La historia de Isla Pedrosa se cae a pedazos

El teatro ha sido acordonado, pero antes no estaba vallado. Solo hay un cartel que avisa del peligro.
El teatro ha sido acordonado, pero antes no estaba vallado. Solo hay un cartel que avisa del peligro. / E. Tresgallo
  • Hace unas semanas se hundió el tejado del Teatro Infanta Beatriz, un emblema del complejo de 1914

  • El avanzado deterioro y abandono que presentan algunos edificios supone un peligro latente, algo que ha denunciado el PP en un Pleno

El viejo sanatorio de Isla Pedrosa, en Pontejos, hace tiempo que padece una grave enfermedad que, hoy en día, aún tiene cura. Como a los marineros leprosos o con enfermedades tropicales que acogió cuando era aún lazareto en el XIX, su piel de piedra se cae a trozos, mutilando la historia a proteger. El último ejemplo ha sido el derrumbe de la cubierta del viejo Teatro Infanta Beatriz, un inmueble singular al lado del embarcadero y la escalinata imperial que fue puerta de entrada al complejo cuando no había puentes para acceder a la isla. El PP denunció en el último Pleno municipal de Marina de Cudeyo esta situación de abandono y peligro y consiguió que la Corporación respaldara su propuesta para garantizar la seguridad y el tránsito de personas por la isla, además de proponer, "si fuera necesario", un expediente de disciplina urbanística contra el propietario, el Gobierno de Cantabria.

"Es una vergüenza ver todo esto así", comentan Jesús y Manuel, dos vecinos de Marina de Cudeyo que pasean a diario por la senda que circunda la isla. Ellos conocen palmo a palmo cada derrumbe de los edificios y muros de contención del mar y parte de la historia del islote. También tienen contados los peligrosos agujeros que hay en el camino que rodea el complejo. Heridas de abandono, fruto de la erosión de las mareas, que se agrandan porque no hay galeno que las cure.

Aspecto que ofrece el tejado tras el reciente derrumbe.

Aspecto que ofrece el tejado tras el reciente derrumbe. / E. Tresgallo

Los pescadores de la zona utilizan habitualmente el teatro para resguardarse del mal tiempo y fueron ellos los que dieron la voz de alarma sobre el derrumbe del tejado. "Menos mal que no hubo ninguna desgracia", comenta otro paseante y vecino de Marina de Cudeyo que, como los anteriores, conoce el complejo. El Infanta Beatriz es uno de los edificios más emblemáticos de la isla; fue construido en 1914, cuando se pasó de ser lazareto a Sanatorio Marítimo Infantil por orden de Alfonso XIII. Al menos así lo registra el catálogo monumental del Plan Especial de la Bahía (PEB), un documento aprobado en 2015 que, entre otros objetivos, indica tener "en buen estado de mantenimiento y conservación" este edificio y los del resto de la isla –el pabellón María Luisa, el edificio Reina Victoria o el María del Valle– por sus valores "históricos, arquitectónicos y paisajísticos".

Durante el último Pleno el Partido Popular denunció el derrumbe del edificio en una moción para que el Gobierno de Cantabria y la Demarcación de Costas "cumplan con la legalidad vigente" del ámbito estratégico de Pontejos. Un área, la de Pedrosa, que se encuentra dentro del PEB y que contempla la posibilidad de intervenciones singulares en la zona de usos dotacionales, de ocio y turismo. También se definen los criterios de conservación que no se han cumplido desde hace años. Además, en la moción aprobada en Pleno, recuerdan que la ordenanza municipal en vigor "establece el deber de conservación en buen estado de seguridad, salubridad y buen uso por parte de los propietarios" de edificios catalogados. Los populares censuran que, en el caso del teatro, "no ha habido una desgracia personal por casualidad", debido a que mucha gente se cuela, al no estar vallado. También se pide al Consistorio la realización de las "obras imprescindibles" para evitar accidentes por los soplaos detectados en el trayecto. Además se pide definir los futuros usos del teatro como Centro de Interpretación de la Bahía.

En 1989 cerró sus puertas el antiguo sanatorio óseo. Hoy en los edificios que sí se han mantenido hay un centro de menores y un centro terapéutico de reinserción de drogodependendientes. También está la sede de la Fundación Cántabra de Salud y Bienestar y otro edificio rehabilitado por la Escuela Taller, correspondiente al antiguo lazareto, ahora sin uso alguno.