El cántabro Osoro es investido cardenal con un rito cargado de símbolos en Roma

  • Un centenar de cántabros arropa al cántabro en El Vaticano, en el acto litúrgico más importante después de la entronización de un Papa

«Yo, Carlos Osoro, cardenal de la Santa Iglesia de Roma, prometo y juro ser leal a partir de hoy y para siempre, mientras viva, a Cristo y a su Evangelio, ser obediente constantemente a la Santa Iglesia Apostólica Romana, a Pedro bendito en la persona del Supremo Pontífice Francisco y de sus sucesores elegidos canónicamente; mantener siempre la comunión con la Iglesia católica, de palabra y de hecho; no revelar a nadie lo que se me confíe en secreto, no divulgar lo que podría perjudicar o deshonrar a la Santa Iglesia; llevar a cabo aquellas tareas a las que soy llamado por mi servicio a la Iglesia con gran diligencia y lealtad, según las normas de la ley. Así que ayúdame Dios Todopoderoso».

Con estas palabras, Carlos Osoro ha sido nombrado cardenal este sábado, en la Basílica de San Pedro, en El Vaticano, tras haber recibido los símbolos que le acreditan ante el mundo católico como tal: la birreta y el anillo cardenalicio; después de haberse postrado ante el Papa, de besar sus manos y de recibir su abrazo.

Entre las miles de personas que han seguido personalmente este acto habrá no menos de cien cántabros que ayer, viernes, viajaron hasta Roma. Además del obispo, Manuel Sánchez Monge, habrá una representación institucional de Cantabria que ostentará el consejero José María Mazón, quien sustituirá a Rafael de la Sierra –inicialmente previsto– que ha tenido que declinar su presencia por motivos de agenda.

Aunque con la llegada de Francisco a la Silla de San Pedro, los detalles protocolarios han cambiado, perdiendo oropel y ostentación para pasar a fórmulas más sencillas, la ceremonia de creación de cardenales es la segunda más solemne después de la entronización de un Papa.

Desde este sábado, Osoro recibirá el tratamiento de ‘eminencia’. La palabra ‘cardenal’ pasará a formar parte del nombre del prelado antes del apellido: Carlos Cardenal Osoro. La etimología de la palabra cardenal procede del latín ‘cardinis’, que significa ‘bisagra’ alrededor de la cual gira todo el edificio de la iglesia, en torno al papa.

Este sábado, como cuando actúe en ceremonias de especial relevancia, ha vestido el hábito coral, el de las grandes ocasiones eclesiales. De rojo, el color de los mártires, en recuerdo de su sangre derramada, y porque el cardenal debe estar dispuesto a defender con sangre a la Iglesia; de ahí reciben el sobrenombre de ‘purpurados’.

Rojo, color de la sangre

Durante la ceremonia, ha recibido un solideo (‘solo ante dios’ que se lo quitará solo en el momento de la Consagración), de color escarlata, y una birreta (un sombrero de seda de cuatro esquinas), además de un anillo que representa su nuevo título y que en la ‘era Francisco’ ha cambiado el oro por un sencillo diseño de plata. Es signo de su matrimonio con la Iglesia de Roma y con toda la Iglesia universal, y que en su interior suelen tener grabado el escudo de armas del Papa.

Vestirá también una muceta, una prenda corta, que llega hasta los codos, con botones en la parte delantera. El Papa debería usar una muceta de terciopelo rojo ribeteada de armiño, que cayó en desuso con Pablo VI, aunque Benedicto XVI la volvió a usar. Jorge Mario Bergoglio la ha eliminado de su vestimenta.

Sí llevará el roquete, una prenda coral privilegiada, de lino blanco –normalmente acabada en un ancho encaje– a la cual sólo tienen derecho el Papa, los cardenales y los obispos, y que se viste sobre el hábito.

Aunque en su calidad de obispo y arzobispo, Carlos Osoro lleva ya cruz pectoral –incluso cuando viste clerigman– ahora, en las grandes solemnidades, deberá llevarla sujeta por un cordón de color rojo –símbolo cardenalicio de nuevo– mientras que como arzobispo el color era verde. En cualquier caso, parece que los tiempos de ostentación en el vestuario se ha moderado y Francisco ha rebajado a mínimos las manifestaciones ostentosas, y esa cruz pectoral es sencilla y como mucho de plata.

