Más de cien médicos cántabros ya se han ofrecido a pasar la 'ITV profesional' la primera semana

  • El proceso, que a partir de enero de 2017 será un requisito obligatorio por normativa europea, arrancó el 1 de octubre de manera voluntaria

Seguro que, como paciente, se queda mucho más tranquilo si tiene la garantía de que el médico que le trata tiene un expediente impoluto, no arrastra ningún problema de salud que pueda repercutir en el ejercicio de su profesión y desempeña la especialidad para la que se formó durante años, lo que implica que está en activo y que no se excede de sus competencias. Pues bien, a partir de enero de 2017 todos los facultativos están obligados por normativa europea a someterse a un control que verifique el cumplimiento de estos tres requisitos, es decir, a pasar su propia 'ITV profesional' para seguir ejerciendo la medicina. Un examen que se ha denominado validación periódica colegial (VPC) y que se canaliza a través del Colegio Oficial de Médicos. En Cantabria, que fue la primera comunidad autónoma en la que se puso en marcha de forma piloto la plataforma tecnológica a través de la cual se gestiona todo el procedimiento, se activó el sistema el 1 de octubre, aunque el control aún es de acceso voluntario.

En apenas dos semanas, ya son más de un centenar los facultativos que han respondido a la llamada de la entidad colegial para comenzar con la tramitación. «Se gestiona mediante cita previa para preservar el máximo grado de confidencialidad, y el sistema te permite, con un nuevo carné colegial, introducir la documentación desde casa. Se escanea, se adjunta y se envía», sostiene su presidente, Tomás Cobo.

«Este proceso lo que se busca es lo mismo que cuando renuevas el carné de conducir, nadie va a juzgar si eres buen conductor o no, sino si estás apto para seguir conduciendo. En nuestro caso, se trata de una garantía social, debemos asegurar a la población que los médicos que la atienden están colegiados y en condiciones óptimas para desarrollar su profesión», explica. En este sentido, Cobo destaca la sensibilidad y el respaldo de la Administración, que se tradujo este verano en la firma de un convenio de colaboración mediante el cual la Consejería de Sanidad fomenta y difunde el procedimiento de la validación (VPC) entre los médicos del Servicio Cántabro de Salud, al tiempo que se encarga de expedir los certificados de su aptitud psicofísica, a través de los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales, y las certificaciones justificativas de la vida laboral. Un apoyo que, a juicio del presidente del Colegio de Médicos, permitirá ganar en agilidad, ya que se podrá organizar de forma escalonada.

«Una vez comprobado que está sano para trabajar y que está desempeñando la medicina en su especialidad, hay una tercera condición que ha de cumplir para ser validado, y es no tener ningún expediente abierto por transgresión del código deontológico», explica Cobo.

Pero, ¿qué pasa si cojea alguna de las tres patas? En ese caso, «el profesional deberá de entrar en un programa de mejora del ámbito en el que falle. Si está enfermo, para curarse; si no tiene vida laboral en los últimos años, pasar por un programa de reciclaje -similar al que realizan los profesionales cuando retornan a la práctica clínica después de ocupar un cargo político o de gestión-; y si resulta que tiene un expediente disciplinario, tendrá que cumplir con la sanción».

¿Y quién no se presente?

Lo que no está tan claro es a qué consecuencias se enfrentarán aquellos que no se den por aludidos y traten de esquivar una prueba que la Directiva Europea de Cualificaciones Profesionales hará obligatoria desde enero. «Confiamos en que la gente vea la validación de manera natural. Los médicos debemos asegurar a la población que reunimos los estándares necesarios para ejercer», añade. Además, al gremio también le garantiza que sus actos estén avalados por las estructuras profesionales.

La certificación, que se emite desde la Organización Médica Colegial (se aprueba en Madrid), se deberá renovar cada seis años. Castilla y León, Asturias, Andalucía y Valencia son las comunidades que más camino llevan recorrido. «La validación es esencial, y más aún de cara a los años venideros. En el futuro para la recertificación será obligatorio acreditarse una formación continuada (asistencia a cursos, congresos, actividades de competencia profesional...)», advierte Cobo.