4.500 reinas de avispa asiática fueron capturadas en Cantabria en primavera

4.500 reinas de avispa asiática fueron capturadas en Cantabria en primavera
Luis Palomeque

Los apicultores de la región advierten sobre la expansión «sin freno» de este insecto invasor, que se ha convertido ya en un «problema de seguridad ciudadana»

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

«De momento no hay posibilidad de controlar la expansión de la avispa asiática», alarma la Federación de Asociaciones de Apicultores de Cantabria (FAAC) de boca de su portavoz, Carlos Valcuende. La especie crece en número y en colonización de nuevos territorios: el cálculo es que avanza unos 50 kilómetros cada año. Si el pasado mes de marzo, en virtud de los informes de la Consejería de Medio Rural, se tenía constancia de que se había asentado en tres de cada cuatro municipios de la región, hoy en día «está presente en casi todos», según el colectivo de apicultores.

La FAAC calcula que, durante la pasada primavera, se han capturado, entre las trampas y los nidos primarios retirados, unas 4.500 reinas fundadoras de Vespa velutina -su nombre científico-, lo que significa que «se han evitado» otros tantos nuevos nidos, ya que cada reina eliminada supone evitar la formación de un refugio nuevo y en consecuencia, millones de avispas. Para ser conscientes de la magnitud de esta cifra, el cálculo de este portavoz de los apicultores es que el pasado año hubo en Cantabria 2.000 nidos de velutina, entre los que fueron retirados por Tragsatec -la empresa que trabaja para el Gobierno regional-, bomberos, 112 y apicultores; los que se descubrieron ya vacíos una vez que el otoño desnudó los árboles; y los que estiman que no se encontraron en base a la multiplicación experimentada en otras comunidades.

En apenas cuatro años, la avispa asiática ha pasado de ser una completa desconocida en Cantabria a haber invadido casi todo el territorio. «Sigue avanzando sin freno y los ataques a las colmenas están en pleno apogeo», advierte Valcuende, que avisa de la necesidad de tomar conciencia de un problema que «no sólo afecta a los apicultores, sino a toda la sociedad».

«Esperamos un aumento de los ataques en las próximas semanas, ya que agosto y septiembre son los meses más críticos» Carlos Valcuende

El reciente ataque a un vecino de Ucieda, que recibió picaduras en la cabeza, en un brazo y en una pierna mientras segaba una finca, es una evidencia. «Es un problema de seguridad ciudadana», asevera Valcuende sobre una especie que ha descubierto en el norte de España una nueva tierra de promisión, un territorio que, además de benigna climatología, dispone de abundantes y generosos recursos para su subsistencia. Y, por si fuera poco, esta invasora no tiene depredadores naturales: las aves insectívoras autóctonas aún no han incluido a la velutina en sus menús, lo que complica su erradicación.

«Provocan un gran impacto medioambiental debido a su gran voracidad de abejas e insectos polinizadores, graves perjuicios económicos en el sector apícola y frutícola y problemas de seguridad ciudadana, por picaduras y procesos alérgicos, al preferir localizar sus nidos en zonas urbanas y periurbanas», resume la federación sobre los efectos de la velutina. Y en el caso de encontrarse un nido, recuerda a los ciudadanos que hay que avisar al 112.

Pese al «gran trabajo» realizado en primavera con la captura de esas 4.500 reinas, durante este verano se están retirando «un buen número» de nidos secundarios y los ataques a las colmenas empiezan a ser ya «considerables» en las comarcas costeras de la región. Y queda lo peor: «Esperamos un gran aumento de la actividad en las próximas semanas», ya que agosto y septiembre son «los meses más críticos».

Para minimizar los daños de estos ataques y mientras se encuentran «mejores métodos», los apicultores se han preparado para defender sus colmenas mediante soluciones prácticas como son el trampeo, el traslado de colmenas a zonas menos afectadas, juntar muchas en un colmenar o la colocación de arpas eléctricas o mallas, entre otras.

Implicación social

La propuesta que plantea la FAAC es que, además de continuar con estas medidas a través del sector apícola, se extiendan también a otros ámbitos, tal y como promueve Medio Rural. «Creemos que es importante la implicación institucional y social para que se coloquen trampas en los jardines de los ayuntamientos, en plantaciones de frutales o en las huertas de las casas. Y, en especial, en aquellos espacios en los que haya árboles de origen asiático, como las camelias, por los que la velutina tiene especial querencia.

La colocación de trampas es, al menos de momento, el método más efectivo y menos costoso del que se dispone», expresa Valcuende, también presidente de la Confederación en Defensa de la Abeja en la Cornisa Cantábrica. De todos modos, como las trampas funcionan en primavera y otoño, la federación pide una «planificación estacional» que se centre en la colocación de cebos para capturar las reinas fundadoras en esas dos estaciones y en la retirada de nidos en verano.

Con el fin de aunar esfuerzos y centralizar las acciones contra la avispa asiática, se está poniendo en marcha la plataforma 'Stop Velutina Cantabria', a semejanza de la existente en Galicia, integrada por el sector apícola, agrario y distintos colectivos defensores de la naturaleza.

La FAAC también reclama ayudas económicas para «paliar» los daños económicos producidos por la velutina, «tanto por la pérdida de colmenas como por la considerable reducción de la producción de miel».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos