"La gente de esta tierra sabe que aquí, en un solo día, puede hacer todos los tiempos posibles"

José Luis Arteche posa junto a los aparatos que enseñan a los escolares en el centro que la Agencia Estatal de Meteorología tiene en Cantabria
José Luis Arteche posa junto a los aparatos que enseñan a los escolares en el centro que la Agencia Estatal de Meteorología tiene en Cantabria / Roberto Ruiz
  • Tras un 2016 "seco y muy cálido", se espera un invierno de temperaturas un poco "más altas que las normales y con las lluvias habituales"

Es un hombre de ciencia y un tipo cauto. Su cargo lo exige y su trabajo se mueve en el peligroso filo de la predicción. «Va en el sueldo», responde cuando le hablan de los que les acusan de no acertar mucho. Pero pide memoria y le gusta explicarse. «Nuestros boletines costeros abarcan una franja de veinte millas. Si adviertes, por ejemplo, que hay una alerta por olas de cinco metros y a la playa no llegan muy grandes no significa que hayamos fallado», explica José Luis Arteche, delegado regional de Aemet.

No sé si soy el único que tiene la sensación de que en Santander ya no llueve nunca...

Parece verdad que no llueve. Pero sí, sí que llueve. De hecho para esta semana los modelos apuntan a que hacia el martes o el miércoles puede llover otra vez. Si bien hemos estado mucho tiempo con un anticiclón encima y van a ser unas precipitaciones débiles, poca cosa. Necesitamos la presencia de las borrascas. Hay años más secos y más húmedos, alternancia. Pero sí que confío en que siga lloviendo como lo ha hecho siempre.

¿Es excepcional?

No tanto. De hecho, un día de noviembre Santander fue el lugar en el que más llovió de la región. Fueron más de ochenta litros por metro cuadrado. O sea, que sigue lloviendo. El final del otoño ha sido, en general para Cantabria, seco y térmicamente normal. Si miramos las lluvias de todo el año empezó seco, febrero fue muy húmedo, pero de marzo a diciembre no hemos vuelto a tener un periodo amplio calificado como húmedo. Ha habido pocas precipitaciones, sí, pero tampoco es extraordinariamente anómalo. Ha habido años tan secos como éste.

Si tuviéramos que resumir en pocas palabras el 2016...

Seco y cálido, o muy cálido. Las temperaturas sí que han sido cálidas en general. Sin ser el más cálido de la serie, sí han sido altas. Eso no supone que no tengamos meses fríos. La primavera lo fue, pero el resto de estaciones fueron cálidas o muy cálidas.

¿Eso es realmente más llamativo que lo de las lluvias?

Quizás es más interesante porque ya van varios años en los que, sin batir el récord, están siendo bastante cálidos. En el último decenio tenemos varios años cálidos e incluso extraordinariamente cálidos en el conjunto del mundo.

En Alto Campoo no pueden hacer nieve artificial porque hace menos frío que en Reinosa...

Hablamos de cotas por encima de 1.600 metros. En invierno hace frío, pero quizás no lo suficiente. Ellos utilizan para el manejo de los cañones lo que se denomina el bulbo húmedo, que combina temperatura y humedad. Pese a tener en Cantabria estos días lugares como Valderredible o Reinosa entre los más fríos de España, parece irónico que arriba no haga más frío. Tiene una explicación. Cuando el anticiclón está instalado sobre una zona, pensemos en un aire muy denso que aprieta hacia el suelo lo que tiene por debajo. Se produce lo que llamamos inversión térmica. Se rompe la tendencia normal de la temperatura, que vaya descendiendo conforme subimos. Puede haber una capa en la que sube la temperatura por ese empuje del anticiclón. Ahí se retiene la contaminación, las partículas... Y la temperatura es más alta que abajo. Aquí el aire de las montañas baja hacia los valles, se acumula de noche y si por la mañana comparamos ese aire con el que quedó encima, está mucho más frío.

La pregunta típica: ¿Cómo se presenta el 2017?

En los próximos días ya hemos dicho que parece que el anticiclón continúa, aunque va a traer algunas nubosidades, precipitaciones y hasta algo de nieve. En todo caso, la predicción de todo un año es difícil. Lo que se intenta hacer son predicciones estacionales y aún con muchas cautelas. Hay mucha incertidumbre porque en nuestras latitudes no está aún afinada del todo esa tecnología. Será cuestión de pocos años tener predicciones estacionales con bastante precisión. Ahora son 'de lápiz gordo'. En cualquier caso, hasta marzo para Cantabria se prevén unas temperaturas un poco más altas de las normales y precipitaciones normales.

¿Qué piensa un meteorólogo al oír hablar del cambio climático?

La postura de la Agencia ahora mismo es que se está produciendo este ascenso de temperaturas y ya no hay nadie en el mundo que niegue que el cambio climático es un hecho. Hay gente reticente en cuanto a los efectos, más que en el hecho en sí. En lo que puede producir. Elevaciones del agua de mar, pérdida de especies vegetales y animales... Pero el hecho está científicamente comprobado. Asistimos a un aumento de las temperaturas lento, pero que se está produciendo debido a que continúan acumulándose gases de efecto invernadero de forma incesante. Aunque hay acuerdos, están ahí y es un hecho que no se puede negar.

¿Y qué efectos pueden verse en Cantabria?

Ahora mismo no hay efectos como en zonas más sensibles de la Tierra. Aquí no hay tantas pruebas evidentes. Pero hace no mucho estuve en la zona de Picos de Europa y un guarda que lleva allí mucho tiempo me habló de una especie de pájaros que estuvimos viendo que nunca se habían visto por allí.

