Chones que salvan vidas

José Luis Peña se ocupa de cuidar personalmente a estos animales que después servirán para mejorar las técnicas quirúrgicas de los sanitarios.
José Luis Peña se ocupa de cuidar personalmente a estos animales que después servirán para mejorar las técnicas quirúrgicas de los sanitarios. / Luis Palomeque
  • Un industrial provee al Hospital Virtual de Valdecilla de los animales que el centro necesita para la investigación y práctica de los cirujanos

  • En Quijas se crían los cerdos utilizados para mejorar las técnicas quirúrgicas

Noah Gordon relató en su celebérrima obra 'El Médico' cómo su protagonista aprendió en la madraza del maestro Iban Sina (Avicena) a diseccionar cadáveres de cerdos para, así, saber cómo era el interior de los seres humanos que no podía tocar por considerarlo una profanación. Era el siglo XI. Mil años después, la ciencia sigue utilizando estos animales para el avance de la Medicina, dada la similitud que se aprecia entre las dos especies de individuos, afirmación avalada por estudios realizados en el siglo XXI.

Con esta visión, se reafirma de nuevo el aserto de que «Del cerdo, hasta los andares». Que del chon se aprovecha todo, desde el morro hasta el rabo, es una verdad por partida doble, porque este animal, asociado popularmente a la gastronomía, presta también un servicio a la ciencia y a la salud de los seres humanos. Es uno de los más utilizados para que los médicos y enfermeros puedan entrenarse, hacer simulaciones clínicas -sobre todo en cirugía- y en consecuencia, salvar vidas de seres humanos.

En Cantabria, el Hospital Virtual de Valdecilla es líder internacional en esta preparación y experimentación de los sanitarios. Al lado del sofisticado robot están los humildes y a veces minusvalorados cerdos que sin demérito prestan a la ciencia un valioso servicio.

Los cerdos que llegan cada semana a Valdecilla se crían con mucho mimo en una finca en Quijas (Reocín), donde la familia De la Peña se ocupa de que lleguen en perfecto estado a las instalaciones hospitalarias de Santander. Natalia de la Peña está dando continuidad a la iniciativa de su padre, un torrelaveguense, empresario peculiar, que procedente del sector de la hostelería ha sabido 'tocar todos los palos' de las diferentes actividades económicas y comerciales.

Crianza artesanal

José Luis de la Peña Solar es propietario de una finca de 300 carros de tierra en Quijas, donde tiene su casa de verano y también algunas ramificaciones comerciales. Entre ellas, y cuando los negocios comenzaron a pasar a manos de sus hijas, decidió vivir más tiempo en este solar, dedicando una parte de la propiedad a la cría de chones. Y lo hizo -explica- porque entre sus múltiples negocios tenía una panadería «y no sabía qué hacer con el pan sobrante».

Lo que empezó como 'hobby' terminó en una chonera con un centenar de cabezas reproductoras. Contactó con él el responsable del Bienestar Animal del Hospital Virtual de Valdecilla, el veterinario Juan Carlos Rodríguez Cueli, tras conocer esta explotación -casi artesanal- y le propuso suministrar sus animales al área de experimentación del centro médico. Desde entonces, lleva al hospital una media de 35 chones al mes, principalmente para ser operados y probar técnicas que luego se trasladan a los seres humanos. Los más pequeños se entregan con mes y medio de vida y los más grandes, con cuatro meses.

Estos chones se crían en dos formatos y se les 'sube' hasta el peso que piden desde el hospital, según las necesidades de cada intervención. Los pequeños no suelen sobrepasar los 20 kilos y los más grandes rondan los 35 kilos

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En el Hospital Virtual de Valdecilla disponen de boxes especiales para la recepción y alojamiento de los animales donde permanecen antes de entrar en el protocolo quirúrgico.

Cuando son requeridos, se les somete a una limpieza intestinal utilizando fosfosoda -un evacuante- y se les traslada al centro médico. Allí se sigue un protocolo como el de cualquier intervención quirúrgica y a veces, si se necesita un tiempo para la constatación de los resultados, vuelven a Quijas donde son cuidados de nuevo hasta comprobar los resultados de la operación.

Cuidados al máximo

Lo que no se puede hacer es recuperar estos animales para la crianza normal después de ser intervenidos, ya que al haber estado medicados, y por cuestiones sanitarias, tienen que ser sacrificados e incinerados.

La alimentación de estos animales está cuidada ya que comen principalmente frutas y verduras que también se cultivan en la finca de la Peña, en Quijas, y se les proporciona un pienso con proporciones diseñadas por un veterinario para precisar el nivel de engorde que se pretende del animal.

Esta actividad, que hasta el año pasado se realizaba por otros canales comerciales entre el criador y el hospital, ha pasado a estar regida por una concesión administrativa, tras proposición de ofertas. La misma empresa también proporciona ovejas a Valdecilla, aunque en menor cantidad que cerdos.