"Sin dinero no hay quien frene a la avispa asiática"

Ejemplar de avispa asiática.
Ejemplar de avispa asiática. / DM
  • Los apicultores cántabros aplauden la decisión del Gobierno de Cantabria de permitir el trampeo de reinas fundadoras, pero consideran insuficiente la medida ante el considerable aumento de ejemplares que prevén para este año

"Contentos porque nos han hecho caso pero la medida es insuficiente". "Es una buena noticia porque el año pasado se lo pedimos pero es un bicho que nos está sorprendiendo tanto que el año que viene habrá que tomar otras medidas". "Es un freno más pero está claro que vamos a seguir sin poder erradicarlas". "Me parece genial que nos permitan poner trampas sin pedir permiso pero su efectividad será mediana o baja".

modelo francés

Carlos Valcuende, César Alonso, Manuel Saiz y Marcos Negrete utilizan palabras distintas pero quieren expresar lo mismo. Buena medida pero insuficiente. Los apicultores cántabros, unos 450 repartidos por toda la región, han recibido con los brazos abiertos el nuevo protocolo que pondrá en marcha el Gobierno de Cantabria para combatir la avispa asiática pero consideran que su principal novedad, poder cazar reinas fundadoras entre marzo y abril, "es insuficiente" para frenar la expansión de esta invasora.

Marcos Negrete, que fue el primer apicultor que descubrió una avispa asiática en Cantabria hace ya tres años, no quiere engañar a nadie y avisa de que la nueva temporada se presenta muy complicada. "Es el cuarto año que las tenemos y la nueva temporada va a ser una locura". Basta con fijarse en los datos que maneja casi de memoria. "El año pasado en Galicia tuvieron 16.000 llamadas. No creo que en Cantabria tengamos este año tantas pero va a haber un aumento considerable".

Según los cálculos del presidente de la asociación española de apicultores, habrá entre 5.000 y 7.000 nidos de avispa asiática que podrían ser más "si la primavera se presenta suave", avisa.

Manuel Saiz, que tiene repartidas 450 colmenas entre Udías, San Vicente de la Barquera, Mazcuerras y Barcenilla de Piélagos, también cree que este año va a ser "mucho más intenso". Lo dice porque es lo que está pasando en el País Vasco, donde cada año se multiplican por diez. "Habrá más nidos, más avispas y más ataques", sentencia.

Carlos Valcuende mira al cielo cuando se le pregunta por lo que les viene encima. El presidente de la Confederación en Defensa de la Abeja en la Cornisa Cantábrica cree que la situación "no va a ser mucho mejor" y dependerá del tiempo. "De momento el tiempo seco no nos ha venido bien. A ver como viene la primavera".

El más optimista de los cuatro es César Alonso. El presidente de la Asociación Montañesa de Apicultores confía que esta temporada "pueda ser mejor y nos podamos defender". La experiencia de cuatro años de convivencia con la avispa velutina servirá, a su parecer, para combatirla en mejores condiciones porque "hemos aprendido a defendernos de ellas con productos y trampas".

Algo que se podrá ver a partir de marzo cuando comience la nueva época de trampeo de reinas que ha autorizado el Gobierno de Cantabria para frenar la expansión de la avispa asiática. Sin necesidad de pedir autorización y con vigencia por un mes.

La eficacia de la medida no convence del todo a los apicultores. Están los que piensan como Marcos Negrete, que no la ve como la panacea ni mucho menos. Agradece la decisión de la Consejería pero duda de su eficacia. "En Cantabria somos muy pocos apicultores y nuestra incidencia esta primavera va a ser muy baja en comparación con todo el territorio cántabro. El espacio sobre el que vamos a trabajar va a ser muy limitado. Como mucho llegaremos a poner diez o quince trampas por apicultor".

¿Y eso es mucho? "Si el año que viene se calcula que habrá unas 5.000 avispas asiáticas y los apicultores logramos capturar ahora en primavera unas 600, aún quedarán 4.400 y eso es una inmensidad". No le salen las cuentas.

César Alonso tampoco está contento del todo con el nuevo protocolo. Cree que limitar la época del trampeo de reinas a unas fechas concretas (de marzo a abril) no ayuda al trabajo de los apicultores. "Les hemos pedido mayor margen de tiempo para colocar las trampas porque tal y como está la climatología es muy difícil de prever cuándo comenzará la primavera".

Tampoco le parece bien que el protocolo se enfoque a los apicultores, un colectivo que, en su opinión, ya conoce de sobra el comportamiento de esta especie invasora. "La gente que no tiene colmenas no sabe cómo actuan. De aquí en adelante el problema lo van a tener los ciudadanos. Yo sé cogerlas con las manos pero quienes no las han visto nunca...El problema es que esto se nos puede ir de las manos", avisa.

También lo hace Carlos Valcuende, al que le han contado que estas avispas devoran insectos, crías de pájaro y se meten en los bares y en los mercadillos ambulantes. "Se instalan en cualquier sitio y pueden llegar a ser peligrosas", advierte.

Manuel Saiz se atreve a ser más agorero y apunta que el problema vendrá en la costa y con la gente que tenga pocas y no las mueva de lugar. "El que tenga dos colmenas se puede quedar perfectamente sin ninguna", augura tras explicar que en su caso eso no ocurrirá porque práctica la técnica de la transhumancia para llevar a las colmenas a zonas altas donde aún la vespa velutina no ha llegado. "Esperemos que tarde mucho en llegar", confía.

Dinero para investigar

A la hora de hablar de soluciones que sirvan para acabar con el problema de raíz es cuando estos cuatro apicultores se ponen de acuerdo: dinero público para financiar la investigación científica de productos químicos.

"Que las administraciones pongan algo de dinero para poner en marcha un plan específico para luchar de verdad contra la avispa asiática. Este protocolo del Gobierno de Cantabria no es suficiente. Solo nos permite poner botellas cerca de nuestras colmenas", propone a la vez que se queja Marcos Negrete.

También reclama dinero Manuel Saiz. Pero no para investigar sino para los apicultores en su día a día. "En el protocolo no hablan nada de ayudas ni subvenciones y esto supone grandes perdidas de dinero para cada uno de nosotros".

César Alonso no centra sus críticas en la administración regional. Sus quejas miran más alto. "Aquí hace falta que Europa ponga dinero, que los gobiernos de cada país también lo hagan, y las administraciones autonómicas vayan de la mano para encontrar entre todos una feromona que luego se pueda comprar hasta en el supermercado".

Carlos Valcuende es más partidario de una "conjunción de factores" para dar con la tecla. Es partidario de encontrar un cebo específico y ecológico para atraer a las avispa pero sin abandonar la práctica del trampeo que, en su opinión, debe realizarse con más insistencia en las zonas urbanas porque" son especies que cuando salen del proceso de hibernación necesitan mucho alimento para no deshidratarse y en las ciudades encuentran gran cantidad de comida".

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