El conductor que circuló en sentido contrario por la A-8 cuadruplicó la tasa de alcohol

  • La DGT aumenta los controles y coloca un «refuerzo en la señalización» como medidas para evitar estas situaciones

Fueron unos novecientos metros. El tramo comprendido entre la salida –que para él fue entrada– hacia Saltacaballo y la siguiente en la vía sentido Santander, con destino a Ontón. En esa distancia en dirección opuesta chocó con otro vehículo y, tras perder una rueda por la colisión, buscó refugio en una gasolinera en la que pidió ayuda para poder telefonear a sus padres. Fue allí donde le interceptó una patrulla de la Guardia Civil. Según pudo saber este periódico, el resultado de la prueba de alcoholemia arrojó un resultado positivo. En concreto, 1,03 miligramos por litro en aire espirado. Eso, salvo que se trate de un conductor novel, supone cuadruplicar el límite permitido. Y a ello se suma un positivo por consumo de cannabis. Es el resumen de lo ocurrido a última hora de la tarde del domingo en la Autovía del Cantábrico, la A-8. «Han vuelto a la vida», relataba una mujer que se cruzó con el conductor respecto a los ocupantes del vehículo con el que chocó previamente. Un tremendo susto. Ayer, a primera hora, los agentes de la Benemérita presentaron el atestado en el Juzgado de Instrucción número dos de Castro Urdiales.

«Veníamos desde Bilbao, en sentido Santander, y cuando llegábamos a Saltacaballo vimos un coche que venía de frente y sin luces». Salida 143. Para el conductor, que es cántabro, ese fue el acceso a la autovía y su ‘escapatoria’, el desvío a Ontón, a algo menos de un kilómetro de Saltacaballo. «Todo fue bastante rápido. Era de noche y además él iba sin luces, así que apenas te da tiempo a reaccionar. No pude ver hasta dónde llegaba». Un choque y una rueda despedida que se coló en los bajos de otro fue la ‘huella’ que fue dejando por el camino. Con tres neumáticos, el conductor buscó refugio en una gasolinera ya fuera de las autovía y allí se topó con la Guardia Civil, que recibió la llamada de los ocupantes de los turismos que se encontraron de frente con él.

«Desde que tomé posesión del cargo hace año y medio es uno de los temas en los que estamos trabajando», explica José Miguel Tolosa, jefe de Tráfico en Cantabria. Aquí y en toda España. Al año, se producen unos 130 accidentes provocados por vehículos que circulan en sentido contrario a nivel nacional. Siniestros que se traducen en una cifra de entre 25 y 30 muertos. «Hay que distinguir entre dos perfiles. Por un lado, el caso del que no lo hace voluntariamente. Personas mayores que se despistan, conductores que se confunden, que sufren algún desvanecimiento –justo algo que ocurrió en Cantabria el pasado mes de julio–, somnolencia... Y luego están los que lo hacen voluntariamente. Por una presunta diversión, una apuesta, un pique o con intenciones suicidas a costa de otras personas». Tolosa, en un plano general –no se pronuncia sobre el caso del domingo al estar ya en manos de la Justicia y no confirma ningún dato al respecto–, señala que a estas dos opciones hay que añadir un tercer grupo de casos con un alto porcentaje de presencia en los accidentes. «La pérdida de aptitudes por un consumo excesivo de alcohol u otro tipo de sustancias». Difíciles de ubicar en los perfiles anteriores.

Medidas

Por ahí va, precisamente, una de las medidas con las que tratan de frenar este tipo de situaciones. «Reforzar los controles de alcoholemia y de drogas por parte de la Guardia Civil en los puntos más conflictivos». Mayor vigilancia.

La otra es más llamativa. Tolosa destaca que la señalización de las carreteras es la correcta conforme a lo que determina la normativa. Las salidas están bien marcadas. «Pero como vemos que estos casos siguen existiendo aquí y en todo el país ya llevamos tiempo reforzando las señalizaciones en autovías». ¿Cómo? «Con un plus». Algo que, precisamente, se ha hecho en Saltacaballo. «No es una señal normal, convencional. En los carriles de desaceleración de las autovías, que los que conducen en sentido contrario utilizan en ese caso como carril de incorporación, se pone una señal en el sentido opuesto a la marcha con un fondo amarillo fosforito y la llamada de atención de dirección prohibida. Se colocan a mitad de carril porque obviamente no se ha visto antes la señal que prohibe el paso en el cruce o la rotonda anterior».

Un grave precedente

Todo, para evitar sucesos como el ocurrido el pasado mes de agosto. El joven de 34 años Marcos Sarmiento Villegas, vecino de Tanos (Torrelavega), circulaba de forma correcta en sentido Santander cuando tuvo la desgracia de toparse de frente con Borja H.B., que iba en dirección contraria. El impacto entre ambos fue tan brutal que Marcos murió en el acto y el otro conductor resultó herido grave.