un nuevo secretario general y el Congreso.

Tezanos, en la misma línea de neutralidad mantenida durante toda la semana y que ha dejado al PSOE cántabro como el único de España en no postularse, apostó ayer por la «serenidad frente a la ruptura» y aseguró que tratará de «tender puentes» entre los partidarios y detractores de Pedro Sánchez para adoptar las mejores decisiones para el partido y los ciudadanos.

La dirigente socialista, que eludió contestar a una pregunta directa sobre si apoya o no al secretario general, reiteró que hablará y expresará su opinión en los órganos internos del partido porque no va a contribuir al «espectáculo y a la ceremonia de la confusión». «Necesitamos mucho diálogo, mucha reflexión y mucha serenidad», insistió.