Un futuro basado en la cultura y la gastronomía

El edificio de la Casa de Cantabria en Madrid, de estilo montañés, se alza en la calle Pío Baroja
El edificio de la Casa de Cantabria en Madrid, de estilo montañés, se alza en la calle Pío Baroja / DM .
  • La captación de nuevos socios y los conciertos de calidad sin coste figuran entre sus prioridades

Ah, che bel vivere, / che bel piacere, / per un barbieri di quialitá, / di quialitá". Las notas de "Largo al factotum" o "Fígaro", el exigente aria para barítono de "El barbero de Sevilla", la inmortal ópera de Rossini, bien pudiera oírse en el despacho del presidente de la Casa de Cantabria en Madrid, cuyo moderno caserón de estilo montañés se alza en la calle Pío Baroja, muy cerca del parque de El Retiro. O quizá algún fragmento de "Tesón de hierro" ("brilla en mis ojos / luz serena de templanza, / tienden mis manos un apoyo sin distancias, / corre en mi sangre como un río la pasión"), el nuevo himno de la Policía Nacional que él ha creado, y cuya letra fue elegida entre las más de cuatrocientas composiciones enviadas al concurso convocado al efecto. O tal vez algún poema sinfónico de la Cantabria intemporal incluido en la obra "Aura infinita" estrenada hace algunos años en el Palacio de Festivales de Santander con 150 músicos en el escenario, o posiblemente la banda sonora de los documentales "Las lágrimas de África", candidata a los premios Goya, y "Recuerdos en el jardín". Porque todo esto hace José Manuel Conde, abogado, cantante de ópera, compositor y maestro de canto, mientras dirige el más importante de los centros regionales de la comunidad autónoma en España.

Salida en procesión de la Bien Aparecida desde la capilla de la sociedad

Salida en procesión de la Bien Aparecida desde la capilla de la sociedad / DM .

No es de extrañar, por tanto, que la abundante actividad cultural que mantiene la Casa de Cantabria desde sus primeros pasos se haya visto reforzada con su presencia al frente de la institución. Conde, quien considera que "Roberto Alagna es uno de los grandes tenores actuales" y lamenta que un grupo de nombres en la élite monopolice el mundo de la ópera, tiene claro que el futuro de la sociedad pasa por la gastronomía y la cultura. En el primer caso, la reapertura del restaurante, gestionado por un hostelero cántabro, jugará importante papel, al tiempo que invita a los empresarios de la región a que lleven allí sus productos. En el área cultural, está prevista la organización de "conciertos de calidad sin coste", presentaciones y exposiciones de pintura, libros y discos, conferencias y las habituales actuaciones del conjunto de Ópera de Cámara, el grupo de teatro Anjana y el coro Peñas Arriba. Socios de la Casa, además, integran la peña racinguista Vindio-Sotileza y las peñas San Andrés y Foramontanos. Entre las prioridades de la actual junta –Conde, presidente hoy, ya formó parte del equipo que dirigió Carlos Paniagua– figuran la recuperación de la bolera y la creación de un equipo de bolo palma, que tuviera en tiempos pasados, valorando, por otra parte, que en sus instalaciones tiene su sede la Federación Española de Bolos.

José Manuel Conde cree que "no es mala la combinación" de presidente de una sociedad regional con sus actuaciones como barítono de voz profunda, potente y cálida, sus clases de canto, su exitosa faceta de compositor o su profesión de abogado, cuyo despacho lleva a medias con su mujer. No hay problemas de incompatibilidades sino lo contrario, porque su faceta artística le permite mantener contactos que benefician a la Casa. La intención de fortalecer la actividad cultural hasta convertirla en referencia, ha llevado hasta el centro a los embajadores de Rusia, Marruecos, Irán o República Dominicana. Si uno de los objetivos personales que se ha propuesto es "acercar y divulgar la música tradicional de Cantabria con un carácter sinfónico, donde los temas más reconocibles de raíz montañesa adquieran otra dimensión", en este propósito se inscribe la preparación de la obra "Tonadas de viento nuevo", con la vista puesta en el Año Jubilar Lebaniego del próximo año.

