Sanidad no tiene médicos de familia ni pediatras para cubrir las próximas remesas de jubilaciones

La plantilla de médicos de Atención Primaria en Cantabria la conforman 514 facultativos de familia y 64 pediatras.
La plantilla de médicos de Atención Primaria en Cantabria la conforman 514 facultativos de familia y 64 pediatras. / DM
  • En el plazo de tres años, un 9% de la plantilla de Atención Primaria agotará su vida laboral, lo que «agravará el problema» actual de «falta de profesionales»

Cantabria no dispone de médicos de familia ni pediatras en reserva suficientes para afrontar las próximas remesas de jubilaciones de AtenciónPrimaria. La consejera de Sanidad,María Luisa Real, ha reconocido a este periódico que el déficit de profesionales que arrastra la región «se agravará» durante los próximos dos años. El problema, que es común al resto de comunidades autónomas, porque el sistema de acceso y la limitación de plazas de formación especializada (MIR) son ordenados desde el Ministerio –nadie más tiene potestad para incrementarlas–, se complicará en la sanidad cántabra al coincidir tandas de jubilaciones de la misma promoción. En poco más de dos años se despedirán del Servicio Cántabro de Salud (SCS) 53 profesionales –46 médicos de familia y 7 pediatras–.

Así que antes de que acabe 2018 un 9% de la plantilla actual de AtenciónPrimaria, constituida por 514 médicos –incluidos los de Urgencias (SUAP) y emergencias (061)– y 64 pediatras, habrá llegado al fin de su vida laboral en la sanidad pública. Un panorama que pone en un brete a la Administración, que ya este verano ha sufrido las consecuencias de la falta de sustitutos durante las vacaciones estivales, con el cierre provisional de consultorios como el de Cueto, que obligaron a concentrar la atención sanitaria en el centro de salud cabecera. La Consejería es consciente de que el problema «no tiene fácil solución», pero varias de las medidas que ha puesto en marcha van encaminadas a aminorar sus efectos. «Hay una evidente falta de profesionales, que no tiene nada que ver con problemas económicos, sino que lo que ocurre es que no tenemos suficientes médicos en la lista de contratación. Este verano ha habido días aislados en los que nos ha resultado imposible cubrir las ausencias», reconoce Real.

Según los registros de finales de septiembre, en la bolsa de contratación disponible (excluyendo interinos y sustitutos) se contaban 64 médicos de familia, de los cuales 36 se habían incorporado a la plantilla del Servicio Cántabro de Salud mediante contratos de continuidad, una de las fórmulas introducidas por la Gerencia para ofertar mejores condiciones laborales (contratos de hasta seis meses de duración) y fidelizar a los sustitutos. El objetivo es evitar el éxodo hacia comunidades vecinas donde encuentran mayores garantías de estabilidad. Esto implicaba que la Subdirección de Recursos Humanos solo disponía de 28 profesionales para completar el puzle de libranzas, todos médicos de familia, ya que la bolsa de empleo de pediatras se había agotado. Con estas cifras, a la Consejería no le salen las cuentas. Si no da con la tecla que logre cambiar este escenario, no podría reemplazar ni a la mitad de los facultativos que cuentan sus últimos días de carrera profesional en los centros de salud de Cantabria.

Los que colgarán la bata

A los quince facultativos de familia que se han jubilado este año o están en proceso de hacerlo antes de que termine diciembre, se sumarán otros trece médicos y seis pediatras que colgarán la bata blanca el próximo año. Pero el recambio a la vista no se queda ahí, puesto que para 2018, Sanidad tendrá que hacer encaje de bolillos para sustituir a los 19 profesionales de Atención Primaria (18 médicos de familia y un pediatra) que pasarán a disfrutar de la jubilación. La consejera admite que «la única solución pasa por atraer personal, y eso es lo que pretendemos con los contratos de continuidad, que dan mayor estabilidad al personal sustituto, pero también a la propia organización del sistema. Hasta ahora, han servido para que en cada centro donde ha hecho falta relevo hubiera una persona de forma más continua. El efecto no se ve de inmediato, esto es una inversión». Preocupa especialmente la carencia de pediatras, cubierta en ocasiones por los propios médicos de familia.

Los otros remedios en los que se confía para sostener la red de Atención Primaria son el concurso de traslado en ciernes para médicos y pediatras, que brindará al personal fijo la posibilidad de cambiar de destino laboral a través de las vacantes ofertadas (ahora ocupadas por interinos) y la reactivación de las ofertas públicas de empleo (OPE) pendientes, entre las que se incluyen las de estas dos categorías –las relativas a 2014 y 2015–. «El camino a seguir es dar oportunidades a los profesionales para hacer sus condiciones laborales más atractivas, no solo para que los interinos puedan acceder a una plaza fija –objeto de las OPEs–, sino también para que haya profesionales de fuera que quieran venir a trabajar a Cantabria y para que los médicos que acaban su residencia (MIR) no se vayan».

En este sentido, Real apunta que «independientemente de las condiciones laborales que se ofertan en la región, que es verdad que durante mucho tiempo fueron muy malas (incluso con contratos de un día, dos o de fin de semana), hay residentes de otras comunidades autónomas que retornan a sus lugares de procedencia al terminar su formación», ya que la falta de profesionales de Atención Primaria es común a todo el Sistema Nacional de Salud. Intentar que se queden es un reto, aunque por sí sola no bastará para paliar un problema enraizado desde hace demasiado tiempo.