El Gobierno regional desaprueba la alternativa del Ministerio para Vuelta Ostrera

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Vista de la depuradora de Vuelta Ostrera. / Luis Palomeque

  • Un informe de la Dirección de Medio Ambiente revela que la ubicación preferida por el Estado, a 300 metros de la actual depuradora, tiene «hechos objetivos desfavorables y un gran impacto paisajístico»

Un informe de la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, remitido este verano a Madrid, desaprueba la alternativa preferida por el Estado para construir una nueva depuradora en Suances, obligado por orden judicial a derribar la actual Vuelta Ostrera antes del año 2020. La ministra Isabel García Tejerina maneja un estudio de seis posibles ubicaciones, pero es una de ellas, situada a sólo 300 metros de la actual estación, la opción marcada como favorita. Y, de hecho, esta misma semana ya ha convocado un concurso público para redactar el anteproyecto y el estudio de impacto ambiental, por un precio de 687.000 euros. Sin embargo, el informe de los técnicos de la Consejería dirigida por la vicepresidenta Eva Díaz Tezanos, al que ha tenido acceso este periódico, advierte de que existen «hechos objetivos desfavorables» para esta localización y un «gran impacto visual y paisajístico», además de otras afecciones medioambientales y territoriales. Por eso, aconsejan que la nueva estación se ubique en Barreda o Requejada.

El informe del Ministerio dibuja en el mapa seis posibles localizaciones para construir la depuradora, pero dan la mayor puntuación a la denominada ‘Vuelta Ostrera 2’, situada en una ladera anexa a la actual estación. Es decir, se demolerá una planta que costó 24 millones de euros –financiados en un 85% por el Estado y en un 15% por el Ejecutivo regional– para volver a construirla prácticamente al lado por otros 87 millones de euros.

Según el estudio del departamento de Tejerina, esos terrenos se encuentran rodeados de pastos de ganadería aguas abajo del meandro de la actual depuradora. Aunque no se han detectado lugares de especial interés geológico, la construcción de la planta en este emplazamiento supondrá «un impacto moderado», dado que se localiza en una ladera en la que será necesario «un desmonte significativo», matizan.

Sin embargo, el informe elaborado por los técnicos autonómicos y firmado por el director general de Medio Ambiente, Miguel Ángel Palacio, desaprueba esta ubicación con argumentos que van desde los ambientales hasta los de seguridad.

Riesgos naturales

En primer lugar, destacan que la instalación se establecerá en una ladera con una inclinación del terreno «de moderada a fuerte», con un desnivel que llega hasta el 40%. «Existe un potencial riesgo natural de movimientos por la pendiente y la fuerte exposición a los agentes erosivos, mostrando un ámbito poco adecuado para este uso», advierten.

Pero este no es el principal problema detectado por los técnicos. Existen otros medioambientales que podrían hacer tropezar dos veces en la misma piedra al Ministerio, que ya construyó Vuelta Ostrera en zona de dominio público marítimo-terrestre y, por eso, el juez ordenó su demolición.

El Gobierno cántabro revela que este proyecto «supone un impacto sobre el espíritu del Plan de Ordenación del Litoral (POL)», debido a que la zona elegida por el Estado se encuentra dentro de su ámbito y cuenta con unas «características especiales». Los expertos matizan que la actuación podría llegar a autorizarse por Urbanismo en última instancia, pero construir la estación en ese lugar «no sería lo más apropiado para los caracteres ambientales que se quieren conservar». Además, parte de la instalación quedará dentro del límite de la servidumbre de protección, en un terreno rústico con una ladera costera cercana a la ría, lo que «condiciona los usos y actividades» que se pueden ejercer. De hecho, para levantar una nueva estación a 300 metros de la actual haría falta urbanizar el terreno. «Se produciría, por tanto, un impacto mucho menor si fuera sobre suelo ya transformado o degradado», explica el informe cántabro.

También existen objeciones paisajísticas. El emplazamiento de la instalación se sitúa sobre «una escena con una alta visibilidad». «El impacto paisajístico y visual sería muy alto porque la pendiente obligaría a abrir un gran hueco en forma de prisma sobre la ladera», se destaca en el documento, que aconseja al Ministerio que dé «más peso» a los aspectos ambientales y territoriales que a los técnicos y económicos.

«Si una opción algo más costosa permite que puedan preservarse las condiciones ecológicas de otras partes más valiosas para el territorio, entonces deberá decantarse por la que menos repercuta sobre el sistema ambiental», opinan los técnicos, que achacan al informe del Estado cierta inclinación por situar a la depuradora en esta ladera frente a los otros cinco escenarios estudiados. «La mayor puntuación en costes económicos y de viabilidad técnica resulta siempre favorable a esta ubicación, sin tener en cuenta que una mayor afección al medio debería ser una desventaja».

Escenarios favoritos

Debido a todos estos reparos, el Gobierno autonómico se decanta por otros dos espacios que, según su opinión, son más adecuados para acoger la nueva estación que debe dar servicio a los 130.000 cántabros asentados en los 23 municipios del entorno y que son los de mayor actividad industrial de la región.

El favorito de la Dirección de Medio Ambiente es el denominado ‘Matadero’, que se encuentra en Barreda, junto a la fábrica de Solvay, entre la ría del Saja-Besaya y la línea del ferrocarril de FEVE. Este espacio tiene el problema de encontrarse protegido por Costas y entre dos cauces, pero se trata de un amplio terreno «con menor valor ecológico al estar a continuación de un área industrial». Además, continúa el informe, se trata de un ámbito excluido del POL al tratarse de un suelo urbano con un Plan Parcial ya aprobado. El principal inconveniente de esta zona, según el Ministerio de Medio Ambiente, son las comunicaciones, ya que obligaría a instalar accesos de tráfico rodado.

El segundo lugar en la lista de preferidos por Cantabria es Requejada. Se trataría de construir la nueva estación en la margen derecha de la ría de San Martín, justo enfrente de la actual. La parcela se encuentra entre el puerto de Requejada y el polígono industrial del mismo nombre, cerca de la carretera N-611.

Este área se encuentra «muy intervenida» y ocupada por vegetación, «sin aspectos ambientales de interés por sus hábitats». Aunque está protegido por el POL, se considera como un emplazamiento «muy adecuado desde el punto de vista ambiental». En este caso, los técnicos del Estado alegan que sería necesaria «una especial integración ambiental de la obra con el fin de que no influya negativamente en los posibles viandantes».

Se elija una u otra ubicación, lo que incorporará la nueva depuradora es el emisario submarino que no se llegó a construir para Vuelta Ostrera. La actual planta limpia el agua y vuelve a verterla a la ría, aunque en el proyecto original estaba previsto construir una tubería hasta la playa de Los Locos para enviar esos vertidos, ya tratados, a tres kilómetros de la costa. El concurso convocado por el Ministerio ya incluye esta instalación.