"España no está preparada para resistir a un tsunami"

De izquierda a derecha, Mauricio González, Omar Gutiérrez, Luis Pedraz e Iñigo Aniel.
De izquierda a derecha, Mauricio González, Omar Gutiérrez, Luis Pedraz e Iñigo Aniel. / Roberto Ruiz
  • Expertos del Instituto de Hidráulica de Cantabria desarrollan una aplicación (Tsusy) capaz de modelizar el impacto de estos cataclismos en cualquier lugar del globo

Dos factores determinan que el daño causado por un tsunami se multiplique de manera exponencial: las escasas o nulas medidas de prevención -sea en forma de infraestructuras adaptadas al posible desastre o de organización geoterritorial-, y la reacción tardía a los fenónemos, que también suele ser común en los últimos casos conocidos. «Nosotros trabajamos primero para decir a la gente que tiene más o menos riesgo de sufrirlo como consecuencia de la orografía de la costa que habita. Y después somos capaces también de saber que cada terremoto desencadenará una ola de unas determinadas dimensiones y calculamos en qué tiempo llegará a la costa». Mauricio González es responsable del Grupo de Ingeniería de Costas del Instituto de Hidráulica de Cantabria, que lleva más de 20 años estudiando tsunamis.

En los ordenadores de sus despachos han guardado la información de todos los océanos del mundo. «Tenemos caracterizadas todas las fallas del planeta y absolutamente todos los fondos marinos. Cuando has de modelizar un tsunami, básicamente necesitas dos parámetros: las características del terremoto que se produce en el mar y las condiciones del suelo marino; porque eso es lo que dará forma y velocidad a la ola», completa Íñigo Aniel, otro de los investigadores, experto en ingeniería de Costas, que integra el grupo de trabajo que ha creado la aplicación para el desarrollo de estos modelos.

La han llamado Tsusy, se ha desarrollado en el marco del proyecto europeo Astarte (Assessment Strategy and Risk Reduction for Tsunamis in Europe), y está disponible para cualquier sistema operativo android. «Realmente cualquiera puede instalarla en su teléfono móvil. Lo que queremos es que el conocimiento que desarrollamos en este centro pueda llegar a la sociedad, en la medida de lo posible», asegura Aniel sobre esta pequeña pata del gran proyecto que es Astarte y que implica a más de 25 instituciones europeas especialistas en los fenómenos de tsunami.

Posibles daños

«Hacía tiempo que España necesitaba una herramienta similar porque hasta hace poco no se ha dispuesto en este país de simulaciones de lo que podría implicar aquí un caso de maremoto», explica González. Y eso pese a los kilómetros de costa que tenemos. Incluso pese al valor económico de esos espacios, que concentran buena parte de la industria turística.

Esa despreocupación se traduce en escasa prevención. «Las costas españolas no están preparadas para reaccionar frente a un tsunami», constatan los investigadores. Y no será por falta de peligro. El último fenómeno registrado que afectó a las costas españolas se documentó en Cádiz en 1755. «La zona del estrecho y todo el golfo es susceptible de sufrir de nuevo tsunamis. Allí se registró este último, pero han ocurrido otros peores en el pasado. Hay estudios que analizan los estratos y pueden identificar las dimensiones de algunos casos en el pasado, que fueron devastadores», aseguran los expertos de costas, que se han acompañado de otros especialistas del Instituto de Hidráulica para desarrollar Tsusy. «Aquí somos interdisciplinares, nos mezclamos entre departamentos para sacar proyectos adelante», afirma Luis Pedraz, del Grupo de Tecnologías de la Información y responsable del área más tecnológica de la aplicación.

Tsusy es lo más parecido a una reconstrucción digital del mar. Su clave está en la velocidad de respuesta. Si acontece un tsunami, la herramienta puede primero calcular el impacto aproximado que tendrá el fenómeno de acuerdo con los modelos conocidos en ese mismo contexto. Después, una vez le haya dado tiempo a analizar todos los parámetros que llegan del caso real, resolverá un diagnóstico exacto. «Y eso se ha demostrado ya muy eficaz en el último suceso de ola en Nueva Zelanda. La herramienta funciona muy bien», certifica otro de los expertos, Omar Gutiérrez.

El sistema informático está conectado a otras grandes bases de datos internacionales. Contempla todas las potenciales fuentes de tsunamis y batimetrías del fondo marino a nivel global, accede de forma automática al U.S. Geological Survey de EE UU, que proporciona al instante los parámetros de la fuente tectónica del maremoto, y ejecuta modelos numéricos online para dibujar un mapa de impacto.

Mapas de inundación

«Para todo esto es importante contar ya con una cartografía especializada en prevención de tsunamis. El último trabajo que hemos hecho así ha sido en Omán, caracterizando toda la costa del país, indicando zonas de inundación, etc», explican los investigadores. Los colores diferencian entre zonas más inundables y entre aquellas que pueden sufrir mayor impacto por contar con más infraestructuras humanas. «Ahora estamos trabajando para elaborar estos mismos mapas pero de la costa española. Va a ser un trabajo muy útil para prevenir en el futuro». Por suerte descartan a Cantabria como posible vulnerabilidad. «Aquí es altamente improbable que se produzca. Estaríamos a salvo», cuentan.