La primavera comienza con la lluvia que le faltó al invierno
/ Andrés Fernández

Cantabria estrena la primavera con la lluvia que le faltó al invierno

  • El Pantano del Ebro, en niveles de reserva muy por debajo de la media, necesita recuperar durante la nueva estación tras un invierno "cálido y seco"

  • El déficit de precipitaciones asciende al 30% desde octubre

"Los efectos de comerse una estación nunca son buenos para el campo". Eso lo decía al arrancar noviembre Gaspar Anabitarte, secretario general de la organización agraria UGAM-COAG. No llovía. El mismo día, le preguntaban por el mismo asunto a Juan Bautista Ruiz, un agricultor de Valderredible. "Aquí no se recuerda nada igual, ni la gente mayor. No ha caído nada en todo el verano". Verano, otoño... Ya pasado, como el invierno que ayer mismo se fue al archivo. Y tampoco ha llovido. "Cálido y seco", definían hace unos días la estación recién terminada desde la Agencia Estatal de Meteorología. Pero resulta que la primavera en Cantabria se ha estrenado con un regreso al invierno. Este martes llueve de forma copiosa. Las temperaturas han bajado y todo apunta a que este mal tiempo irá in crescendo hasta el fin de semana, cuando la región se verá inmersa en un clima más propio de la pasada estación.

En este día gris y lluvioso los expertos de Aemet han convocado a los medios de comunicación en la Delegación del Gobierno en Cantabria para hacer un balance del invierno y ofrecer una predicción para la primavera. Hoy se conocerá, por tanto, si la tendencia seca que lleva meses instalada en la región continuará a partir de ahora o, por el contrario, habrá que rescatar las olvidadas botas de goma.

Un año seco

En los resúmenes mensuales que aparecen en su web están los datos. Sólo enero estuvo a la altura de lo que marca el calendario. En febrero llovió un 12% menos de lo normal, pero es que en diciembre lo que cayó estuvo un 75% por debajo de lo que suele caer. Lo siguiente es mirar la ocupación del Pantano del Ebro. Está al 47,3% de su capacidad. Hace un año, al 82%. En la Confederación Hidrográfica dicen que el abastecimiento está garantizado, que aún es pronto para encender las alarmas, que se puede recuperar. Si llueve, claro. Si la primavera viene calurosa y sigue sin caer agua, entonces sí que tendremos un problema.

Otoño y primavera son las épocas de recarga del pantano. Lluvias y deshielos. En esa primera semana de noviembre estaba al 36,4% de su capacidad, el tercer nivel más bajo en los últimos diez años.

Era un punto de partida flojo para el año hidrológico, que va del 1 de octubre al 30 de septiembre, coincidiendo con las campañas de riego y los cambios de estación. Apenas ha recuperado desde entonces. Y eso que ha ganado cuatro hectómetros cúbicos en la última semana y, ampliando la vista atrás, tiene trece más que hace un mes. Pero sus 256 hm3 actuales (para una capacidad total de 541) están muy lejos tanto de lo registrado en 2016 como de la media de los últimos diez años.

En la Confederación siempre insisten en que el embalse del Ebro, es «plurianual», «ni se llena en una campaña ni se vacía en una campaña». Advertencia general. Pero reconocen que «está bajo» y comparan los datos «con la situación de 2012». Son conscientes, además, de que ha habido «poca precipitación» y «poca nieve». O sea, que la recarga del otoño por las lluvias no ha servido y la de los deshielos no tiene pinta de servir para mucho.

Ese balance de lo sucedido se confirma desde Aemet. El invierno recién despedido está entre los diez más secos de los últimos cuarenta años. Enero fue frío y húmedo, pero fue la excepción. «Y no ha habido temporales fuertes de origen polar, de los que traen frío acompañados de mucha precipitación y nieve», confirmaban desde la Agencia la pasada semana.

Los fríos han sido, sobre todo, consecuencia de las heladas en épocas de anticiclón –los que ponían el termómetro bajo cero al amanecer y por encima de los veinte grados después de comer–. «Es que no ha caído nada», se quejaba también el director de la estación de Alto Campoo. No ha nevado. Del «cálido y seco» que sirve como resumen, lo más destacado es la parte de ausencia de lluvias –el pasado año fue incluso más cálido que este–. El balance hidrológico lo deja claro. De octubre a febrero, la precipitación está entre un 28 y un 30% por debajo de lo habitual.

Todos están, por tanto, pendientes de la primavera. «El abastecimiento, que es lo prioritario, está asegurado», confirman desde la Confederación Hidrográfica, que asegura que «teniendo en cuenta la época del año en la que estamos, todavía puede llover y recargar».

«La situación puede ser muy cambiante». El problema es que haga calor y que no caiga, lo que podría provocar el adelanto de las campañas de riego  (en torno a junio). «Si tuviésemos una primavera que siguiera esa línea de calurosa y seca y se tuvieran que adelantar los regadíos sí que se notaría el incremento. En ese caso, se tendrían que adoptar medidas, pero es pronto aún».

En los próximos días

A falta de una previsión de ‘largo recorrido’ respecto a la primavera (Aemet ofrece hoy una rueda de prensa con sus estimaciones), la lluvia sí que hará acto de presencia en el arranque de la estación.

«Habrá precipitaciones estos días, pero no será gran cosa», apunta José Luis Arteche, delegado territorial de la Agencia. Habla de un clima «inestable y borrascoso» en las próximas horas que puede dejar incluso algo de nieve el jueves y el sábado en las zonas más altas. Aire del Norte y del Nordeste que hará que bajen las temperaturas, pero que no alcanza el nivel de ‘temporal’ que sí se ha dado en el mes de marzo en otras ocasiones. «Va a aportar algo de nubosidad, pero nada extraordinario».

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