La anchoa del Cantábrico "peligra" por la captura de pequeños ejemplares

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Aldo Brambilla, María José Benito y Eduardo Sanfilippo, durante la conferencia. / Andrés Fernández

  • Grupo Consorcio, presente en la primera de las conferencias del ciclo ‘La Agroalimentación en el Siglo XXI’ de El Diario Montañés

La preocupación por la cada vez más abundante pesca de bocarte de pequeño tamaño y la falta de un sello que certifique la calidad de la anchoa del Cantábrico fueron dos de los temas más debatidos en la primera de las conferencias del ciclo ‘La Agroalimentación en el Siglo XXI’, una iniciativa que ayer comenzó su andadura en El Diario Montañés, con la colaboración de la Universidad Europea del Atlántico.

Eduardo Sanfilippo, director de Marketing e Innovación; María José Benito, directora de Calidad, y Aldo Brambilla, director de Compra de Anchoa, pertenecientes a Grupo Consorcio, explicaron ante un nutrido grupo de personas relacionadas con el mundo de la hostelería y la alimentación todo lo relacionado con la pesca y la transformación del bocarte.

Aldo Brambilla fue muy claro en su discurso. «Nos vamos a cargar el caladero del Cantábrico. Cada año capturamos anchoa más pequeña. El primer año después de la veda se recuperó el tamaño de antes, pero sobre todo desde la llegada de los italianos se está capturando entre 75 y 60 piezas por kilo.Hay que poner un límite a las tallas».

En cuanto a la obtención de un sello de calidad para la anchoa del Cantábrico, la directora general de Pesca y Alimentación, Marta López, presente en el acto, señaló que su departamento está activando un plan para lograr una Indicación Geográfica Protegida (IGP) y que mantiene reuniones con los sectores pesquero y conservero. Pero pide un mayor consenso para poder empezar a conseguir resultados.