Los cuidadores, la otra cara del cáncer

Un cuidador sostiene la mano de un enfermo.
Un cuidador sostiene la mano de un enfermo. / Gabriel Villamil
  • ¿Qué hacer cuando la enfermedad entra en el entorno familiar? En el Día Mundial del Cáncer de Mama, repasamos las claves de la Asociación Española contra el Cáncer para ayudar de la mejor manera a los pacientes

Una frase. La palabra. Y luego el silencio. ¿Cómo continúa la conversación cuando el cáncer da la cara y se convierte en uno más del entorno familiar de quien lo padece? El diagnóstico es el primer aviso, pero no el definitivo. Es decir, su entrada en la vida real, en lo cotidiano de las personas que rodean al enfermo, está lleno de huecos, de zonas en sombra en las que uno no sabe muy bien cómo actuar y, sobre todo, cómo encarar la realidad que ha usurpado el lugar que hasta entonces ocupaba la rutina, lo cotidiano, la inocencia de sentirse ajeno a esa enfermedad de la que cada año en España se diagnostican 200.000 nuevos casos y de la que hay más de 1.500.000 de pacientes.

Este miércoles, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, la actualidad cuelga en los medios lazos rosas en sus portadas. Las historias de guerreras que han peleado y pelean contra sus tumores se vuelven demostraciones de duelo contra una enfermedad que es real, que existe, que hay que visibilizar, y contra la que se puede luchar con ayuda médica y psicológica, no sólo desde el silencio. En ese sentido, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) vuelve a servir de guía para abordar una situación tan compleja como incomprensible, por lo drástico de su planteamiento: una frase, la palabra, y luego el silencio. El mundo que existía hasta entonces, hasta esta frase, hasta este término, ha dejado de existir. Pero empieza otro nuevo. Y hay que construir una nueva realidad que acoja al enfermo pero también a quienes le rodean. ¿Se puede convivir con el cáncer? Repasamos en cinco claves un acercamiento a cómo sobrellevar la lucha.