Cantabria aprobará "cuanto antes" un protocolo de actuación con osos que se acercan al hombre

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Un oso joven sale corriendo nada más ver a un hombre en los montes de Cosgaya, vídeo grabado por un cazador en Camaleño. / DM

  • Los expertos coinciden en que el comportamiento de la especie no ha cambiado y no supone un peligro

El reciente destrozo de un colmenar en Cosgaya (Camaleño) por parte de un oso que se dio un buen atracón de miel sirve como recordatorio de una realidad "perfectamente previsible": a medida que esta golosa especie se recupere en la Cordillera Cantábrica, su coexistencia con los humanos volverá a ser tan estrecha como antaño. ¿Estamos preparados para cohabitar en el territorio? No del todo y no todos. Los expertos coinciden en la necesidad de informar a la población para que conozca mejor al oso. La Dirección General del Medio Natural adelanta que se va a aprobar "lo antes posible" un protocolo de actuación que ya está terminado.

¿Ha cambiado el comportamiento del oso pardo? "En absoluto", responden conservacionistas, naturalistas, técnicos y veterinarios. Actúa como solía, aunque su proximidad al hombre haya caído en el olvido por el retroceso de una especie que bordeó la extinción y ahora se recupera con mucha lentitud. Según los datos oficiales, en toda la Cordillera hay alrededor de 250 ejemplares, de los que apenas 30 corresponden al núcleo oriental, al que pertenece Cantabria. La Fundación Oso Pardo (FOP) refrenda esas cifras, pero el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) las considera "una absoluta fantasía" que disfraza un panorama más desolador.

A pesar de las enconadas discrepancias entre la FOP y el Fapas, en algo están de acuerdo: "El oso pardo siempre ha comido las cerezas y las manzanas cerca de los pueblos y seguirá comiendo de las colmenas si no están protegidas", señala Guillermo Palomero, presidente de la FOP. "Es absolutamente erróneo plantear que los osos se están acercando. No bajan de la montaña al pueblo porque no hay disociación entre ambos. El pueblo está en la montaña, y allí ya estaba el oso", asevera Roberto Hartasánchez, presidente de Fapas. A partir de aquí, afloran las diferencias.

Disensiones

"Lo único que ha cambiado, y es importante, es que los osos jóvenes están más tranquilos ante los humanos, porque ya no los hostigamos. No perciben al ser humano como un problema y ven que tiene cosas muy ricas. Además de desarrollar el turismo de osos, el nuevo reto de la conservación es deshabituar a esos ejemplares habituados a la alimentación humana. Hay que dar una respuesta antes de que ocurran incidentes que son perfectamente previsibles", advierte el presidente de la FOP.

Cuando el oso se acerca

Palomero afirma que llevan "seis años insistiendo en que se apruebe un protocolo de actuación". El borrador "es una copia de los que utilizan otros países", como Francia, Italia, Grecia o Eslovenia, para osos habituados o problemáticos. Entre otras medidas, incluye que funcionarios formados ahuyenten a los plantígrados que se acercan demasiado a los poblados con ruidos "muy disuasorios", como los que producen los petardos, y, llegado el caso, con municiones de caucho disparadas al trasero o a cualquier otra zona del cuerpo del animal donde no se le pueda lesionar.

El presidente de Fapas opina que "no hay ninguna necesidad de protocolos para luchar contra osos problemáticos ni jóvenes ni viejos. El oso que se mete a un pueblo a comer higos o que entra en un colmenar no es un oso problemático, ni es peligroso. Basta con unos criterios técnicos para resolverlo, como cerrar el colmenar o dejar que el oso tenga acceso a las carroñas naturales, como se hacía toda la vida".

El director general del Medio Natural, Antonio Lucio, matiza que no es tanto que algunos osos ya no teman al hombre como que "tienen un comportamiento más confiado". El biólogo anuncia que Cantabria aprobará "muy pronto", y le gustaría que fuera antes de que acabe el año, "un protocolo de actuación" que ya está terminado y ha sido consensuado con las otras comunidades en las que hay población osuna (Asturias, Galicia y Castilla y León). El documento recoge recomendaciones ante la cercanía de osos y el proceso de intervención con ejemplares que hayan cogido la costumbre de visitar zonas habitadas. Reconoce que se han tomado su tiempo para elaborarlo. "Por tratarse de una especie en peligro de extinción, necesita del mayor consenso posible y de la coordinación con la Administración central".

