El Gobierno abre la puerta a modificar su Ley del Suelo para lograr el consenso

El PP aprobó con el respaldo del PRC la Ley de Suelo Rústico en 2012. En la imagen, La Población, en Campoo de Yuso.
El PP aprobó con el respaldo del PRC la Ley de Suelo Rústico en 2012. En la imagen, La Población, en Campoo de Yuso. / Andrés Fernández
  • El director general de Urbanismo recuerda que su norma "no prohíbe" las viviendas unifamiliares en suelo rústico, sino que las regula con planes especiales

Como hombre de consenso que se define, "de trabajar a la sombra para dar vuelta a las teclas necesarias que permitan llegar a acuerdos", Francisco González Buendía, director general de Urbanismo, se mostró este lunes dispuesto a modificar el anteproyecto de la Ley del Suelo para "mejorar un texto eminentemente técnico" después de que los alcaldes populares, regionalistas y hasta alguno de sus propias filas se levantaran en armas, pero negó rotundamente que su propuesta impida la vivienda unifamiliar en suelo rústico.

Tajante y contundente, el dirigente socialista llamó a la calma al resto de fuerzas políticas y, de paso, lanzó un dardo a "algunos que tratan de embarrar el campo antes de jugar el partido". Una alusión al PP, que fue quien censuró que se suprima una modificación introducida por ellos durante la pasada legislatura, pero también su socio en el bipartito, el PRC, después de que este fin de semana pidiesen mantenerla como hasta ahora, porque es "buena, funciona y no hay por qué tocarla".

González "negó la mayor" sobre la "supuesta prohibición" de construir vivienda unifamiliar en suelo rústico y reiteró que la nueva normativa pretende acabar con la transitoriedad contemplada en la Ley de Suelo Rústico de 2012 y darle cumplimiento mediante la elaboración de planes especiales que permitirán una ordenación "respetuosa" con el territorio y el paisaje, porque "las parcelas se adecuarán a las necesidades de cada municipio y estarán dotadas de servicios".

"Cumple, simplifica y agiliza planteamientos"

Como era de esperar, él defendió que el texto elaborado por el Gobierno de Cantabria "cumple, simplifica y agiliza" los planeamientos. El responsable de Urbanismo dibujó un lienzo de facilidades que "antes no existía" y que ahora su departamento va a poner sobre la mesa para aliviar la presión sobre los consistorios: una partida de 300.000 euros en el Presupuesto de 2017 para el desarrollo de los polémicos planes especiales, una agilización de los plazos, la tramitación con solo dos informaciones públicas en lugar de tres, e incluso ofreció a los ayuntamientos de la región que sean los propios técnicos de la Consejería de Medio Ambiente los que redacten estas normas. Además, los planes especiales podrán incluirse dentro del Plan General de Ordenación Urbana y aprobarse conjuntamente; y permitirán a los municipios otorgar licencia directamente.

El nuevo documento también permitirá construir en parcelas inferiores a los 1.500 metros cuadrados. "Cada ayuntamiento lo acotará a sus necesidades, en vivienda individual o agrupadas por hileras, y lo recogerá en el plan especial", especificó González Buendía, quien insistió en que la Ley del Suelo recoge en gran parte el borrador elaborado por el PP durante la pasada legislatura, "porque no hay razón para que lo que hizo bien no se respete" y recalcó que "no somos sectarios".

González apuntó que "el número exacto" de informes de la Comisión Regional de Ordenación de Territorio y Urbanismo (Crotu) favorables a la construcción de vivienda unifamiliar en suelo rústico ha sido de 342 desde 2012. Así, en 31 de los 102 ayuntamientos cántabros no ha habido "ni una sola solicitud" y que, además, en otros 30 se han presentado una o dos en cuatro años.

El responsable de Urbanismo remachó que "hay tiempo suficiente" para consensuar y pactar el texto antes de su aprobación por el Parlamento y, ante los comentarios sobre el "aluvión de peticiones" de particulares a la Crotu, aseguró que habrá tiempo para analizarlas. Dijo que si los grupos políticos no quieren los planes especiales "se dicen las cosas como son, se es valiente y se quitan, pero la transitorialidad no puede ser indefinida". "No estoy cerrado a nada, vamos a ir al cauce adecuado, nada nos urge. Todo es solucionable, pero siempre hablando", aseveró.