El cesado director Antifraude de Cataluña será juez de vigilancia penitenciaria en Cantabria

El juez Daniel de Alfonso Laso –hasta hace cuatro meses director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC)–.
El juez Daniel de Alfonso Laso –hasta hace cuatro meses director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC)–.
  • El magistrado de origen cántabro Daniel de Alfonso Laso optó a la plaza, vacante desde hace dos semanas, y acaba de ser nombrado por el CGPJ

El juez Daniel de Alfonso Laso –hasta hace cuatro meses director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC)– será el nuevo responsable de vigilancia penitenciaria de Cantabria, una región que conoce a fondo porque le ligan a ella lazos familiares, ya que su madre es oriunda del valle de Cayón, donde siguen viviendo muchos parientes directos. El citado puesto lleva vacante un par de semanas, debido a que María Jesús García Pérez, la profesional que la desempeñó en los últimos años ha sido trasladada a Lugo. Varios jueces concurrieron al concurso para ocupar la plaza que, finalmente, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha concedido a De Alfonso, el juez con más puntos.

El magistrado se colocó en el ojo del huracán el pasado junio, al hacerse públicas unas grabaciones que le realizaron con el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, con el que había mantenido una serie de reuniones secretas. El contenido de las conversaciones generó una enorme polvareda política y la práctica totalidad de los partidos (salvo el PP) pidió la dimisión del ministro.

Tras unos días de vértigo, la Generalitat cesó de su cargo (al que accedió en 2011) a De Alfonso. También en el seno de la propia oficina hubo polémica, ya que su director aseguró en una comparecencia oficial que contaba con el respaldo de los miembros de la institución que lideraba y un grupo le contestó difundiendo un documento en el que lamentó que su actuación hubiera comprometido «el nombre y la reputación de una oficina que tiene encomendada por ley la misión de promover la transparencia y la integridad».

Antes de convertirse en responsable de la OAC, el magistrado ejerció en la Sección Séptima de la Audiencia de Barcelona, por lo que en medios judiciales de la región se estimó ayer que ponerse al frente del juzgado de vigilancia penitenciaria en Cantabria supondrá un paso atrás en su carrera, también en lo económico.

Como máximo responsable de la Oficina Antifraude de Cataluña, De Alfonso percibió 135.000 euros anuales, el doble que el ministro Jorge Fernández Díaz (69.671 euros anuales). Su nómina también era muy superior a la de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, que cobra 78.966 euros anuales. De hecho, De Alfonso ganaba más que el alto cargo mejor pagado del Estado, Carlos Lesmes, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, con 131.454 euros.

Cuando el juez tome posesión en su nuevo destino profesional, recalará en una sede ubicada en el centro de Santander, en la calle Valliciergo. En medios judiciales, se considera que este juzgado «es un trabajo cómodo, en el que no suele haber mayores dificultades», ya que la encomienda principal tiene que ver con los reclusos internos en la cárcel de El Dueso de Santoña. En general, el titular de vigilancia penitenciaria tiene las atribuciones de hacer cumplir la pena impuesta, resolver los recursos con arreglo a lo prescrito en leyes y reglamentos, salvaguardar los derechos de los internos y corregir los abusos y desviaciones que en el cumplimiento de los preceptos del régimen penitenciario puedan producirse durante el cumplimiento de aquella pena. También han de resolver sobre las propuestas de libertad condicional de los penados.

Daniel de Alfonso tiene 51 años, es hijo único y se licenció en Derecho por la Universidad San Pablo CEU con matrícula de honor. Forma parte de una conocida familia de Cayón, los Laso, de tradición ganadera. El magistrado es bien recordado en el valle, no solo por sus muchos parientes, sino también porque veraneó en Santa María de Cayón durante años en su infancia y juventud.