El origen del pectoral está en las ‘eucoplías’, una serie de medallas que los primeros cristianos llevaban en el pecho.

Seguirá utilizando la mitra, palabra proveniente del latín mitral (cinta). Es el tocado con el que cubren su cabeza durante los oficios litúrgicos aquellas personas con dignidad episcopal. La incógnita está en saber si este sábado Osoro optará por una ‘mitra preciosa’, adornada con bordados e incluso con pedrería; por la dorada, que no lleva bordados pero va cubierta de lama de oro, o por la simple que en los cardenales es de tela de damasco.

Cuando esté fuera de las celebraciones, el arzobispo puede vestir de sotana o clerigman –traje este más utilizado por Carlos Osoro hasta ahora–. Entonces el color rojo cambiará por el negro con un simbolismo que recuerda a todos que el que lo lleva ha muerto al mundo. El blanco del alzacuellos simboliza la pureza del alma.

Conociendo el simbolismo de estos dos colores todas las vestiduras del sacerdote, incluso las de debajo de la sotana, deberían ser blancas y negras, incluidos los zapatos. En el caso de los cardenales la sotana negra va ribeteada de rojo con botones del mismo color, incluso en la muceta, además del solideo y del fajín que ciñe la cintura. Cuando use clerigman solo se identificará como cardenal el solideo rojo.

Todo listo

Aunque no cambiará su estatus jerárquico, Carlos Osoro será cardenal ‘presbítero’, adenda de aquellos cardenales –como en este caso– a los que les ha sido asignada la titularidad de una iglesia determinada gobernando un régimen ordinario una diócesis importante en cualquier parte del mundo. Como Osoro es arzobispo de Madrid, tiene esta consideración.

El prelado cántabro seguirá siendo arzobispo de la capital de España, además de vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, y casi por ‘vocación’ futuro presidente cuando se produzca la jubilación del actual, el cardenal Blázquez.

Será, además, el único cardenal español entre los 13 que este sábado creará Francisco, y por edad –menos de 81 años– entrará en el próximo cónclave para elegir Papa con doble calidad: elector y elegible.

Así seraá el día

A las once de la mañana se iniciará la ceremonia en la Basílica de San Pedro con una duración estimada de entre dos y cuatro horas. Posteriormente está previsto que en el obelisco de la Plaza de San Pedro, el ya cardenal Osoro pose con los peregrinos que se hayan desplazado a Roma para acompañarle, para una ‘foto de familia’.

Entre las cuatro y media y las seis y media de la tarde de mañana, recibirá la felicitación personal de todos cuantos quieran acercarse a él, en el Aula Pablo VI. Es una especie de cordial recibimiento y cercano besamanos. Ya por la noche, y en la sede de la Embajada de España en Roma, se reunirá con los obispos españoles que le acompañen en el acto, en una cena ofrecida por la legación española.

El domingo, ya como cardenal, participará en la misa de clausura del Año de la Misericordia, presidida por Francisco, y que reunirá a miles de personas llegadas de todo en mundo en la explanada de El Vaticano. Los peregrinos cántabros también están invitados a este acto.

Ya el lunes, a las siete y media de la mañana, celebrará una Eucaristía de Acción de Gracias en la iglesia del Pontificio Colegio Español de San José que es una institución de la Iglesia Católica Española, dependiente de la Conferencia Episcopal, dedicada a la formación superior de los sacerdotes. Allí es donde se alojará Osoro y también el obispo de Santander, Manuel Monge.

Carlos Osoro, que llegó a Roma este jueves, se retiró en este colegio a media tarde de ayer, viernes, con intención de orar y como recogimiento previo a su llegada al cardenalato, donde se convertirá en un auténtico príncipe de la Iglesia. «Seguramente en ese momento recordará a sus padres», adelantó una peregrina, ‘Tatina’, la persona que le cuidó de niño.