Embajada cultural

El número de cántabros que viven en la capital de España es de unos veintitrés mil, según los últimos datos, lo cual no sólo convierte a Madrid en una de las más pobladas "ciudades" de Cantabria, sino que constituye un foco muy notable de presencia e influencia montañesa. Muchos de ellos ocupan puestos de primer nivel en la empresa, el comercio, el deporte, la Iglesia, el cine y el teatro, las comunicaciones o la política, y en opinión de Conde, "tenemos que ser capaces de aprovechar ese potencial en la medida que sea posible". La captación de nuevos socios –en la actualidad tiene 500, poco más de un dos por ciento de los cántabros en Madrid, una cifra que se considera insuficiente– y la revitalización de la sede se consideran claves para lograr un doble objetivo: el buscado crecimiento de la sociedad, por un lado, y el necesario aumento de los ingresos, por otro, una vez superada la delicada situación económica por la que atravesó en épocas pasadas y de la que aún quedan rescoldos no menores. La directiva mantiene "una relación muy fluida con el Gobierno autónomo", y pretende que la ayuda institucional sea máxima para que la Casa se convierta en una embajada cultural de Cantabria. Por ello, lanzará próximamente una campaña para conseguir el ingreso de nuevos asociados y para lograr un mayor y mejor conocimiento de sus excelentes instalaciones. No parece posible obtener el número de cinco mil socios, pretendido en una ambiciosa operación fraguada en los tiempos inaugurales de la Casa con el símbolo de los cinco dedos de una mano, pero se quiere llegar tal vez hasta el millar, una meta que se considera alcanzable.

Una de las salas expositivas del centro

Una de las salas expositivas del centro / DM .

Aunque en la calle del Príncipe existió durante muchos años el Hogar Montañés hasta su desaparición, la Casa de Cantabria en Madrid fue fundada en 1981 y tuvo su primera sede en el número 50 de la calle Claudio Coello, bajo la presidencia del empresario Eduardo Rodríguez Rovira. Un año más tarde se trasladó al piso 32 de la Torre de Madrid, en el que si bien se gozaba de unas vistas extraordinarias sobre la ciudad, la limitada capacidad de sus 300 metros cuadrados hacían imposible la celebración de muchos de los numerosos actos que organizaban. Diez años después del nacimiento de la Casa, con Fernando Pérez Mínguez al frente, la valiosa colaboración del sacerdote cántabro José Luis Montes y la ayuda económica del Gobierno de Cantabria, se construyó el gran edificio de estilo montañés que ocupa en la actualidad en la calle Pío Baroja, de unos cuatro mil metros cuadrados, en los que se incluye una capilla dedicada a la Bien Aparecida. Plataforma promocional de los intereses de Cantabria, el centro, un lugar por el que han pasado a lo largo de los años algunas de las más destacadas personalidades del país, desarrolla una notable actividad que abarca conferencias, exposiciones, presentaciones, romerías, celebraciones, talleres, debates, excursiones, bailes, deportes o clases de pintura y de canto.

Futuro

Para consolidar el buen funcionamiento del centro y asegurar la autonomía financiera es básico aumentar los ingresos propios procedentes de sus socios, además de los que se originan por los actos celebrados en la sede, mas el futuro de la sociedad y su conversión definitivamente cultural, se contemplan con optimismo.

Mientras, desde el despacho del presidente quizá pudiera oírse otro famoso aria para barítono: "La ci darem la mano, / la mira dirai di si. / Vedi, no è lontano / partiam, ben mio, da qui", un fragmento de "Don Giovanni", una de las obras maestras de Mozart ("quien puede cantar a Mozart puede cantar cualquier cosa", afirma Conde). O tal vez no. Pero, en definitiva, la música clásica, la zarzuela y, sobre todo, la ópera, han entrado para quedarse en la Casa de Cantabria en Madrid.

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