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El yate es un diseño de Philippe Stark / María Gil Lastra

Un yate de 260 millones atraca en Santander

  • El ‘A’, propiedad del magnate ruso Menlichenko, pasea este fin de semana sus 126 metros de eslora por la costa cántabra

Se llama ‘A’ por ella. Aleksandra Nikolic. Un homenaje por amor. Él lo compró en 2008 por 260 millones. Pero todo es poco para Melnichenko. Los 126 metros de eslora, las tres piscinas de la cubierta, el helipuerto o las discotecas (en plural) se le quedaron pequeñas y ahora hace poco más de un año se compró el ‘White Pearl’. El precio esta vez fue de 360 millones.

Por aclarar, él es Andréy Melnichenko, un multimillonario ruso que, para hacerse una idea, le pagó cuatro millones de euros a Cristina Aguilera para que actuara en su boda. Ella, Aleksandra, es su señora, una modelo serbia que en su día formó parte del grupo musical ‘Models’. Y el ‘A’ y el ‘White Pearl’ son barcos. Megayates. El más ‘modesto’ está atracado en Santander y, si no cambian de idea, aquí estará hasta el lunes. El otro, el último que ha adquirido, es el más grande del mundo.

Cuentan que sólo los pomos de las puertas en los baños están valorados en 40.000 dólares. Detalles para resumir los lujos de los que estos días se ha hablado por la costa vasca. Llegó a Cantabria de Getxo y antes estuvo en Pasaia. Se han escrito crónicas que incluyen cenas en el Akelarre de Pedro Subijana y en el restaurante de Martín Berasategi. Con intimidad, porque el millonario no se ha prodigado en apariciones públicas.

Licenciado en Física por la Universidad de Moscú, Melnichenko ya tiene a sus 44 años una fortuna estimada de 10.000 millones de euros.

En 1993, según recogía ayer El Correo, con solo 21 años, fundó el banco ruso MDM y en menos de una década ya controlaba los fondos de compatriotas multimillonarios tan poderosos como Roman Abramovich, dueño del Chelsea y muy cerca siempre del Kremlin. Además, en 1998 se unió al magnate de los metales Sergei Popov, con quien comenzó a acumular todo un imperio industrial gracias a las empresas Eurochem, SUEK y TMK, lo que le ha convertido en el rey ruso de los fertilizantes minerales y de los tubos de acero.

En el Puerto de Santander su barco atracó en torno a las ocho de la tarde de ayer en el Muelle de Maliaño (a la altura de la calle Antonio López, pero, en principio, no muy a la vista). En sus datos figura que el espacio está reservado hasta el lunes a última hora de la tarde. Será, para los que puedan contemplarlo de cerca, todo un espectáculo.

El diseño de Philippe Starck es llamativo, con formas que recuerdan a las de un submario y medidas de seguridad como las más de 40 cámaras de vigilancia repartidas por la embarcación, los sensores de movimiento y los cristales antibalas de 44 milímetros de grosor.

Pero en estas cosas, el morbo se detiene siempre en las extravagancias. La suite principal que ocupa el matrimonio tiene 239 metros cuadrados y la cama es capaz de girar 360 grados.

La tripulación llega a las 54 personas y las fiestas a bordo, dicen, son de las que dejan huella. Por allí han pasado, entre otros, Demi Moore o su expareja, el actor Ashton Kutcher. Y otro cotilleo: A Jennifer López y Marc Anthony, les pagó casi seis millones por un concierto privado, en exclusiva, que no llegó a la hora de duración.