Liébana se prepara para superar el millón de peregrinos en el próximo Año Jubilar

Potes, como el resto de la comarca lebaniega, espera que sus calles bullan de turistas durante el Año Jubilar que arranca el 23 de abril de 2017.
Potes, como el resto de la comarca lebaniega, espera que sus calles bullan de turistas durante el Año Jubilar que arranca el 23 de abril de 2017. / Pedro Álvarez
  • A pesar de que el presupuesto será inferior al de los actos del 2006, la comarca confía en atraer al menos el mismo número de visitantes

El 22 de abril de 2007, monseñor Carlos Osoro cruzó una barra de hierro y echó el candado en la Puerta del Perdón del Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Así ponía fin, simbólicamente, al septuagésimo segundo Año Jubilar Lebaniego, que reunió en el monasterio franciscano a 1,3 millones de peregrinos. Nueve años después, tres relojes digitales hechos de acero corten -están ubicados en Camaleño, Cabárceno y Santander- señalan que faltan 188 días para que se vuelva a abrir el portón de madera. El 23 de abril de 2017 comenzará el septuagésimo tercero Año Jubilar Lebaniego.

¿Se repetirá el éxito de 2006 y 2007? El último Año Jubilar marcó un antes y un después en la celebración del año santo en Cantabria. Se encaró con un presupuesto monumental: 24 millones de euros, según ha recordado estos días el actual consejero de Innovación, Industria, Turismo y Comercio, Francisco Martín (que confía en conseguir esta vez entre 10 y 12 millones). El titular por entonces era Francisco Javier López Marcano, y España también era otra; y la política de exenciones fiscales para los patrocinadores funcionó. Se amplió la red de albergues, la campaña de promoción fue intensa y televisiva. Al término del Año Jubilar, López Marcano presentó un balance espectacular. Por el monasterio habían pasado 1,3 millones de peregrinos, cifra récord, se habían organizado 1.144 actos, entre exposiciones sobre el Beato, montajes teatrales o conciertos, como el que protagonizó Bruce Springteen en el Palacio de los Deportes de Santander. Además, Cantabria contabilizaba 1.850.000 turistas en todo el año, muy por encima de la cifra del anterior año santo.

López Marcano acompañó el balance con una pretensión: que los datos fueran «un listón que conviene tener como elemento de superación». En 2016, el consejero Martín ya ha avanzado que el presupuesto y los patrocinios serán algo menores, porque el país es otro, y la predisposición de los 'sponsor' también es otra, más moderada, pero Martín también ha dicho que el deseo de repetir el zambombazo jubilar es el mismo. El objetivo es lograr otro «hito de relevancia internacional».

Faltan siete meses y en Liébana las expectativas arrecian. Ayuda la sensación de que la temporada turística está siendo buena, que en el reloj de acero corten van pasando los días y que las campañas de promoción empiezan a funcionar. Esperan que el Año Jubilar rompa con el turismo estacional y atraiga a tantos visitantes como el último.

Potes es uno de los puntos clave del camino lebaniego. En el alberge del municipio ya están preparados. «¿Expectativas? Muchas, y tenemos muchas ganas. Estamos listos». Pilar Bahamonde está al frente del Centro de Estudios Lebaniegos, un espacio multidisciplinar del que depende la única oficina de atención al peregrino, y también el albergue local de la Plaza Mayor. Tiene capacidad para 60 personas, las plazas se ocupan conforme a la 'ley peregrina': no hay reservas y tienen prioridad los caminantes, aquellos que llegan en bicicleta o a caballo (en 2006, 11.000 personas accedieron de este modo al Monasterio de Santo Toribio). «Va a ser un espaldarazo para Liébana y para Cantabria. Estamos esperanzados con el Año Jubilar y también con el reconocimiento del Camino por parte de la Unesco».

El Camino lebaniego, variante del Camino de Santiago que une San Vicente de la Barquera con Santo Toribio, ha quedado incluido en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco al formar parte de 'los Caminos de Santiago del Norte Peninsular'. La Unesco reconoció de esta forma la antigüedad del trazado, su patrimonio natural y monumental o el arte rupestre aledaño. El alcalde de Potes, Javier Gómez, tiene claro que hay que aprovechar una declaración que pone en el mapa mundial las sendas del norte y lebaniega. Gómez apuesta por que las administraciones rentabilicen esta veta, que haya una proyección de futuro. «Es una asignatura más allá del Año Jubilar».