Hartasánchez es muy crítico con conservacionistas que, a su juicio, "en lugar de tener como objetivo la protección del oso, convierten al oso en un objeto para obtener partidas económicas. Nos preocupa enormemente que se venda una imagen falsa y a veces interesada del comportamiento de estos animales salvajes que cala en la población y genera un estado de opinión negativo hacia ellos".

Sin tremendismos

Lucio aclara que el protocolo es más bien una herramienta de futuro, "para prevenir que una mejora de la población de osos incremente el número de interacciones con personas". Y subraya que "no hay ninguna razón para el alarmismo y el tremendismo. A veces se traslada por parte de algunas personas que existe un peligro grandísimo y no es así en absoluto. No hay registrados ataques de osos, más allá de episodios en los que el responsable es la persona que se ha acercado con muy poca prudencia al animal, no al revés".

Uno de los aspectos en los que ya han actuado tanto la Administración como las ONG es en evitar los riesgos derivados de la atracción fatal que sienten los plantígrados hacia el dulce manjar que producen las abejas. "Tener una colmena sin protección en una zona osera es como dejar una pastelería abierta junto a la puerta de un colegio", dice Palomero. La FOP ha colaborado con los apicultores de Cantabria para colocar más de cien pastores eléctricos y la Consejería acaba de sacar una nueva línea de ayudas, "pero si las colmenas no están registradas, no son legales y los propietarios no pueden beneficiarse de ellas".

Ver las orejas al lobo

El naturalista Jesús García Díaz, autor del libro ‘Osos’ y director del Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), insiste en que "ni muchísimo menos se están inundando los montes de osos, lo que ocurre es que es un tipo de fauna que se mueve mucho. El ligero repunte de la especie hace que se produzcan más encuentros con el hombre, pero sin riesgo".

Santiago Borragán, jefe de los servicios veterinarios del Parque de la Naturaleza de Cabárceno y experto en el manejo del oso pardo, anticipa que en el futuro la interacción entre estos animales y el hombre será superior y generará problemas del tipo de los que se dan hoy con el lobo, "salvando las distancias, porque el oso no es un depredador, pero entrará a las ovejas y, aunque matará solo a una, se despeñarán doce. En todo caso, serán problemas salvables. El oso es un animal tranquilo y amigo, y su población llegará a un equilibrio o habrá que hacerlo llegar".

El veterinario está convencido de que será posible la cohabitación del hombre con el oso siempre que se cumpla un doble cometido: "educar a los domingueros" que suben al monte y "facilitar indemnizaciones bien gestionadas a la gente que vive en el entorno rural".

El director general del Medio Natural indica que cada año se abren en Cantabria, como máximo, entre 20 y 35 expedientes por daños que ocasionan los osos, la gran mayoría en colmenas. El conjunto de las indemnizaciones "raramente supera los 30.000 euros y hay años en los que no alcanza los 5.000". La reiterada queja de los ganaderos por la tardanza en el pago "quedó atrás a partir de enero de 2015. Con el nuevo seguro, el plazo de cobro oscila entre los tres y los cuatro meses", afirma.

Un gran desconocido

También Jesús García considera que la cohabitación es fácil. "No creo que exista un hábito nuevo de familiarización del oso con el hombre. Lo que creo es que el oso, pese a todo, es todavía un gran desconocido. El mito de la hibernación, por ejemplo, hay que romperlo. Mientras tenga comida, no tiene por qué hibernar. Es un animal que nos sorprende todavía muchísimo. En Somiedo vi un oso sentado tan tranquilo al sol del atardecer entre vacas que lo ignoraban".

El director del CIME defiende la especialización de las plantillas de Montes destinadas a zonas con especies en peligro de extinción. La falta de una formación específica de las patrullas "es un déficit que arrastra Cantabria". El presidente del Fapas indica que, en las zonas en las que el hombre comparte su hábitat con los plantígrados, "hay que evitar ponerle focos de atención. Si ahora dejamos la basura en contenedores, las empresas encargadas de la recogida tendrán que fabricar contenedores anti-oso", para disuadirlos de buscar ahí la comida.

El presidente de la FOP recuerda que la normativa vigente en Cantabria (Orden GAN/30/2012 de 4 de mayo) "permite a los ganaderos solicitar permiso para dejar los animales que mueren en su propiedad, siempre que esté debidamente saneada, como alimento de la fauna silvestre necrófaga. La carroña beneficia al buitre, al lobo, al oso y al ganadero".