¿Y en estas altas temperaturas de Cantabria influye?

Una de las cosas de las que habla el panel del cambio climático, un conjunto de expertos que reúne estudios que se hacen por todo el mundo, es que se producirán episodios severos. Entre ellos puede haber olas de calor y también olas de frío, paradójicamente. ¿Este hecho de temperaturas altas tiene que ver? Pues es inquietante que en estos últimos años se estén batiendo récords. Puede ser una cuestión de simple variabilidad y no dentro de lo que es el cambio climático. Porque el clima tiene esa variabilidad, con periodos de diez años... Podría ser. Pero es muy posible que pueda estar vinculado al aumento global de las temperaturas.

¿Le molesta cuando escucha eso de que los hombres del tiempo no dan una en Cantabria?

Eso va con el oficio, va en el sueldo. La meteorología, siendo honestos, comparada con lo que había hace años ha avanzado muchísimo. Hay gente que sigue creyendo en las témporas y demás, métodos sin validez científica. ¿El hombre del tiempo falla? La Agencias Estatal de Meteorología tiene los índices de acierto que tienen los países del entorno. Utilizamos las mismas técnicas, los mismos modelos. No es una ciencia exacta y se sigue fallando. Pero seguimos dando nuestros avisos cuando se acercan situaciones adversas con días de antelación, cosa que hace unos años era impensable. Eso está ahí. Se intenta hacer lo mejor que se puede y a veces también hay mala memoria. Para hacer juicios lo justo sería llevarnos la cuenta... Las veces que se falla y las que se acierta, porque creo que el índice de aciertos es alto.

La televisión, con poco tiempo y sin capacidad para precisar, ¿puede hacer daño al meteorólogo?

Como en todas las televisiones del mundo, tienen poco tiempo, un espacio reducido. Y sí es cierto que el clima en nuestra región es mucho más variable que en otras regiones de España. En un día en Cantabria la gente de esta tierra sabe que puede hacer todos los tiempos posibles. Quizás nos resentimos más que otras zonas. No es lo mismo hacer el pronóstico aquí que para Castilla La Mancha. Pero hoy en día hay muchas fuentes de información. Cuando alguien tiene un evento, algo importante, con internet al alcance de todo el mundo hay posibilidades de afinar un poco más. En nuestra página y en otras que hay por ahí.

No sé si ha hablado con Revilla de estas cosas...

No ha coincidido. Pero cualquiera puede pensar que nosotros no estamos aquí para arruinar el turismo. Todo lo contrario. Si dentro de cinco días se espera un temporal tenemos la obligación de decirlo. Pero hace muchos años, cuando yo empezaba, se hacía como mucho una predicción para el día siguiente. Y te dabas con un canto en los dientes. Hoy en día se hace, porque se demanda y es lógico, predicciones a bastantes días. Lo que quizás no se tiene en cuenta, y también es culpa nuestra porque no lo transmitimos bien, es que la atmósfera no es tan predecible con nuestros modelos a partir de un cierto número de días. Entramos en cuestiones de probabilidad y el ciudadano quiere predicciones categóricas. Si va a hacer bueno o malo. No se admiten las probabilidades. Deberíamos hacerlas y que la gente utilizara las predicciones de una forma probabilística. Porque no se puede hacer en el Cantábrico, en la primavera, a diez días, un plan seguro y cerrarlo. A veces se acierta, pero hay probabilidad de fallo. Conviene ir refrescando cada día para ver si el horizonte se confirma. La ciencia meteorológica a partir de tres o cuatro días ya no es tan determinista.

¿Qué es lo más sorprendente que recuerda del tiempo en Cantabria?

Fue muy anecdótica la galerna del 87. Estaba recién iniciado. Fue un domingo. Las predicciones llegaban en unos teletipos que mandaban papel. Puede que aquel día se quedara traspapelado alguno de un viento soplando muy fuerte que venía por Asturias. Nos pilló un poco desprevenidos. Lo poco que pudimos hacer fue avisar a los aeropuertos vecinos, que se cerraron y posiblemente se pudo evitar alguna pérdida humana. También sorprendentes fueron las nevadas en Santander en el 83. Cuando ahora hablamos de la cota de nieve, en los setenta o en los ochenta nadie se atrevía a pronosticarlo. Fue aquí en Santander donde empezamos a usar el método. Fuimos pioneros y funcionó muy bien. Fue una alegría la primera vez que nos atrevimos a decir que iba a nevar en las capitales vascas y vimos la nieve en La Concha, en San Sebastián. Y más reciente, la mañana que se oscureció Santander en verano. Llegó una formación nubosa tan profunda con gotas y granizo tan denso que se oscureció el sol. Ese fenómeno igual no lo volvemos a ver.

¿Del tiempo se habla demasiado?

El tiempo siempre es noticia. La meteorología forma parte de la vida de las personas. De la salud, de la economía, del bienestar... Todo ronda en torno al tiempo. Pero a veces, en ese ansia de saber, se dan como noticias cosas que no lo son tanto. Que no sorprenden a los que están acostumbrados a ello. Igual es que en el fondo cada vez nos parecemos más a los británicos. Allí es un tema de conversación aceptado. Y aquí hay mucha afición, en toda España. Nosotros procuramos alentarlo en los chavales que vienen a visitar el centro. Del tiempo habla mucho la gente mayor, que es más observadora. Hoy los jóvenes van muy deprisa y caen menos en la cuenta de eso. Y nosotros queremos que la gente se aficione a la meteorología. Es buena cosa.

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