Liébana y el aeropuerto se juegan el turismo

Liébana y el aeropuerto se juegan el turismo
/ Ansola
  • Cantabria se postula como sede de la Guía Michelin para traer a los mejores chefs nacionales

Liébana será la capital turística de Cantabria este año. El Año Santo Jubilar congregó hace once años en Potes a 1,3 millones de peregrinos, una cifra que el Gobierno regional espera repetir aunque no se encare con un presupuesto tan monumental como el de entonces – 24 millones de euros–. La crisis que no acaba de irse ha herido de gravedad los patrocinios que el Ejecutivo esperaba recaudar para poder acercarse a los más de 1.100 eventos que incluyó el programa de 2006. Esta vez el dinero no llegará ni siquiera a la mitad, pero eso no resta importancia al papel que debe de jugar a partir de abril esta cita en el balance turístico del año.

El empujón del Año Santo llega en un momento dulce para un sector que llegó a perder el 45% de su volumen de negocio entre los años 2007 y 2013. Pero eso pertenece al pasado. En 2016, Cantabria aumentó el número de turistas un 15% y el de pernoctaciones un 20%. Unas cifras que la apertura de la Puerta del Perdón debe de consolidar. Como mínimo.

Hay varias tareas que hacer para conseguirlo. La primera, reforzar las infraestructuras alrededor del Camino Lebaniego. La mejora de la red de albergues y de señalizaciones debe de ser una prioridad para potenciar su inclusión en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco.

La segunda, mejorar la carretera del Desfiladero de la Hermida de una vez por todas. La plataforma actual tiene una anchura inferior a los seis metros y carece de arcenes, lo que provoca que al ser pasos muy estrechos el cruce de camiones o autobuses sea muy limitado. Además de ampliarla, hay que actuar sobre los cuatro puentes que cruzan el río Deva, dotándoles de un mejor trazado, tanto en la entrada como en la salida. El Ministerio de Fomento se ha comprometido a terminar la obra a tiempo y los trabajos se están realizando de noche para no entorpecer el tráfico. En total, una inversión de 7,1 millones para 2,8 kilómetros de vía, pero muy necesaria para una comarca muy aislada.

Y el tercer trabajo previo es el camino peatonal entre Potes y el monasterio de Santo Toribio, con un coste de casi un millón de euros, y que la Consejería de Obras Públicas ya tiene en marcha.

El Año Santo debe de actuar como revulsivo para que Cantabria cambie su modelo turístico y apueste, de verdad, por una oferta para todo el año, sin dejarlo todo en manos de la playa y el sol. El Centro Botín, los campos de golf y los cruceros serán muy necesarios para que la región conecte con ese otro perfil de visitante que no busca la arena y el chiringuito. Conseguir que se queden en Cantabria y no usen Santander como lanzadera hacia Bilbao y otras capitales cercanas debe de ser una prioridad en las políticas turísticas del Ayuntamiento y del Gobierno.

Ya consolidada como un referente gastronómico nacional gracias a las dos estrellas michelín que lucen el Cenador de Amós y Annua desde el año pasado, Cantabria tiene que convertirse en la sede de la presentación de la Guía Michelín 2017. El acontecimiento, que se celebrará el próximo mes de noviembre, traería a la región a los chefs más importantes de todo el país y le situaría en el mapa de un tipo de turismo que no para de sumar adeptos.

Frenar la sangría de pasajeros

Para que todo esto sea posible, el aeropuerto tiene que frenar la sangría de pasajeros que padece desde hace cuatro años. El desplome no ha parado desde que en 2012 consiguió su máximo histórico, con 1,1 millones de viajeros. Y Cantabria no puede permitirse dejar de ser competitiva en el transporte aéreo.

A falta del último tramo para cerrar el balance del año pasado, de enero a noviembre el Seve Ballesteros acumuló 726.892 viajeros, un 12,5% menos que en el mismo periodo de 2015, mientras que el volumen de operaciones decreció un 9,3%. Unos datos preocupantes.

Los primeros pasos se darán con la firma de la prórroga del contrato con Ryanair, que extenderá el acuerdo con la aerolínea durante dos años más. Y, quizás, se puedan recuperar algunas de esas seis rutas que decidió suprimir como estrategia de negociación, según explicó en su momento el consejero Francisco Martín. Además, habrá que mantener la línea con Lisboa en la renovación del contrato con Air Nostrum.