El periodo de rebajas se difumina en el calendario comercial cántabro

En forma de rebajas o de otras fórmulas, la campaña está ya en marcha.
En forma de rebajas o de otras fórmulas, la campaña está ya en marcha. / María Gil Lastra
  • Los negocios cuelgan ya carteles de hasta un 50% de descuento, camuflados en ocasiones como promociones especiales

Periquín es una pequeña tienda de moda infantil. Está en la calle Vargas, fuera –en principio– de la vorágine del pleno centro de Santander. Un pequeño comercio superviviente. Allí, junto a un lazo navideño de colores rojos y dorados, tienen en el escaparate un bien visible cartel con un 50%. Ellos no han puesto la palabra rebajas. Otros muchos, tampoco. Lo llaman ‘promoción de Navidad’, ‘descuentos especiales’ o –como hace El Corte Inglés para acompañar precios reducidos hasta en un 40%–, simplemente, ‘Feliz 2017’. Pero entre los que sí que han colgado ya el tradicional cartel (que hay bastantes) y los que lo camuflan de otra forma, el periodo de rebajas se ha difuminado ya en el calendario de forma evidente. Esa línea roja del día de Reyes ha desteñido. Lo reconocen hasta los que se resisten, los que aguantan. «Yo no gano dinero adelantando las rebajas. Si las ponemos ahora, ¿qué vendemos?», explica con toda la amabilidad del mundo Carmen Gamboa en su tienda de moda y complementos (La Reyna, en la calle San Francisco). Las asociaciones de comerciantes independientes hacen un balance negativo de la norma que liberalizó las etapas para las rebajas. «Ahora son casi todo el año y eso hace que los márgenes vayan para abajo». Otros, sin embargo, están satisfechos. «Están funcionando muchísimo. A nosotros nos ha merecido la pena. La gente estaba esperando esto», comentaban ayer en una zapatería.

En el comercio nunca llueve a gusto de todos. Eso es evidente. «Va muy bien» y va «peor que el año pasado», respondían este miércoles en dos establecimientos del centro de Santander separados por pocos metros. Hay mensajes catastrofistas y estudios, como el de Randstad, que estiman que en comercio, logística y transporte la contratación se incrementará aquí un 31,4% en este periodo de rebajas, lo que supone el porcentaje más alto del país. En lo que sí hay unanimidad es en la idea de que ya no hay fecha para las rebajas. «Todo el mundo se pone el día 2, menos Inditex y cuatro más», explicaban en la tienda de calzado Pikolinos. «Excepto Inditex, eso de ponerlas el día 7 o el 8, ya nada», refrendaban en IKKS Women & Junior. En ambos establecimientos se referían a la excepción de las firmas del grupo de Amancio Ortega (Zara, Zara Home, Massimo Dutti, Pull & Bear, Bershka, Oysho, Uterqüe o Stradivarius), que se mantienen firmes en el concepto tradicional del día después de la noche mágica. También El Corte Inglés, pero sólo a medias porque sus instalaciones están llenas de porcentajes de descuentos estos días. Otras grandes cadenas o marcas (Mango, Bimba y Lola, Cortefiel...) ya están en plena campaña. Y eso arrastra a muchos otros.

Cada uno tiene sus motivos. «Nosotros somos una marca francesa y allí todo se hace por Papá Noel, así que tiene que ver con la marca», comentaban en IKKS. De hecho, utilizan otra fórmula cada vez más frecuente (en Pikolinos también lo hacen): un periodo previo de rebajas reservadas para clientes habituales. Todavía un poco antes. «Tienen que ser cuando tienen que ser. Nosotros estamos bien, dentro de unos límites, y entiendo que te ves obligado a ponerlas antes si no vendes. Pero, por suerte, no tenemos la necesidad de hacerlo porque se gana lo mínimo con las rebajas y calculo que en el pequeño comercio no haya gente que gane mucho dinero con ellas», se explicaba Gamboa.

Las asociaciones

Esa idea del margen reducido es la que maneja Agustín Ordejón, presidente de la Federación de Pymes de Comercio de Cantabria (Fepycan) y gerente de la Asociación de comerciantes del Casco Viejo y El Ensanche de Santander. «Antes tenías un buen periodo de ventas con un precio mantenido y ahora no. Es un pulso a la baja. Estás obligado porque lo hace el otro y tus márgenes van para abajo». Entiende, incluso, que esa repetición de letreros en los escaparates de descuentos presentes prácticamente todo el año resta interés. «Lo tienes tan metido en la cabeza lo de ver ofertas, que ya no te atrae. Esas rebajas ya no venden como antes». Ellos han trasladado, de hecho, al Gobierno de Cantabria una petición para que presione y volver atrás. Miguel Rincón, presidente de la Federación de Asociaciones Empresariales de la Distribución y el Comercio de Cantabria (Fediscom), cree, incluso, que la legalización de los periodos «ha creado confusión» entre los compradores. «La palabra ‘regular’ en economía no está de moda, pero esa regulación anterior indicaba claramente cuándo comenzaban las rebajas. Durante la campaña de Navidad, el que podía consumía a un precio mayor. Y el que no, esperaba a las rebajas. Ahora, la gente gastará lo que le corresponda, pero ya no existe ese efecto llamada anterior».

Ninguno de los dos hace una buena valoración de cómo transcurre la campaña. «Al comercio minorista independiente la cuenta de 2016 no le sale y el nivel de endeudamiento financiero es enorme», dice Rincón, que fija no sin dudas en un 40% lo que supone para la facturación anual este periodo del año. «Cuando funcionaba regulado, seguro. Ahora tengo más dudas». Ordejón también se planta en ese 40%, pero también puntualiza que antes era más que ahora. «Es que hasta el invierno acompañaba más y había buenas ventas de productos como pellizas, anoraks, cazadoras... es que ahora no hace ni frío». Algo más de aire le daban a la cifra en una tienda de moda del centro de Santander. «Puede ser ese 40% o hasta diría que un 50%. Sacas lo que se ha perdido durante el año». Punto arriba, punto abajo, es otra coincidencia en el sector. Estos días se juegan el año.

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