Descarga de bonito en el puerto de Santoña en la pasada costera.
Descarga de bonito en el puerto de Santoña en la pasada costera. / Antonio 'Sane'

Bonito a la vista

  • La flota pesquera apura las últimas horas de la costera de la anchoa, abundante como pocas, con la mira puesta en la campaña del atún

La flota pesquera de Cantabria apura las últimas horas de la costera de la anchoa, abundante como pocas en los últimos años, con la mira puesta en la del bonito, tercera cita de la campaña de pesca tras las del verdel y la del bocarte en la que España se ha asegurado una cuota de casi 15.000 toneladas. Expectantes, los patrones mayores prefieren esperar a ver por dónde se moverán los bancos de túnidos –si enfilarán Atlántico arriba hasta la costa irlandesa o, por el contrario, se adentrarán en el Cantábrico– antes de conjeturar sobre una temporada que, a punto de comenzar, podría prolongarse hasta finales del mes de octubre.

«El año pasado entró por el Cantábrico a mediados de junio, cuando todavía estábamos a la anchoa. Nos cogió a todos con el paso cambiado», admite el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Laredo, César Nates, al que ya le fastidiaría que esta temporada vuelva a pasar lo mismo.

«La mayoría aún seguimos saliendo a la anchoa, porque algo queda, pero ya estamos preparando los barcos para ir al bonito», dice el patrón, que piensa que podría entrar la próxima semana.

Nates, que ya ha visto a uno de los 18 pesqueros de la flota pejina salir de la base hacia el Atlántico, está «a la expectativa» porque que la costera sea este año mejor o peor que el anterior va a depender del rumbo del bonito.

«El año pasado entró en el Cantábrico pronto y abundante, aunque yo no me fiaría mucho de eso porque otros años no entró nada».

Por eso, recuerda Nates, la temporada atunera de 2016 «fue mala para los barcos de cacea, que suelen hacer la costera fuera –siguiendo el rastro de los túnidos que no entran en el Cantábrico– y fue buena para los de cebo vivo, que tuvieron el bonito a su alcance sin ir demasiado lejos».

La costera de la anchoa, a punto ya de concluir, ha dejado este año abundantes capturas.

La costera de la anchoa, a punto ya de concluir, ha dejado este año abundantes capturas. / Celedonio Martínez

La cuota

En esta que se avecina, la de 2017, España podrá pescar exactamente 14.981 toneladas de atún blanco, cuota que podría verse incrementada con otras 1.498 más –en virtud de la regla de flexibilidad del 10% prevista tanto en la reglamentación comunitaria como en la particular de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT por sus siglas en inglés)– y que según ha asegurado la ministra de Pesca, Isabel García Tejerina, debería ser suficiente para todas las flotas.

En el reparto está incluida Canarias, que el año pasado sacó del agua alrededor de las 5.000 toneladas «provocando que la cuota se viera reducida cuando salimos nosotros» y el inesperado cierre de la pesquería al agotarse el cupo que estaba asignado a España.

«No alcanzó para todos», se queja el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de la vecina Colindres, José Luis Bustillo, que, como Nates, tampoco se atreve a hacer un pronóstico de la costera de este año. «Vamos a ver por dónde se mueven este año», dice.

Aún sumergida en la de la anchoa, que está dejando buenas capturas («aunque los precios no están acompañado», lamenta Bustillo), la flotilla colindresa también esta provisionando sus 13 pesqueros con vistas a la inminente llegada del atún, que el patrón estima se producirá «a finales de mes».

En esa misma idea, los 17 barcos de la flota de San Vicente de la Barquera «ya estamos preparándonos», dice el patrón mayor, Emilio Bustamante, que se conforma con que la costera «sea igual de buena que la del año pasado».

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