Seis grupos han mostrado interés por el edificio de la Cámara de Comercio

Salón de plenos de la Cámara de Comercio, donde se reúne el pleno de la entidad, con más de medio centenar de miembros. También se utiliza para la recepción de delegaciones oficiales.
Salón de plenos de la Cámara de Comercio, donde se reúne el pleno de la entidad, con más de medio centenar de miembros. También se utiliza para la recepción de delegaciones oficiales. / Javier Cotera
  • La entidad ya está negociando con las empresas y mantiene abiertas todas las opciones, incluida la de seguir como inquilina en parte del inmueble

La operación puesta en marcha por la Cámara de Comercio de Cantabria para solventar su colapso económico ha tenido un notable éxito inicial: al menos seis grupos empresariales, en su mayor parte de servicios y de inversión, han mostrado ya su efectivo interés por el edificio de 2.550 metros cuadrados de la Plaza Porticada.

«Estamos recibiendo numerosas consultas telefónicas y ya han visitado el edificio y mostrado un interés directo seis diferentes grupos empresariales, principalmente de servicios», aseguró a El Diario Montañés Antonio Mazarrasa, secretario general de la entidad. También ha habido llamadas de inmobiliarias y hay citas concertadas para los próximos días.

Mazarrasa destacó, además, que los grupos interesados vienen con distintos planteamientos, lo que ofrece más posibilidades de actuación a la Cámara en esta operación: «Hay interés por las posibilidades comerciales de la planta que está a nivel de calle; otros grupos estudian comprarlo completo como inversión y alquilarlo posteriormente y ya se han planteado incluso usos concretos y posibilidades».

La Cámara está abierta también a múltiples variantes en la operación, según reconoció recientemente el presidente de la entidad, Modesto Piñeiro. «Podemos alquilarla al completo o una parte o venderla y quedarnos en ella de alquiler. Lo único que está decidido de modo firme es sacarla al mercado para obtener un rendimiento económico que ayude al funcionamiento diario de la Cámara». En este momento la entidad cántabra tiene problemas para pagar las nóminas de sus 22 trabajadores, ante la drástica merma de ingresos que sufre.

Las seis plantas del histórico edificio de la esquina de la Plaza Porticada, de entre 223 a 461 metros cuadrados cada una, están infrautilizadas en este momento: se ocupan tres habitualmente, además del salón de plenos. Piñeiro destaca que «con la mitad del espacio disponible podemos dar todos los servicios actuales, por lo que no habría problema en trasladarnos a otra ubicación».

La Cámara espera en los próximos días más visitas y ofertas ya en firme para tomar una decisión. La operación debe ser aprobada por el pleno de la entidad y, en ultima instancia, por el Gobierno regional, a través de la Dirección General de Comercio de la Consejería de Industria y Comercio, que es el departamento que tutela la Cámara de Comercio. La crisis de ingresos que atenaza a la entidad santanderina no es una excepción; en la Cámara de Torrelavega, con menores gastos y empleados, está en marcha desde hace tiempo un ERE para los cinco trabajadores de su plantilla.

Sin ley ni ingresos a la vista

Las dos cámaras cántabras esperaban que una Ley Regional de Cámaras aclarara su situación y supusiera una fuente de ingresos del Gobierno mediante la encomienda de nuevas funciones, pero la espera va a tener que ser larga. Raúl Pelayo, director general de Comercio, indicó ayer a este periódico que entre las prioridades del Gobierno para este año y para el próximo no se encuentra esta ley. «Tenemos el reglamento y la ley de Cámaras nacional y no está en la agenda actual del Gobierno ni en la previsión de presupuestos para el próximo año. Sí estamos tramitando los nuevos estatutos de la Cámara de Cantabria, que estarán listos el año que viene. Y los de Torrelavega lo estarán cuando nos los presenten y los estudiemos».

El Gobierno ya ha sido informado de la operación de venta del edificio de la Porticada y es conocedor de la delicada situación económica de la entidad. «Nosotros apoyamos su labor mediante diversos convenios para el desarrollo del comercio y la internacionalización de las empresas regionales. Lo que yo creo es que la Cámara de Cantabria debe adecuar su estructura y su plantilla a los ingresos seguros que puede tener», indicó Pelayo.

La lista de cámaras con problemas es larga: la de Lugo debe 2 millones de euros a sus empleados, tiene embargada la sede y ha logrado del Gobierno gallego la autorización para venderla. Jaén lo hizo en 2015 para pagar créditos y embargos; en Alicante, la Cámara de Comercio estudia la venta de su mejor edificio, la de Guadalajara perdió en 2015 su histórica sede en la calle Mayor tras ser ejecutados dos embargos; y la de Miranda también vendió en 2015 su sede y despidió a cuatro de sus cinco trabajadores.