Los salmones y las truchas, bajo mínimos en Cantabria

Los salmones y las truchas, bajo mínimos en Cantabria
/ Andrés Fernández
  • El Gobierno busca impulsar medidas para recuperar en cuatro años estas poblaciones en las cuencas de los ríos porque se han visto afectadas por las grandes riadas de los últimos inviernos

La Consejería de Medio Rural impulsa medidas para recuperar las poblaciones de trucha y salmón en las cuencas de los ríos, que se encuentran en mínimos por las grandes riadas de los últimos inviernos, y confía en que en los próximos tres o cuatro años puedan restablecerse los niveles.

Para ello, el departamento que dirige Jesús Oria regula los cupos de pesca y empieza por esta época con las repoblaciones, hasta final de año, para lograr mejores tasas de retorno y supervivencia: que los alevines tengan más opciones de sobrevivir y que el porcentaje de regreso al río como adultos sea mayor. Tradicionalmente, Medio Rural también captura salmones salvajes, que son desovados artificialmente en el Centro Ictiológico de Arredondo para contribuir a las repoblaciones, según informa EFE.

Además, desde el año 2009, la Consejería de Medio Rural realiza un programa de seguimiento anual de las poblaciones de peces continentales de Cantabria. Los trabajos de este programa se dirigen sobre todo a valorar las poblaciones de trucha común y salmón, ya que son las principales especies objeto de pesca.

El jefe de servicio de Conservación de la Naturaleza de la Consejería de Medio Rural, Ángel Serdio, explicó que dentro del programa se hacen unos muestreos para evaluar cómo evolucionan las poblaciones. Para ello, se extraen los peces, que son pesados y medidos, y posteriormente devueltos al río. El programa lo realiza una empresa externa en sesenta puntos de distintos ríos de la región, aunque se espera ampliar estos lugares de muestreo.

Valores bajos

Serdio resaltó que las poblaciones de trucha y salmón presentan en los dos últimos años, 2015 y 2016, «valores muy bajos» que Medio Rural atribuye a las grandes riadas de invierno que ocasionaron desbordamientos de ríos. El jefe de Conservación de la Naturaleza señaló que esas riadas tuvieron lugar en la peor época para la supervivencia de las truchas y salmones, ya que llegaron en el momento más delicado de su ciclo reproductivo.

«Los salmones y las truchas desovan en invierno. Las riadas se produjeron en el peor momento, en enero y en febrero, que es cuando los alevines están a punto de salir de los huevos», aseveró Serdio. Esos huevos, que quedaron depositados en el río, fueron arrastrados por las riadas sobre todo en las partes baja y media de las cuencas, donde el efecto de las crecidas es mayor.

Serdio subrayó por ello la importancia de que las cuencas estén «limpias» de obstáculos para que los peces puedan ir río arriba, donde el impacto de las riadas está mucho más atenuado. «Que no haya presas, y que si las hay los peces tengan las escalas o los dispositivos adecuados para poder remontarlas, para que puedan seguir río arriba, porque si no se le deja pasar es el desastre absoluto, ya que ninguno consigue sobrevivir», insistió.