Testigos de ‘Trigo Limpio’ admiten que pagaron facturas a través de sociedades pantalla

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El juicio seguirá este viernes. / Antonio 'Sane'

  • Declaran que el abogado imputado intervino en las negociaciones como asesor jurídico y sólo uno le sitúa como intermediario inmobiliario

Representantes de empresas constructoras que operaron con los intermediarios inmobilarios acusados en la ‘Operación Trigo Limpio’ admitieron este jueves en el juicio que se sigue en el Juzgado Penal número 3 que los gestores cobraron sus comisiones a través de las sociedades pantalla que, según el fiscal y la Agencia Tributaria, constituyó el abogado Rodolfo M. P. valiéndose de un hombre de 73 años como testaferro para eludir así el pago de impuestos. Ese supuesto ‘hombre de paja’ figuraba como administrador de las sociedades opacas, pero ha sido eximido de responsabilidad penal ya que sufre alzhéimer.

Las acusaciones, que piden un total de 72 años para doce acusados, con el abogado y el intermediario José Antonio L. G. como principales implicados, sostienen que el letrado ideó un entramado de sociedades pantalla con un testaferro al frente, a las que ese gestor inmobiliario principalmente y el resto facturaban sus comisiones para evitar el pago a Hacienda.

Hasta ahora los encausados han negado los hechos, pero varios testigos que realizaron operaciones de compraventa de terrenos con José Antonio L. G. como mediador, señalaron que le pagaron las comisiones de intermediación a través de las sociedades bajo sospecha, y que el presunto testaferro apareció al final del proceso en la notaría cuando las operaciones estaban ya cerradas.

Menos explícitos fueron a la hora de relacionar al abogado con las operaciones inmobiliarias y las facturas falsas. En este sentido, la mayor parte de los testigos citados admitieron que Rodolfo M. P. estuvo en algunas negociaciones pero como asesor jurídico de José Antonio L. G., el intermediario que llevó la voz cantante en las operaciones investigadas.

Contradicciones

Sólo un testigo, delegado de una empresa inmobiliaria que compró varias fincas en Cueto, aseguró a regañadientes que conocía al letrado como intermediario inmobiliario, algo que había negado explícitamente el jurídico. Y lo hizo después de que la fiscal del caso le recordara que así lo había declarado en el Juzgado. "¿Contó entonces una milonga?", le reprobó. La expresión no gustó al empresario, que advirtió a la acusación de su "exceso", pero sirvió para que, de pronto, recobrara la memoria. "Si he declarado eso será verdad", sentenció. Y es que los casi diez años transcurridos desde los hechos parecen haber anestesiado la memoria de los testigos, en su mayoría representantes de empresas constructoras que utilizaron la mediación de los acusados para comprar terrenos en pleno boom urbanístico. La vista seguirá este viernes.