"Es desesperante, llevamos 30 horas en un pasillo en Urgencias porque no hay camas"

Las salas de espera y los pasillos de Urgencias de Valdecilla estaban abarrotados de pacientes durante toda la jornada del martes.
Las salas de espera y los pasillos de Urgencias de Valdecilla estaban abarrotados de pacientes durante toda la jornada del martes. / DM
  • Valdecilla, incapaz de absorber los ingresos del lunes, se enfrentó ayer a otra jornada caótica que obligó a convertir once habitaciones en dobles y a destinar más camas para Medicina Interna

Las urgencias desbordan a Valdecilla. El hospital, incapaz de absorber el volumen de ingresos acumulados el lunes, se enfrentó ayer a otra jornada caótica que acabó provocando tal atasco que obligó a la Gerencia a adoptar medidas de choque. De un día para otro, el panorama se recrudeció hasta el punto de llevar a la Dirección a tomar la decisión de doblar habitaciones que hasta ahora se estaban utilizando de forma individual y a poner más camas a disposición de Medicina Interna, servicio «totalmente colapsado», reconocía el subdirector médico, Gonzalo Pérez Rojí.

A las cuatro de la tarde, en la sala de espera de Urgencias no quedaba ni una silla sin ocupar. Es más, varios acompañantes aguardaban de pie junto a las camillas que en hileras llenaban cada uno de los pasillos del servicio. "Esto es desesperante", se lamentaba el hijo de una de las pacientes de avanzada edad, el perfil predominante entre los que aguardaban para ser hospitalizados.

"Llevamos más de treinta horas de espera, del pasillo al box y del box al pasillo, porque no hay camas. Y lo peor es que no sabemos cuánto más nos queda hasta que nos suban a planta. Nos han dicho que los que llevamos desde el lunes tenemos preferencia para ingresar frente a los que han ido llegando después, pero yo no veo que esto se mueva", se quejaba. Un testimonio que se repetía entre familiares de otros enfermos en idéntica situación. "Es horroroso. Yo estoy acompañando a mi marido. Nosotros también llegamos el lunes a las diez de la mañana y son las cinco de la tarde del martes y aquí seguimos", dice con gesto cansado antes de una coletilla de resignación: "Es lo que hay. ¡Qué le vamos a hacer!".

Otros, en cambio, expresaban abiertamente su indignación y su malestar "porque se consienta que estemos así tantas horas en mitad de un pasillo". Pese a todo, esa misma mujer dejaba claro que "no tenemos ninguna queja del personal, nos están tratando muy bien, pero, claro, ellos hacen lo que pueden". Una opinión en la que coincidía otra señora que acudió la madrugada del martes con su padre, octogenario aquejado de una obstrucción pulmonar crónica. "No tardaron en ponerle el tratamiento porque llegó que se ahogaba, pero ya nos han dicho que mientras no vayan quedando camas libres no nos pueden subir", apuntaba. "Se ve que todos los profesionales, desde los médicos hasta el personal de enfermería y los mismos celadores están desbordados. Yo he tenido que venir muchas veces con mi padre, porque son frecuentes sus recaídas, y nunca me ha cuadrado ver Urgencias tan repleto de gente como ahora".

Sin tregua

La Dirección del hospital había previsto que la jornada del lunes fuera "bastante intensa". "Siempre es el peor día de la semana –y más viniendo de un puente festivo– porque se dan menos altas, se pasa consulta a los pacientes que han ido ingresando a lo largo del fin de semana pero los médicos no les conocen, necesitan darles tiempo para ver cómo evolucionan", declara Pérez Rojí. Contaban con que el ajetreo estaba asegurado, sin embargo, el martes tampoco dio tregua al equipo de Urgencias. Por la mañana la lista de pacientes en espera de cama llegaba a los cuarenta y antes de las cinco de la tarde había crecido hasta los 65, aún con toda la tarde-noche por delante. Así que a la Dirección, que hasta el mediodía aún confiaba en que se restableciera poco a poco la normalidad con la rotación de camas (altas por ingresos), no le quedó más remedio que tomar medidas para descongestionar el gran tapón del invierno. "Al final se están dando menos altas hospitalarias de las previstas", aseguró el subdirector médico. Y así lo apuntaba uno de los técnicos del transporte sanitario que acudía a recoger a un paciente para devolverlo a su domicilio. ¿Mucho trabajo? "Qué va... eso hacía falta, que se liberaran más habitaciones para dar salida a toda la gente en cola en Urgencias", respondía.

Hasta ayer, el precipitado estallido de la epidemia de gripe y el batallón de virus respiratorios que pululan en esta época del año se habían dejado notar con mayor incidencia en los hospitales comarcales de Sierrallana y Laredo, que ya el lunes trabajaban al máximo de su capacidad. En los dos casos se habían habilitado camas extra para acoger el incremento de la demanda hospitalaria. Viendo el impacto en estos centros y los estragos causados por las complicaciones de la gripe en los hospitales de media España, Valdecilla se preparaba para el pico más alto de la propagación del virus, previsto para la próxima semana –en el último balance la tasa se situaba en torno a los 140 casos por cada 100.000 habitantes, y hoy miércoles ya se duplicó, alcanzando los 349,8 casos por cada 100.000 habitantes–. Pero finalmente ha tenido que intervenir sin más dilación. "Vamos a convertir en dobles once habitaciones que se están utilizando de forma individual en las Tres Torres –cada planta está acondicionada para doblar cuatro– y, a la vez, se van a poner a disposición de Medicina Interna otras once camas de la Unidad de Alta Resolución Hospitalaria (Uarh)", avanzó Pérez Rojí. Con esto, más las altas generadas a lo largo del día, se esperaba dar acomodo a unos cuarenta pacientes agolpados en los pasillos de Urgencias, como así se hizo anoche. Aún así, el subdirector médico reconocía que "quedará una veintena de enfermos pendientes de reubicar en planta, distribuidos en las áreas de observación y la unidad vigilada". Para la Gerencia, "la prioridad es desbloquear los boxes y que el servicio de Urgencias esté operativo para los casos que pudieran seguir llegando".

Valoración de la situación

Hoy, miércoles, el equipo directivo valorará el estado de la situación y decidirá si es preciso implementar las medidas adoptadas hasta ahora –una posibilidad es reducir la actividad quirúrgica–, teniendo en cuenta que la gripe aún no es la causa principal del aluvión de ingresos (la semana pasada sólo se notificaron 16 hospitalizaciones por este diagnóstico), sino que tienen más peso las infecciones respiratorias. Ayer, el grueso de los pacientes que abarrotaban salas y pasillos de Urgencias eran mayores con patologías crónicas descompensadas. Como ejemplo, más de la mitad de los enfermos llegados el lunes a Valdecilla a los que se indicó su ingreso tenían más de 80 años, y la mitad de ellos superaban los 90. Por eso el servicio que concentra este repunte de la demanda asistencial es el de Medicina Interna, que ya tiene bajo su cuidado a más de un centenar de pacientes, distribuidos en dos plantas del edificio 2 de Noviembre, en otra de las Torres así como en los huecos disponibles en áreas de hospitalización de otras especialidades.