Al mismo tiempo, si el alcalde piensa en 2017 solo le asaltan «expectativas magníficas», y más teniendo en cuenta el tirón turístico de la temporada. «Este año nos está recordando un poco a 2006, que fue un año extraordinario, con mucha afluencia de visitantes». Liébana tratará de tener a punto sus instalaciones hoteleras para darles alojamiento. La comarca cuenta con cerca de 5.500 plazas -entre hoteles, hostales y alojamientos de turismo rural- y el alcalde confía en que durante el Año Jubilar se pueda mantener el nivel de ocupación que se registra en temporada alta. Que el reclamo del Lignum Crucis permita desestacionalizar el turismo.

Isabel García, gerente de Orulisa -que integra Orujo Los Picos y Justina de Liébana, cuya destilería se encuentra en Tama (Cillórigo de Liébana)- coincide en que el jubileo será incentivo turístico para la zona más allá del verano, Semana Santa, algunos puentes... «Mis expectativas, siendo comedida, son buenas. Habrá más afluencia de personas, tenemos que prepararnos para que la gente esté a gusto, para estar a la altura». Isabel se aplica eso de que el movimiento se demuestra andando, así que baraja algún proyecto especial para la celebración. En 2006 ya comercializaron un estuche especial de licor del peregrino. La caja fue un precioso diseño de la pintora Gloria Torner. «Hay que animarse, activarnos todos».

Los hoteles de Liébana ofertan en la actualidad 3.200 plazas. El Hotel Valdecoro de Potes aporta 43 habitaciones a la cifra total. Y esperan que se ocupen el máximo tiempo posible en 2017. «La idea es trabajar un montón este año», comenta María Refugio Rodríguez Martín, 'Chucho', dueña de este hotel-restaurante. Estos últimos meses ya detectan más movimiento, más reservas de grupos, y el Año Jubilar solo puede mejorar las cosas. En 2006 vivieron un año muy bueno. «Trabajamos todos [los lebaniegos] muchísimo».

Echando la vista diez años atrás, Javier Gómez, que por entonces era teniente de alcalde, retrata un Potes lleno de gente, autobuses, las calles bullían casi a diario. Carlos Moreno, de la Terraza Lebaniega, también lo recuerda como un «año especial». Hoy no pone en duda que el sector hostelero puede beneficiarse del jubileo, pero sus expectativas personales, por el momento, están en barbecho. «No veo tantas propuestas, ni publicidad como en 2006. Pero ojalá este Año sea igual de bueno que el anterior». A Ramón Soberón (Deportes Indiana) le han contado lo estupendo que fue. Hace una década residía en Madrid, este es su primer año santo lebaniego y se ganará el jubileo detrás del mostrador. Ramón imagina que será un evento masivo, positivo para el pueblo, tiene buenas sensaciones, pero no se atreve a medir el impacto sobre su negocio de ropa deportiva. «Lo veré cuando todo pase».

Chucho Rodríguez insiste en sus buenas vibraciones. Y eso que las maneras del turismo en la zona han variado. Por un lado, «ha cambiado la forma de gastar, la gente tiene, cómo decirlo, más cuidado», y, por otro, detecta un viraje hacia el turismo ligado al deporte, al senderismo, a la montaña, y quizá no tanto al ocio nocturno. «La verdad es que las cosas han cambiado bastante».

Hasta los peregrinos se transforman en el camino. Pilar Bahamonde explica que muchos lo comienzan con una motivación cultural y lo terminan como una experiencia mucho más espiritual. «Se viaja con lo mínimo, se tienen experiencias muy básicas -hambre, cansancio, dolores-, y eso hace que muchas personas experimenten una especie de regresión. Es un camino de reflexión».

El Ayuntamiento de Potes está trabajando con el Gobierno y demás instituciones para configurar una agenda de actos y actividades «dignos del evento, para que la afluencia de visitantes se apoye en contenidos atractivos». Gómez es consciente de que los recursos para esta edición son más escasos y que toca «aunar fuerzas, y Potes pondrá todo lo que pueda. Tenemos la misma ilusión». Cree que cualquier esfuerzo tendrá su retorno. «A nada que sepamos explotar Santo Toribio tenemos todo para estar en el mapa del mundo de las peregrinaciones. No es humo, es real».

En Camaleño también van a echar el resto y ese esfuerzo se plasmará, señala su alcalde, Óscar Casares, en los próximos presupuestos. Casares quiere que el pueblo exhiba una buena imagen, que los senderos estén hábiles, los edificios a punto. Barajan varios proyectos, entre ellos, un museo dedicado a «la montaña y a la nieve» en Espinama, que se ubicará en una antigua cuadra rehabilitada. «Este año ya va a ser bueno, así que el año que viene esperamos que sea más positivo».

Camaleño tiene una tasa de paro del 5%, dice su alcalde, muy pequeña. Su idea es que los contratos se alarguen con el Año Jubilar, que en vez de tres meses lleguen a los seis u ocho, y que se extiendan a todos los sectores: turismo, transporte o construcción. «Todo suma».