Unos padres de acogida cuidan al bebé ingresado en Valdecilla por presuntos malos tratos

  • Tras quince días en la Unidad de Cuidados Intensivos, el pequeño ha sido trasladado a planta y no se descarta que reciba el alta a finales de esta semana

Su segunda vida empieza a nacer cuando ni siquiera había cumplido el mes y medio de la primera. Mientras se investigan las circunstancias en las que se produjeron las graves lesiones con las que fue trasladado a Urgencias la madrugada del 23 de febrero, el bebé hospitalizado en Valdecilla por presuntos malos tratos se recupera al calor de una familia de acogida, que "le está cuidando con todo el cariño y el mimo del mundo", cuentan quienes han sido testigos directos de esa "encomiable y desinteresada labor". Cada día, desde que fue designada por el Instituto Cántabro de Servicios Sociales (Icass), una pareja acompaña al pequeño al pie de la cuna en la que ha luchado por salir adelante. Mientras dure el proceso transitorio de la acogida y se decida el destino definitivo del niño, ellos son sus padres a todos los efectos. Función que va más allá de cambiar pañales o dar biberones. Se trata, sobre todo, de proporcionar el afecto y el cariño que necesita para sentirse arropado y superar las secuelas de la realidad que le ha tocado vivir.

El matrimonio que ha asumido esta paternidad se esmera desde el minuto uno en cuidar al pequeño como si fuera suyo, y él ya les "ha regalado sus primeras sonrisas". Quienes han tenido la oportunidad de conocerles destacan que "es precioso ver el cariño que destila esta pareja y emociona comprobar que hay gente tan buena, capaz de desempeñar esta labor de la que no sacan nada a cambio". El bebé, el benjamín de la planta de Pediatría, tiene "totalmente enamorado" al personal, pendientes de una evolución que, según ha podido saber este periódico, ha sido muy favorable y no se descarta, incluso, que pudiera ser dado de alta a lo largo de esta misma semana.

Después de unos primeros días críticos, en los que se llegó a temer por su vida debido al fuerte traumatismo que presentaba en la cabeza, el niño ha ido dando pequeñas alegrías, muy poco a poco, al equipo de profesionales que se ha volcado en su asistencia en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pediátricos. Su dramático caso conmocionó de tal forma, que solo con su mirada ha llegado al corazón de todo el servicio de Pediatría.

El mismo día de su ingreso, el hospital activó el protocolo ante las sospechas de malos tratos y remitió comunicación al juzgado de guardia con el informe resultante de la exploración física. No habían pasado ni 24 horas cuando la Policía Nacional procedía a la detención de sus padres biológicos. Aunque posteriormente quedaban en libertad, les fue retirada la patria potestad. De inmediato, Servicios Sociales se hizo cargo de la custodia del bebé. Como es habitual cuando se trata de buscar una solución de urgencia para menores de tan corta edad, la fórmula para garantizar su protección y mejor cuidado es una familia de acogida, que sólo ejercerá este papel de forma temporal hasta que culmine el proceso judicial en curso, la investigación determine lo ocurrido y se decida el hogar definitivo del niño. Por lo general, tras el proceso de acogimiento, se estudia primero si es posible la reintegración con algún miembro de su familia biológica, aunque la premisa fundamental es que esté garantizada la seguridad y atención del menor. De confirmarse la supuesta agresión y ratificarse la pérdida de la patria potestad de sus padres, se plantearía una adopción.

Declaración de testigos

El Juzgado de Instrucción número 2 de Santander lleva las indagaciones de esta causa y ayer su titular interrogó como testigos a varios médicos que atendieron al bebé, con apenas 45 días, a su llegada a Urgencias. Fuentes judiciales informaron a la agencia Efe que se practicarán más pruebas testificales de especialistas médicos. El Juzgado está pendiente del estado del menor para calificar los hechos que se están investigando.

El hospital cifra en cuatro los niños que ingresan cada año con signos que evidencian violencia en el entorno familiar. "Por desgracia, este no es el primer caso que recibimos en estas circunstancias", declaró el jefe de Pediatría, Lino Álvarez, que ayer confirmaba la buena noticia del traslado a planta del pequeño. Allí se recupera en brazos de su nueva familia, "dispuesta a aportarle la tranquilidad y el calor de un hogar". Ese es el cometido de la acogida, abrir la puerta a un futuro que está por venir y brindar a aquellos menores en situación de riesgo social una oportunidad para cambiar de vida.