El 82% de cada euro gastado en la Renta Social Básica revierte en la economía regional

Una persona busca entre la basura de uno de los contenedores de la calle Cervantes, en Santander.
Una persona busca entre la basura de uno de los contenedores de la calle Cervantes, en Santander. / Andrés Fernández
  • Un estudio del Icane concluye que la ayuda creada en 2007 tiene "efectos positivos y cuantificables en la producción y el empleo de la región"

La Renta Social Básica (RSB) es la última red de seguridad para más de 4.500 familias cántabras a las puertas de la pobreza. El Gobierno regional creó esta ayuda en 2007 para tratar de paliar los efectos más perversos de la crisis, y desde entonces el número de beneficiarios no ha parado de crecer. El año pasado, Cantabria destinó a la RSB 21,6 millones de euros, seis más que en 2011. Poca duda cabe sobre la utilidad de esta ayuda para mejorar el bienestar social de la ciudadanía. Lo que no estaba tan claro es que además tuviera «efectos positivos y cuantificables» sobre la economía regional. «Puede considerarse una inversión y no un gasto a fondo perdido», concluye el estudio 'Impacto económico de la Renta Social Básica. Cantabria 2011-2015', de María Isabel Cobo y Cristina Ruiz (técnicos del Icane) y Ángela González. El proyecto se basa en un modelo de análisis que permite cuantificar el impacto del 'gasto' público en RSB sobre la economía regional y nacional a través de sus efectos sobre las importaciones regionales al resto de España. Este subsidio repercute en primer término en los hogares que la reciben y que, gracias a ella, pueden hacer frente a sus necesidades básicas. Pero este nuevo gasto que realizan las familias perceptoras afecta también a las empresas productoras de los nuevos bienes demandados y, a su vez, a los productores de los consumos intermedios y mano de obra empleados para producir dichos bienes.

Basándose en la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE), el estudio dibuja la estructura de consumo de los hogares cántabros que ingresan menos de 500 euros mensuales -la media de la prestación mensual de la RSB no supera esa cantidad-. Ese perfil permite saber en qué gasta el subsidio una familia cualquiera que cobra la RSB: el 64,15% dedica sus ingresos a gastos relacionados con la vivienda. El 20,53% se destina a bienes relacionados con la alimentación y el vestido; el 4,91% a venta y reparación de vehículos de motor, el 3,92% a sanidad, el 2,03% a reparación y otros servicios personales, y el 4,17% restante al resto de productos industriales y servicios.

Con esa referencia sobre las necesidades de gasto de la familia que ingresa 500 euros al mes, las autoras del estudio han ido desgranando los distintos impactos que la Renta Social Básica puede producir. Según sus cálculos, en el año 2015, con los 21,6 millones de euros redistribuidos a través de la RSB, se generó un incremento de 31,5 millones de euros en el Valor Añadido Bruto (VAB), de los cuales 17,7 millones revirtieron directamente en la economía de Cantabria (una cantidad que supone el 0,15% del PIB).

El estudio precisa también que la inversión en RSB contribuyó en 2015 a generar o mantener un total de 235 empleos asalariados, de los que 92 estaban en Cantabria (suponiendo un 0,06 % del empleo asalariado regional en equivalencia de jornada completa).

En términos de Valor Añadido Bruto, el impacto de la RSB en 2015 sobre la economía cántabra se produjo, por orden de importancia, en las actividades inmobiliarias (un 33,51%), en las industrias manufactureras (12,33%) y en el comercio, transporte y hostelería (8,86%).

El gasto realizado en el año 2015 por el Gobierno de Cantabria en la Renta Social Básica (21,6 millones de euros) tuvo un reflejo en el Valor Añadido Bruto de Cantabria de 17,6 millones de euros y de 13,8 millones de euros en el de otras economías. En definitiva, de cada euro gastado en RSB retornaron 0,82 euros en el VAB de la economía regional y 0,64 euros en el de otras economías, lo que supone un total de 1,46 euros de retorno económico.

Cantabria ha aprobado un Plan de Emergencia Social que cuenta con 104 medidas y 87 millones de euros de inversión. La primera línea estratégica de ese plan se centra en la Renta Social Básica, que ahora ya no se extingue a los dos años, sino que es indefinida si subsiste la carencia o insuficiencia de recursos económicos.