"Es intolerable que niños de 11 años se queden sin autobús al salir del instituto"

  • Los padres critican que tres semanas después del inicio del curso aún no se hayan organizado las rutas de transporte de los alumnos

Alberto sale del instituto a las 14.30 horas. Es su primer año de la ESO y para él, como para todos sus compañeros de curso, todo es nuevo. El centro, los horarios, la ruta del autobús… Después de una larga mañana, lo que más le apetece a este chaval de 11 años del IES Marqués de Manzanedo de Santoña es llegar a su casa a comer, pero cuando va a subirse al autocar que le corresponde para ir a su pueblo, Cicero, el conductor le dice que no hay plazas y que espere al siguiente. Alberto se queda en tierra junto a un alumno del IES Marismas, pero por allí no vuelve a pasar ningún autobús.

El pequeño de once años pide prestado el móvil a su compañero de espera para llamar a su madre y pedirle que venga a buscarle. A Ana López Barquín no le hace gracia que su hijo se quede tirado sin que ningún adulto le avise. «Es intolerable que niños de 11 años se queden sin autobús al salir del instituto. Esta vez le han dicho que no había plazas, pero nos consta que otras tantas veces van sentados en las escalerillas o tres juntos en dos plazas». Ella, como otras tantas madres de niños de Secundaria de Cantabria, saben que la seguridad de sus hijos es lo primordial, pero no entiende que les dejen en tierra y que tengan que buscarse la vida para pedir ayuda cuando «es la propia Consejería de Educación la que garantiza este transporte».

Este caso, que ha ocurrido en Santoña, ha llegado a las altas instancias de la Consejería de Educación en Santander, donde rápidamente han puesto a una inspectora a investigar lo ocurrido. El director del IES Manzanedo, Jaime Martín Puebla, reconoce que es normal que durante las primeras semanas del curso se registren desbarajustes de este tipo, y es consciente de que son situaciones incómodas para las familias. «La Consejería es quien contrata el servicio de autobuses, pero es el centro el que se encarga de decir a las empresas de transporte de viajeros cuántos niños hay y qué parada le corresponde a cada uno, y eso lleva un tiempo», explica.

Ayer mismo, poco después de recibir la llamada de la Inspección de Educación, el IES Marqués de Manzanedo emitió las tarjetas que todos los niños que han solicitado plaza tendrán que enseñar al conductor del autocar. «El chófer les ha dicho que quien este viernes no lleve la tarjeta, no sube». De esta forma se soluciona este problema, pero son conscientes de que surgirá otro.

Los de Bachiller

Los alumnos de Bachiller que todavía no han solicitado ni pagado por su plaza no podrán coger este servicio para llegar a sus centros. De esta situación alertan ya los propios directores de la ESO porque «ocurre todos los años». El máximo responsables del IES Manzanedo reconoce que esto pasa siempre, algo que refrenda Pedro Ruiz Moya, portavoz del Comité de Directores de Secundaria. «Organizar el transporte escolar es muy complicado porque hay alumnos haciendo matrículas casi hasta el mes de octubre. Todos los años surgen problemas, pero es cuestión de días ajustarlo bien».

Además, luego surgen las propias situaciones del día a día: que si uno se sube a otra ruta para ir a comer a casa de un compañero, que si una alumna quiere ir a estudiar con su amiga... El resultado de estas situaciones que generan los propios chavales en su día a día es que en algunos autocares quedan plazas libres y otros se llenan sin que se hayan subido todos... «Y es el chófer el que tiene que cortar el bacalao», lamenta Martín Puebla, quien confía en que este año la situación se estabilice pronto. Al menos hasta el año que viene, porque todos los implicados parecen coincidir en que no hay solución a la vista para que todos los niños puedan empezar el curso con un asiento asegurado en el autobús.