La mayoría de los diputados del PP rechaza por escrito el relevo de portavoz

Buruaga, junto al portavoz Eduardo van den Eynde, Ignacio Diego y Carlos Albalá.
Buruaga, junto al portavoz Eduardo van den Eynde, Ignacio Diego y Carlos Albalá. / Andrés Fernández
  • El ultimátum de Buruaga para acatar la orden de la dirección choca contra la negativa de nueve parlamentarios por considerar el acuerdo "antiestatutario y nulo" | La Ejecutiva se reunirá el próximo martes para decidir los pasos disciplinarios contra los diputados

La confrontación interna en el PP cántabro se ha agravado hoy de manera irreversible. Los nueve diputados que durante la semana se negaron a aceptar la orden de la dirección de cambiar al portavoz parlamentario, lo han vuelto a hacer por tercera vez esta mañana, según ha podido saber este periódico. Tras el ultimátum lanzado por la Ejecutiva de María José Saénz de Buruaga para que acataran antes de las dos de la tarde la decisión de sustituir en el cargo a Eduardo Van den Eynde por la nueva presidenta y de las llamadas al orden de ayer desde Génova, los parlamentarios 'rebeldes' -todos excepto Íñigo Fernández, Ildefonso Calderón e Isabel Urrutia- han remitido hoy un escrito a la sede del partido en el que rechazan unilateralmente el acuerdo aprobado por la dirección. "Es antiestatutario y nulo", argumentan en el documento.

Buruaga y su equipo se amparan en el artículo 40 de los estatutos aprobados en el congreso nacional para defender su capacidad de relevar al portavoz. Una de las competencias de los comités ejecutivos, dice el documento, es "nombrar y cesar a los portavoces" de los grupos. Sin embargo, los diputados opinan que solo el grupo popular puede tomar esa decisión.

"Se han agotado todas las vías, se han hecho todos los esfuerzos hasta la extenuación. Esto es un desafío, un pulso a la nueva dirección que no tiene precedentes. En otras comunidades autonómas, el cambio de portavoz se ha hecho sin problemas", señalaron fuentes de la nueva Ejecutiva, que se reunirá el próximo martes para decidir los pasos disciplinarios que dará .

Esta decisión de los diputados provocará un terremoto interno con consecuencias dificiles de predecir. Se abre la puerta a expedientes disciplinariosque pueden desembocar en una sanción por infracción muy grave. Las penas irían desde la suspensión de militancia hasta la expulsión del PP. En un escenario todavía ficticio, podría acabar con la mayoria de los diputados del PP pasando al Grupo Mixto y dejando la reprsentación popular en la Cámara reducida a cuatro miembros.

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