Vecinos de San Román, Barreda, Camargo y Polanco alertan de que miles de orugas han cubierto sus calles

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Así estaba ayer por tarde el carril bici que llega hasta Ciriego.

Foto: D. Pedriza| Vídeo: P. Bermúdez

  • Las autoridades explican que pertenecen a la especie ‘spodoptera’, propia del otoño, y que no entrañan ningún riesgo para la salud

Llevan días con la sensación de que les pica todo, y no es para menos porque viven rodeados de orugas negras. Vecinos de Somonte, Camargo, Barreda y Polanco alertan de que sus calles están invadidas por miles de bichos que trepan por las paredes de sus casas, y denuncian que no consiguen echarlas ni con lejía. Y es que han recurrido a todo tipo de remedios para intentar atajar este problema (vinagre, insecticidas contra las moscas, contra las hormigas…), pero no consiguen acabar con las orugas.

Carmen Pérez Blanco vive en Somonte –en San Román– desde hace 60 años. A sus 78 confiesa que «nunca había visto nada parecido», y está tan asustada que en la madrugada del viernes salió en bata a la puerta de su casa a seguir barriendo. «No podía dormir pensando que se me podían meter dentro. Esto es horrible». Al ver el panorama que tienen se entiende su preocupación. A medida que avanza la tarde, el muro blanco de su jardín se cubre de miles de orugas negras. ¿De dónde salen? Ni lo saben. La calle parece un río.

Justo enfrente viven José Antonio Portilla y Reyes García Campo. Ellos dieron la voz de alarma a los Bomberos de Santander, «pero nos dijeron que estaban muy liados con la avispa asiática y nos pidieron que llamáramos a la Policía. Los locales nos dijeron que mejor avisáramos a Parques y Jardines del Ayuntamiento, y el jueves vinieron tres operarios que no pudieron hacer nada», confiesa Portilla. «Sintieron apuro al ver el panorama porque venían con un rastrillo, una pala y una bolsa», cuenta García Campo que ha puesto una mosquitera en la entrada de su casa.

Estas orugas son de la especie ‘spodoptera’ y «no tienen ningún peligro para la salud pública, ya que se trata de ejemplares que únicamente afectan a cultivos y jardines», ha dicho el concejal de Servicios Públicos de Camargo, Ángel Gutiérrez, que ha querido tranquilizar a los vecinos de su municipio ante la invasión que también hay allí. El informe elaborado por la empresa encargada del control de plagas apunta que son «absolutamente inocuas» y esta «explosión demográfica de orugas» responde a «la estación del año en la que nos encontramos y a las condiciones climatológicas registradas en la región en los últimos días».

Alrededor de Ciriego

Pero José Antonio Portilla, vecino de Somonte, necesitaba ayer una respuesta más clarificadora y decidió personarse en el Ayuntamiento para explicarles la situación. «Nos han dicho que si es un problema particular no pueden hacer nada, pero esto no es una finca privada. Esto viene de la calle», dice señalando la carretera. El carril bici que discurre cerca de Ciriego está igual. «Lo único que nos han advertido es que no las toquemos y que tengamos cuidado con los niños y los perros». Mientras dice esto se escucha a sus dos canes ladrar porque no están acostumbrados a pasar el día atados. «Nos da miedo soltarles y que les piquen. De hecho hoy han dormido en nuestra habitación porque no queríamos dejarles fuera».

También en Barreda y Polanco

Lo que están viviendo estos vecinos de San Román no es un caso aislado. En Barreda, en Torrelavega y en el barrio de La Hilera de Polanco están sufriendo a estos bichos también durante estos días. «Al atardecer asustan porque se juntan miles trepando por la fachada de las casas». Aunque el concejal de Medio Ambiente, José Luis Urraca, ya ha intentado tranquilizar a los afectados, los vecinos están alarmados porque no recuerdan un hecho similar.

Jesús Briz Bedoya es uno de ellos. Vive en arreda y sufre una plaga que comenzó hace tres días y que, según explica, «ha venido la Policía Local y técnicos del Ayuntamiento que se han llevado muestras y nos han dicho que enviarán a alguien para fumigar porque aunque no sean peligrosas, llevamos varios días con la casa cerrada a cal y canto para que no se cuelen», dice. Briz señala que «lo peor es al atardecer cuando se juntan miles de ellas y suben por las paredes hasta el tejado, es algo impresionante».

Las orugas también han llegado a Polanco. Varios vecinos se han dirigido a la Policía, a la Guardia Civil y a la Concejalía de Medio Ambiente para que se actúe. Para tranquilizar a la población, desde el Ayuntamiento de Torrelavega aseguran que esta clase de oruga no produce ningún tipo de reacción y «una vez que bajen las temperaturas irán desapareciendo al tiempo que se irán transformando en mariposas». Eduardo Fernández, residente en La Hilera, relata que ayer «ha sido de pánico, miles y miles por el suelo y subiendo por las paredes». A la espera de que el Ayuntamiento mande a alguien para fumigar como les han prometido, se lamenta porque «mientras, lo único que podemos hacer es barrer».