Los examinadores de tráfico, en huelga hasta el 31 de julio, llevan el caos a las autoescuelas
/ A. Aguilar

Los examinadores de tráfico, en huelga hasta el 31 de julio, llevan el caos a las autoescuelas

  • El sector observa esta situación con «extrema inquietud» al producirse en los meses de mayor demanda

Los examinadores de tráfico de toda España iniciaron ayer una huelga de larga duración que dilatarán hasta el 31 de julio e incluirá, entre otras acciones, paros los lunes, martes y miércoles de estas seis próximas semanas, de modo que únicamente se realizarán exámenes prácticos de conducir los jueves y los viernes con el consiguiente perjuicio que ello causará tanto a las autoescuelas como a sus alumnos.

Impulsada por la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra), la huelga, que según los sindicatos podría provocar un colapso en el sistema de exámenes al producirse esta en los meses de mayor demanda, se ha articulado en último extremo para reclamar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en 2015 entre la Dirección General de Tráfico y el colectivo de los examinadores –el reconocimiento de un complemento económico y el refuerzo de una plantilla que consideran insuficiente, entre ellos– e incumplidos por la Administración.

Aunque el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, se reunió con el comité de huelga el jueves pasado en un intento por sofocar el conflicto (que ya originó una jornada de huelga el pasado día 2 de junio), su negativa a aceptar ese reconocimiento económico que demandan los examinadores ha desembocado en una medida que ya ha dejado sus primeras consecuencias.

Así, la primera jornada de paros obligó a suspender ayer los 71 exámenes prácticos para obtener el carné de conducir previstos en Cantabria, donde el seguimiento de la huelga fue mayoritario.

Solo uno de los nueve examinadores que integran la actual plantilla en la región acudió a trabajar. Otro no lo hizo porque se encuentra de baja laboral prolongada y los siete restantes se quedaron en casa apoyando de ese modo una decisión que, si llevan hasta el final, podría afectar a más de 1.200 alumnos de aquí al 31 de julio.

Medidas urgentes

Esto, en Cantabria. Considerando que la huelga no es regional sino nacional, y que los paros se producen en la época de mayor demanda, la protesta de los examinadores de tráfico podría perjudicar a más de 126.000 alumnos inscritos en toda España, donde un lunes como ayer tuvieron que suspenderse alrededor de 7.000 pruebas prácticas.

El caos podría ser de tal calibre que, según aseguraron ayer fuentes de la propia Asextra, la Dirección General de Tráfico estaría negociando con el Ministerio de Defensa la incorporación de personal de tropa y marinería al puesto de examinador de tráfico.

Ello para minimizar, en la medida de lo posible, el enorme impacto económico que la huelga podría tener sobre las arcas de las autoescuelas, que observan el panorama «con extrema inquietud».

El peor mes

Eso dice, al menos, la presidenta de la Asociación de Autoescuelas de Cantabria, Lucía Ortiz, portavoz de un colectivo que, aún viéndola venir, y respetándola, ha encajado la convocatoria de esta huelga con «desesperación» e «impotencia».

«No podemos sino aceptar con respeto la postura de los examinadores de tráfico», se resigna Ortiz, que recuerda que están ejerciendo «su derecho constitucional a protestar porque la DGT no ha cumplido el acuerdo firmado hace dos años con el fin de desconvocar la huelga que duró mes y medio».

Dicho esto, Ortiz, que admite que «existe un problema grave de escasez de examinadores y como consecuencia de ello un mal servicio de exámenes para los ciudadanos», reconoce que «las autoescuelas y los ciudadanos contemplamos este panorama con extrema inquietud» al producirse los paros convocados «en los meses de mayor demanda de inscripciones para obtener los diferentes permisos».

La presidenta, que no se atreve a hacer una estimación del número de alumnos afectados por la huelga («aunque no sería difícil de calcular considerando que ayer se suspendieron 71 exámenes»), explica que todos los perjudicados se incorporarán a una lista de damnificados a los que habrá que buscar una nueva fecha para que hagan el examen, fecha de la que, entonces, habrá que excluir a quienes ya estaban citados, que pasarían a convertirse en nuevos damnificados.

«Cuantos más días de paro haya, mayor será el colapso», dice Ortiz, quien lamenta los perjuicios que originará esta huelga.

«Las autoescuelas dependen de los ingresos que generan si se realizan exámenes», afirma la portavoz, que, por otro lado, insiste en que es precisamente ahora, en verano, cuando mejor trabaja este negocio. «Muchísimos estudiantes aprovechan sus vacaciones para apuntarse en una autoescuela y sacarse el carné de conducir». De otro lado, «los alumnos dependen del carné para conseguir un puesto de trabajo, para desplazarse a una oposición, para trasladar a familiares sin medios propios... En el siglo en que estamos, el permiso de conducción resulta esencial», concluye la presidenta del sector.

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