"Época caliente" para los salmones

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Los salmones ya se encuentran en las zonas altas de los ríos, listos para el desove / Antonio 'Sane'

  • La campaña de esta temporada se acerca a su momento "álgido" con el desove de los salmónidos en los ríos cántabros

Vencer al medio para sobrevivir. Desde el principio de los tiempos, sin entrar en datos propios de la biología, es el reto al que se enfrentan los salmones.

Cada viaje es un retorno al origen. Sortear piedras, corrientes, ramas y golpearse sin remedio contra las rocas es el precio para volver al punto de partida, empujados por sus propias reservas de energía, pues ni siquiera se alimentan durante esa ancestral remontada.

Los salmones nacen y mueren en el río pero crecen en el mar. Pasan en agua dulce su primer año de vida, hasta que el instinto les lleva a seguir la corriente en lugar de enfrentarla.

Más tarde regresarán al lugar donde la hembra ha construido su nido tras horas de dedicación y búsqueda. Una vez realizado el desove, de entre 500 y 1000 huevos, el macho los fecundará y quedarán listos para eclosionar unos 40 días después. El esfuerzo que realizan los adultos para culminar este proceso suele terminar con su propia muerte, lo que supone una odisea por el mantenimiento de la especie.

La ayuda humana

Los ríos son el escenario de ese rito que viene de lejos y no es ajeno a la influencia del hombre. Los cauces naturales se han modificado y ahora es necesaria una ayuda extra para que los ejemplares logren remontar las cuencas y llegar a su destino final.

Época caliente para el salmón

Una ayuda que Ángel Serdio, jefe del servicio de Pesca, considera fundamental. “Sería imposible hacer esta labor sin los guardas”. Esos 102 guardas, divididos por zonas, responden al cargo de: técnicos auxiliares del medio natural. O como dice Serdio, los llamados antiguamente "guarda ríos". Y esa es su función más amplia. No sólo colaboran en la campaña de repoblación. También vigilan que se cumpla la normativa en la pesca o la presencia de vertidos nocivos en los ríos. Ejercen como rescatadores cuando llega el verano y los ríos se quedan sin agua. Entonces son quienes "trasladan" a los peces y los trasladan a zonas seguras para su supervivencia.

Hace apenas dos semanas que el Gobierno de Cantabria llevaba a cabo la campaña de repoblación. Más de 4.200 alevines de salmón se soltaron solamente en la cuenca del Pas. Alrededor de 230.000 en conjunto en todos los ríos. Una medida necesaria dada la situación de la población salmónida, que según afirmaba Serdio, “está bajo mínimos”.

Ahora viene una época “caliente”. Estamos en el momento en que empieza el desove. Los salmones ya se encuentran en las cabeceras de los ríos. La época álgida irá del 15 de diciembre al 15 de enero. Es la llamada freza.

Los guardas “andarán” los ríos para contar, una a una, las camas o nidos donde los salmones han realizado la puesta de huevos, calculando la población. La próxima semana terminará esa fase de control en el Pas. Más adelante, se hará un muestreo con pesca eléctrica que permite una aproximación “bastante buena” al número de ejemplares. “Con esa cifra adaptamos el cupo que se permite pescar”, indica. se han puesto cupos con un objetivo conservacionista.

Desde el año 2010 hay un límite establecido que permite mantener el equilibrio en una población de por sí mermada. El Total Admisible de Capturas o TAC lo marca al comienzo de cada campaña el Consejo Regional de Pesca y, a priori, es inamovible. Unas reglas no escritas que conoce todo el mundo aficionado a esta actividad.

La campaña actual está siendo buena. “El nivel de reproductores que está llegando está muy por encima de los últimos años”, aunque, como señala Ángel Serdio, “hay un componente de azarosidad inevitable”.

En esos azares inevitables hay que mencionar las grandes riadas de la campaña anterior, que arrastraron buena parte de los huevos antes de eclosionar.

La tradición

Época caliente para el salmón

/ Antonio 'Sane'

Con la apertura de las vedas de pesca, llega la competición. Se trata de sacar el primer ejemplar, conocido como Campanu y son muchos los pescadores que apenas amaneciendo se meten en el agua para capturar al madrugador ejemplar. El precio de venta de uno de estos peces puede superar las tres cifras (hasta 3.000 euros se pagaron en un restaurante de Puente Viesgo por el Campanu de

Este año, marcado por el alto nivel de agua en los ríos, 87 cañas se repartieron por las cuatro cuencas cántabras (Nansa, Pas, Deva y Asón) repartidas en 29 cotos. Y fue en Carandía donde el asturiano José Luis Rodrigo, se llevó la palma, con un ejemplar de casi diez kilos.

Para la campaña del próximo año las solicitudes ascienden a 222 personas.