La mitad de los controles de drogas realizados a conductores cántabros en 2016 fueron positivos

Los agentes de Tráfico realizan un control de alcoholemia en Camargo
Los agentes de Tráfico realizan un control de alcoholemia en Camargo / Antonio 'Sane'
  • "Tráfico detecta un descenso notable" de los positivos por alcohol, que no llegan al 1,6%, pero la tendencia es la contraria en el caso de otros estupefacientes

"La relación que existe entre el alcohol y las drogas y los accidentes de tráfico es algo innegable". Lo dice el responsable de la Dirección General de Tráfico (DGT) en Cantabria, José Miguel Tolosa, y lo demuestran sucesos como el ocurrido el pasado día 8 en Oliva (Valencia), en el que una mujer que conducía bajo los efectos de sustancias estupefacientes acabó con la vida de tres ciclistas –dos en el acto– después de arrollarlos con su vehículo. Un incidente que perfectamente podría haberse producido en las carreteras de la región. Porque según los datos de la DGT, casi la mitad de los controles de drogas realizados a conductores cántabros en 2016 dieron positivos.

En concreto, los agentes de la Guardia Civil de Tráfico pusieron 673 multas por la vía civil y, por la gravedad de los casos, otras tres más por la vía penal sobre una cifra total de 1.394 pruebas. Se trata de unos datos que preocupan a Tráfico. Sobre todo porque la tendencia en los últimos años, lejos de bajar, está subiendo. "Hay que potenciar el seguimiento de este tipo de infracciones, y sucesos como el ocurrido estos días con los ciclistas en Valencia lo confirman", explica Tolosa, quien detalla que el consumo de sustancias prohibidas al volante está detrás del 30% de las muertes que se producen cada año en las carreteras españolas.

Aunque pretende relativizar –y recuerda que lo ideal para la DGT sería llegar a cero positivos–, la tendencia es distinta en el caso del consumo de alcohol antes de subirse a un vehículo. Lo ven los propios agentes que manejan los alcoholímetros que existen en Cantabria: cada vez es más común ver como los jóvenes que vuelven de una noche de fiesta se turnan para no beber o cómo se organizan las celebraciones pensando en no tener que utilizar el coche después de las comidas o las cenas.

"Sin bajar la guardia, podemos decir que se ha logrado una cierta concienciación gracias a las campañas que se vienen haciendo desde hace muchos años y también a la llegada del carné por puntos", dice Tolosa. Con algunos picos puntuales, el número de positivos ha caído de forma continuada. En Cantabria, en estos momentos, está alrededor del 1,6%. Eso sí, en tales datos no figuran los test que llevan a cabo la Policía Local en las zonas urbanas. En 2016, se realizaron 109.693 pruebas a conductores de la comunidad autónoma y se pusieron 1.818 multas (1.491 por la vía administrativa y otras 327 por lo penal, cuando en la pantalla figuraba más de 0,6 gramos de alcohol por litro en sangre) a quienes superaban la tasa permitida. Son prácticamente las mismas que las 1.812 de 2015, pero muy inferiores a las que se registraban históricamente.

Justo por eso desde la Delegación de Tráfico en Cantabria están reduciendo el número de pruebas de alcoholemia, 17.000 menos en el último año. Por la mayor concienciación y porque la apuesta que se ha hecho por luchar contra las drogas al volante deja menos tiempo para el resto de controles: "Una medición de alcohol se hace en 30 segundos. Poner la boquilla, comprobarlo y dar la orden de continuar. Con la de drogas tardamos como mínimo siete minutos. Es más lento y minucioso porque queremos ser garantistas".

En los próximos años, la intención de la DGT es continuar por este camino, el de centrar esfuerzos a la hora de detectar consumos de hachís, cocaína o drogas químicas. En todos los casos, la prueba sólo da positivo cuando se ha tomado la sustancia en las últimas horas. Por esa misma línea va el Ministerio del Interior, que el martes anunció que estudia retirar el carné de forma definitiva a los conductores reincidentes hasta que un médico decida si están o no capacitados para volver a ponerse al volante.

Los ciclistas, los más débiles

Aunque en Cantabria no hay datos recientes sobre la relación entre alcohol y drogas y la causa de los accidentes en las que se ven implicados ciclistas, Tolosa sí que confirma que en la mayoría de los casos se deben a algún tipo de imprudencias y distracciones de los conductores.

Ya sea por atropellos, por no mantener la distancia de seguridad o por salidas de la vía fortuitas de las bicicletas, ellos siempre son la parte más débil en la carretera. En lo que va de año, se han registrado 16 accidentes con ciclistas afectados, aunque sólo uno fue grave. En 2016 fueron 86 (con seis heridos graves y 64 leves), más que los 74 de 2015 y que los 71 de 2014. "Aunque en los dos últimos años no se hayan producido muertos y la gravedad de los casos sea menor, sí que hay una tendencia al alza", destacan en la DGT. Sí murió un ciclista en 2015 por atropello y otro en 2014 por otras causas.

"En el momento que te dan con el coche o simplemente pasan cerca de ti te pueden tirar al suelo y puede ocurrir cualquier cosa. Ese no respetar la distancia de seguridad en adelantamientos es el mayor peligro y del que demasiados conductores no se quieren enterar", cuenta Óscar Negrete, un habitual sobre el sillín en las carreteras de la región. En su opinión, muchas veces no es que los vehículos no mantengan la distancia de metro y medio que exige la ley, sino que tratan de molestar porque ven a los deportistas "como un enemigo".

La preocupación de profesionales y aficionados a la bicicleta está justificada. Según la Fundación Ponle Freno, al mismo tiempo que en España se reducía la siniestralidad general, aumentaba la de los ciclistas. Especialmente en los meses de verano (entre junio y septiembre) y a primera hora de los fines de semana, cuando más se animan a salir a la carretera y cuando los conductores imprudentes que han bebido regresan a casa.

Más rutas seguras

Ese mismo informe apunta a que uno de cada cinco conductores no respeta la distancia de seguridad en los adelantamientos a bicicletas, que es de metro y medio incluso cuando hay línea continua, ya que en estos supuestos sí que se puede sobrepasar. A pesar de ello, todas las medidas de seguridad son pocas. Por eso la DGT en Cantabria planea poner en marcha dos nuevas Rutas Ciclistas Seguras, tramos de carretera en la que los sábados y domingos por la mañana serán los deportistas los que tengan prioridad y habrá una limitación especial de velocidad. Ya existe una en la CA-142 entre Sarón y Selaya. Las dos siguientes serán en la CA-180 entre Santa Lucía y Carmona y en la CA-151 a la altura de Guriezo.

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