La batalla de precios de la gasolina supone hasta 9 euros menos por depósito

La estación de servicio de Nueva Montaña era el pasado viernes la más barata de la región en el precio por litro del gasoleo.
La estación de servicio de Nueva Montaña era el pasado viernes la más barata de la región en el precio por litro del gasoleo. / Roberto Ruiz
  • La salida de Santander por la S-10 aglutina las estaciones de servicio con mejores ofertas de Cantabria

Hacer números con el precio de la gasolina no es cuestión baladí porque la diferencia del importe entre la estación de servicio más cara y la más barata de Cantabria puede suponer hasta 9 euros para llenar el depósito -50 litros por término medio-. Cualquiera puede acceder al portal con las tarifas oficiales diarias de los carburantes del Ministerio de Industria -www.geoportalgasolineras.es- y proceder al cálculo eligiendo las mejores opciones entre los 133 puntos para repostar que existen en la región. En las cifras del pasado viernes se abría una gran brecha de coste en el precio del gasoleo A, el más habitual, entre la estación más barata y la más cara. Mientras Nueva Montaña vendía el carburante a 0,919 euros el litro, en la más cara, la de Cepsa en Novales, ascendía hasta los 1,099 euros por litro. «En cuanto a los precios no hay nada establecido, es libre y eso abre la vía a que exista mayor competencia especialmente en estos tiempos que corren», ratifica Jorge de Benito, presidente de la Asociación Regional de Empresarios de Estaciones de Servicio de Cantabria, y elegido recientemente también presidente de la Ceees, el mismo órgano, pero a escala estatal.

El sector no pasa por sus mejores momentos y se ampara en la suerte de constituirse sobre la venta de un bien necesario, en mayor o menor medida. La crisis ha racionalizado mucho el consumo, los motores cada vez son más eficientes y el céntimo sanitario -ese impuesto que en Cantabria entró en vigor a mediados de 2012 y aplicó su valor máximo en 4,8 céntimos por litro; y que finalmente fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de la UE (TUE)- han abocado a años de caída.

Ajustar los márgenes

«Por eso no nos queda más remedio que pelear y ajustarnos el cinturón», reivindica Luz Cosío, propietaria de la estación de Servicio Ruycopetrol, en Torrelavega. En sus 16 años de negocio ha sabido conservar una clientela fiel. «La base ha sido la competitividad del precio. Y cuando ha venido la crisis no nos ha quedado más remedio que reducir los márgenes, sinceramente», confiesa. Este viernes vendía el gasoleo A a 0,935 euros el litro. «Esto no tiene mucho secreto, reduces los márgenes y negocias como puedes con la distribuidora. Yo tengo mi forma de pago, y no sé cómo lo hacen los demás. Procuro no endeudarme y estar al día con las facturas. Por eso tampoco yo permito aplazar el cobro a los clientes, porque no puedo funcionar así», explica. «Lo importante es no perder los usuarios. Las personas tienen sus hábitos, y como un conductor cambie un día su lugar de repostaje, es muy complicado que vuelva porque son rutinas. Por eso procuramos que la fidelización sea uno de los vértices de nuestra forma de ver el trabajo».

La reciente incursión desde el pasado marzo de una nueva estación de servicio en la avenida de Parayas de Santander (Easygas), ha trastocado todo ese orden de rutinas de los conductores en la capital. «Nosotros somos normalmente los más baratos y es nuestra política de negocio. Lo que buscamos es vender mucho a buen precio y de ese modo seguimos siendo rentables», justifica el encargado del establecimiento, que prefiere el anonimato. Ellos eran los segundos con la mejor oferta de Cantabria el viernes a las 20.00 horas, con el litro de gasoleo A a 0,929 euros, igual que Eroski y Combuscan (Pesués).

Cada estación de servicio tiene las manos atadas con el precio de la última cisterna que recargó. La volatilidad de este mercado puede producir una caída vertiginosa de costes en tan solo 24 horas; pero nadie puede vender por debajo del precio que compró. Es una cuestión básica de rentabilidad. De ahí que las superficies que manejan mayor volumen de negocio, que venden más cisternas en menos tiempo, se adapten mejor a los vaivenes de las cifras.

La ubicación es otra de las ventajas sobre las que se asientan muchos de estos dispensadores. Easygas se localiza en una de las salidas más concurridas de Santander junto al parque de La Marga. La cantidad de tráfico que puede circular por esa zona de la S-10 es ingente en un día normal. Luego están los casos donde el reclamo es otro. Las gasolineras en los centros comerciales se han generalizado de unos años a esta parte. La concurrencia de clientes y las ofertas conjuntas con el supermercado facilitan la venta en unos surtidores que permiten cargar el depósito al tiempo que se hace la compra.

«No cabe duda de que lo nuestro ha sido una estrategia de mover clientes de un lado a otro», certifica Raúl Vila, gerente de Eroski en Muriedas. Algunas de estas grandes superficies negocian el precio a diario y eligen el proveedor más rentable. Incluso llegan a ofrecer descuentos en carburante al superar un determinado importe de compras en el centro comercial.

Los aditivos a la gasolina

«Siempre hemos creído que la política de precios agresiva era el mejor modo de captar al cliente. Luego, muy de vez en cuando, hemos tenido ofertas de vales descuento, sorteos de productos, pero suele ser en el menor de los casos. Nuestro fuerte es el precio, y hasta la reciente aparición de alguna estación más en Santander, siempre hemos sido los más baratos de la región», confirma Vila.

Tan grande es el afán por bajar los precios que alguna de las gasolineras situadas en alguno de los centros comerciales de la ciudad han recibido algún aviso: «Alguna vez se ha levantado acta a alguna de estas estaciones por vender el litro por debajo del precio de compra. Eso no es posible. No se puede vender a pérdidas», cuenta Jorge de Benito. Aparte de eso, desacredita todas las leyendas urbanas en torno a la diferencia de calidad de la gasolina; aunque con matices. «En un 97% la base del producto es la misma». Todo el mundo se surte en Bilbao, de manos de la Compañía Logística de Hidrocarburos. «Ahora bien, en ese 3% entran en juego ciertos aditivos que pueden significar varias cosas: desde alargar la vida del motor, hasta mejorar la eficiencia de la combustión y, por lo tanto, prolongar la duración del repostaje. Por eso también conviene tener esas cosas en cuenta».