Embajadores por toda la ciudad
/ Andrés Fernández

Embajadores por toda la ciudad

  • El Centro Botín busca en hosteleros, comerciantes y taxistas el apoyo para promocionar las visitas

En unos días, cincuenta taxis de la cooperativa de Radio Taxi tendrán que recoger a un pasajero especial. Lo llevarán siempre a bordo. Si puede ser, a la vista de los clientes. Para llamar su atención. Si quieren, hasta para que le toquen. Ese pasajero será una pieza de cerámica como las que recubren la piel del Centro Botín. Las de Cumella, las que tratan de «aprovechar estéticamente el reflejo de la luz, captando las diferentes tonalidades según los cambios meteorológicos». Un icono. La idea es que ‘sientan’ que hay un nuevo edificio en la ciudad. Que merece la pena –para los de fuera– visitarlo y –para los de casa– promocionarlo. A bordo de un taxi, en la recepción de un hotel o al servirles la comida en un restaurante. Con el dibujo del horizonte santanderino en forma de edificios en los 20.000 manteles que repartirá la Asociación de Hostelería. La idea inicial de la Fundación Botín es implicar. Los diferentes colectivos lo ven con buenos ojos. Como un primer paso, porque son conscientes de que faltan cosas. De que habrá más contactos, más colaboración.

Los 20.000 manteles estaban ayer en la Asociación de Hostelería. Ellos comunicaron a sus asociados que estaban disponibles y que los repartirían en lotes de cien por orden de petición. Los correos llegaron a la carrera. De una tacada, 105 peticiones (inicialmente se había anunciado que eran 10.000 manteles). De toda Cantabria. Agotados. Con el doble de manteles, ya trabajaban en ampliar el número.

«Este tipo de acciones son buenas. Ver que tienen esta iniciativa. Nosotros encantadísimos», asegura el presidente del colectivo, Ángel Cuevas. Están deseando cerrar acuerdos de colaboración como ya tienen con otras atracciones. Cabárceno, Fuente Dé, el Soplao, el Museo Marítimo, Alto Campoo... «Hace dos meses que nos pusimos en contacto con la Fundación y solicitamos una reunión para hacer una oferta conjunta con los hosteleros. Hay muy buena disposición, pero nos pidieron que esperásemos un poco a que se asienten». Paciencia. «Nosotros –prosigue Cuevas– estamos como locos por llegar a un acuerdo, en cuanto nos llamen». De entrada, algunos hoteles ya lucen un portafolletos en la recepción con la pieza de cerámica. Y está previsto el envío de imágenes y material en varios idiomas.

El reparto entre los comercios será parecido. Van a mandar 20.000 mochilas y a colocar unos vinilos en los escaparates con el logo ‘comercios con mucho arte’. Barajaron varias ideas. Una libreta, bolígrafos... Optaron por la mochila (es, en realidad, una bolsa, un saco) por su visibilidad. Las asociaciones remitirán un listado de comercios. Organizarán el reparto (cincuenta por comercio) y se repartirán entre los clientes. «Vemos esto como un punto de partida. Es interesante que entre el Centro Botín y el comercio exista una conexión y que hagamos cosas en común», asegura Gonzalo Cayón, secretario general de Coercán, partidario de «una relación continua en la que ambos aportemos cosas». «Sí que confiamos en el impacto. Ya lo vemos con los pases de los cántabros, que se han volcado».

Los taxistas también confían. «Mi esperanza es que sea un éxito», dice Manu Andoni Ruiz, presidente de la Federación Cántabra del Taxi. Las dos asociaciones de la ciudad fueron convocadas a una reunión. Lo mismo que otros colectivos en las últimas semanas (organizadores de eventos, guías turísticos, agencias de viajes, hoteles, empresas de servicios –Bahía Tours, el autobús turístico, Forestal Park...–). Fue un curso ‘Centro Botín’. El proceso de construcción, la idea del propio Botín y de Piano, la distribución de plantas... «Les mostramos nuestras inquietudes. Que no haya una parada cerca o el lugar exacto en el que dejaremos a los clientes», explica Ruiz, que valora que hayan contado con ellos. «Somos las primeras personas con las que tiene contacto mucha gente que viene de fuera». Hasta propone. Que se piense en la posición privilegiada con los cruceros o en atraer a los que viajan a ver el Guggenheim. «Captarles, es sólo una hora de viaje».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate