"Los hechos no ocurrieron, o por lo menos fuera de la imaginación de la cabo Villacorta"

José María Martínez y Miguel Soldán, de la Unión de Oficiales, esta mañana.
José María Martínez y Miguel Soldán, de la Unión de Oficiales, esta mañana. / María Gil Lastra
  • La asociación Unión de Oficiales de la Guardia Civil afirma que la agente que denunció discriminación en el uso del chaleco antibalas busca "desprestigiar" a sus mandos

  • "Ningún testigo, incluidas sus dos compañeras, respaldó su tesis. Por eso el juez ha archivado la denuncia"

La asociación Unión de Oficiales de la Guardia Civil (UO) se ha mostrado más que satisfecha después de conocer el archivo por parte del Juzgado Militar Central 1 de Madrid de una denuncia presentada por una cabo primera en la que acusaba a Luis Antonio del Castillo, coronel de la zona -el máximo responsable en la región- de discriminación. Según Pilar Villacorta, la agente que presentó la denuncia, esa distinción por cuestión de sexo se debía a que sus superiores no habían facilitado a ella y a otras dos compañeras un chaleco antibalas femenino, algo que defendía como fundamental, ya que el masculino no les permitía coger su arma con soltura durante unas prácticas de tiro. En su opinión, la orden del coronel de ponerse el material de seguridad y la ayuda que le facilitó para ajustarla supuso un trato “humillante, discriminatorio y vejatorio”. “Este archivo demuestra que los hechos no ocurrieron, y si ocurrieron fue en la imaginación de Villacorta”, ha detallado hoy Miguel Soldán, coordinador de Relaciones Instituciones de la UO, quien considera que actitudes como la de la agente atentan contra la credibilidad del cuerpo.

Para la asociación, es especialmente importante que el juez haya tomado esta decisión después de escuchar a los propios compañeros de la cabo primero. Según han destacado en la rueda de prensa, las otras dos mujeres que estaban junto a Villacorta confirmaron que no se sintieron discriminadas. Es más, según el delegado territorial de la asociación, José María Martínez, que también ha participado en la comparecencia, las otras dos mujeres “en ningún momento se sintieron humilladas. Señalan que fue un trato exquisito. Muy lejos de confirmar su versión, la desmintieron”. Además, ponen el acento en que la ayuda prestada por el coronel para ajustar la prenda que Villacorta considera casi una agresión física para el juez es una “actuación correcta, incluso paternalista”.

Tanto Soldán como Martínez creen que el objetivo de la denuncia no era otro que “desprestigiar” a sus superiores manipulando la realidad y narrando “hechos falsos que nunca ocurrieron”. “Vamos a defendernos de cualquier ataque”, afirmó Soldán, quien recriminó a otra de las agrupaciones de agentes de la Guardia Civil, la mayoritaria Asociación Unificada, que respaldara a Pilar Villacorta y calificara el episodio como un “juicio sumarísimo” contra las tres agentes. En este sentido, recuerdan que aunque el cuerpo está trabajando en este asunto, en esto momento no existen chalecos antibalas específicos para mujeres, sino que todos son “de uso indistinto para hombres y mujeres”.

El episodio se produjo el 5 de octubre del año pasado durante un ejercicio de tiro programado en la sede la Zona de Cantabria. Según la sentencia, al conocer esta circunstancia, Villacorta contactó unos días antes con el teniente jefe de la unidad de asalto de la Guardia Civil, al que dijo que sólo tenía un chaleco masculino, que además le quedaba grande, al tiempo que advertía de que solicitaría la evaluación de la prenda a la Oficina de Riesgos Laborales. El mando trasladó la queja al coronel jefe de la Zona, Luis Antonio del Castillo, que acordó que el personal femenino realizará el ejercicio de tiro sin chaleco. Y así se hizo, según se recoge en el auto. Tanto la cabo Pilar Villacorta como las dos compañeras que se encontraban en su tanda prescindieron de la prenda de seguridad y, tras realizar el ejercicio, abandonaron la galería.

Según Martínez, instructor de tiro y presente aquella jornada, se les invitó posteriormente a probarse el chaleco, ya que es obligatorio en este tipo de prácticas. “La obligatoriedad del chaleco es por la propia seguridad de los agentes e instructores. No tengo constancia de que la petición de un chaleco femenino haya ocurrido en más sitios”, insiste el delegado territorial de UO. Además, recuerda que Villacorta era la única que no sabía ponerse correctamente el chaleco -cuenta que reconoció que hacía 15 años que no lo usaba- y que cuando se le dieron la instrucciones para colocárselo correctamente no tuvo problema alguno para extraer el arma. “A partir de ese momento la conversación se vuelve irrespetuosa. Todos los testigos han coincidido en que fue muy así y que empezó a amenazar con llamar al director general debido a su condición del consejo”, ha añadido Martínez.

Ahora es Villacorta y no sus superiores la que tiene abierta un expediente en la Dirección General de la Guardia Civil porque la denuncia, una vez “demostrada su falsedad”, podría suponer una falta grave de desconsideración con el mando. Esto puede acarrear consecuencias como la pérdida de destino o sanciones económicas.