Un abrazo para cada cántabro

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Carlos Osoro, junto a un grupo de cántabros, en la recepción privada de ayer. / Andrés Fernández

  • Carlos Osoro recibió a la delegación española tras su nombramiento como cardenal

  • El Papa Francisco le ha asignado la administración de la parroquia de Santa María del Trastevere

Carlos Osoro, ya revestido de cardenal y flanqueado por media docena de sacerdotes que controlaban los excesos de efusivas demostraciones de cariño, fue saludando y abrazando con cordialidad, uno a uno, a las cientos de personas que se acercaron al Aula Pablo VI en el habitual encuentro ‘de calore’, una aproximación física y verbal al nuevo purpurado .

Fueron horas muy personales trufadas de anécdotas. Antes de comenzar el encuentro, cuando las filas de acceso a los controles de seguridad estaban cuajadas de personas, su Eminencia Reverendísima Carlos Osoro salió a la explanada para franquear la entrada al grupo de sacerdotes de su diócesis que iban a auxiliarlo. Ya no puede pasar desapercibido vestido de rojo desde el solideo hasta los calcetines, así que nada más verle todos los cántabros que esperaban un encuentro personal con él, al grito de !Carlos, Carlos, Carlos! el cardenal saludó desde la lejanía a los pacientes peregrinos que esperaban su turno para pasar los férreos controles de seguridad y hacerle llegar su felicitación personal.

Dentro de la imponente sala de audiencias de los papas, con capacidad para recibir sentadas a 20.000 personas, los 17 nuevos cardenales –13 electores y cuatro eméritos– tenían adjudicado un lugar de la tremenda sala de audiencias. La fila de Carlos Osoro no era precisamente la menos concurrida.

Uno a uno, a cada peregrino –familias y grupos– les fue abrazando y besando y, por supuesto, permitiendo todo tipo de fotografías. Por allí pasaron el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge; el también cántabro Manuel Herrero, obispo de Palencia, y todos los sacerdotes. También el Padre Ángel, fundador de Mensajeros de La Paz.

Nuevamente tuvo palabras de cariño para El Diario Montañés y todos sus redactores cuando detectó nuestra presencia, la del equipo que se ha desplazado a Roma a seguir su creación como cardenal; franqueó el paso, nos abrazó y besó y dijo a todos los presentes en voz alta: «Es El Diario Montañés donde yo trabajé como colaborador durante 18 años». Especialmente emotivo fue el encuentro que mantuvo con sus paisanos, el grupo de vecinos de Castañeda, entre los que se encontraba Tatina, la mujer que le cuidó cuando era muy pequeño.

Cena en la embajada

Ya por la noche los obispos y las autoridades civiles y religiosas que acudieron al acto participaron en una cena que tuvo lugar en la embajada de España, una de las sedes de las legaciones diplomáticas más bellas de la capital italiana. Cuando acabó la recepción se retiró al Pontificio Colegio Español, que es ahora mismo su casa en Roma, y hoy, a las siete de la mañana, en esta misma sede, propiedad de la Conferencia de Episcopal Española, oficiará una misa de acción de gracias con la que se dan por cerrados los actos de creación de cardenales;posteriormente regresará cada uno a su región de origen después de dos días intensos.

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Hubo más anécdotas en la audiencia personal del cardenal Carlos Osoro. En un momento determinado, un grupo de peregrinos que pertenecen a una agrupación coral se arrancaron a cantar el que ya se considera por muchos el himno oficioso de Cantabria, ‘Viento del norte’. Sorpresa y silencio entre muchos asistentes mientras que el cardenal seguía atendiendo a la gente y de reojo escuchaba y sonreía.

Reconoció Carlos Osoro que estos días han sido trepidantes, incluso en algunos momentos «angustiosos» porque ha querido atender y responder las llamadas y los mensajes de aliento de miles de personas. Contó que el primer día que se supo de su nombramiento como cardenal a las pocas horas tenía más de 600 whatsapp a la espera de respuesta.

Quizás por ese ajetreo se le ve mucho más delgado de lo que estaba, pero esa situación seguramente quedará reparada no sólo con las polcas que Mari Santos le llevó desde Torrelavega sino con unos jugosos sobaos pasiegos que le entregaron. Por eso dice que hay momentos en los que anhela aquellas tortillas de patata que hacía su madrina Paquita en Socobio. En otras palabras una jornada llena de momentos muy cercanos para el nuevo cardenal.

Una parroquia en Roma

El Papa Francisco, como es tradición, le ha asignado al cardenal Osoro la administración de una parroquia en Roma. Pero no una cualquiera: Santa María del Trastevere, que , sin lugar a dudas, es uno de los templos más bellos de la 'ciudad eterna'. Según los historiadores, se trata de la iglesia más antigua de la ciudad.